jueves, 17 de mayo de 2018

Dos estrellas que te guían

Cuando te pasa por primera vez estás tan desprevenida... creíste que eso JAMÁS te sucedería a ti, para una segunda vez estás aún más desprevenida; JAMÁS, JAMÁS hubieras creído que en ti se repetiría la historia"
No son palabras mías, son palabras de Naileth la mamá que hoy nos cuenta su historia, una historia con doble pérdida en un corto periodo de tiempo, con un parto muy poco respetado por los profesionales de la salud y una sanidad y unos recursos escasos. Ella tiene 28 años, es de un pueblo de los Andés venezolanos y es toda una guerrera y una mamá en el cielo. Gracias por compartir tu historia, eres toda una valiente y sé que pronto tendrás tu recompensa, mucho ánimo:

Tras 3 años de búsqueda un domingo de abril veo por fin el ansiado positivo en el test de embarazo, ¡estaba embarazada! nada en la vida me había hecho tan feliz, caminaba entre nubes y dediqué todo de mi en ello. Renuncié al trabajo y a la casa, hacía lo justo y necesario, quería descansar y cuidarme y sentía que no era yo la que estaba dando vida a la criatura que había en mi panza, sino que era ella la que me la daba a mí. Me sentía plena, feliz y hermosa, la embarazada más linda del mundo. Fue mi sol y todo giraba entorno a ella.
Mi embarazo fue bueno, con sus altibajos normales pero bueno hasta el lunes 2 de Octubre, estaba de 29+4 semanas y fui al hospital porque desde hacía un par de días esos movimientos fetales tan exquisitos estaban ausentes. En la ecografía que me hacen aparece reflejada la pena en la cara del doctor: "OBITO FETAL", yo no entendía, me encontraba confusa por lo que me aclara "tu bebé está muerto", sin más, sin tacto, sin cuidado. Empecé con la negación, lágrimas y pataleo de niña, no podía ser, mi bebé, mi hija Nathalia que era tan deseada, tan amada, tan esperada... había fallecido... Sin ninguna explicación, sin ningún motivo... nada...
Empezaron a hablarme del ingreso, tenían que inducir el parto, administrar oxitocina y romper la fuente con una vara de plástico. Fue horroroso el dolor que sentía, pero más aún fue sentir el líquido por mis piernas porque se convirtió en algo real, iba a conocer a la princesa de mis sueños sin vida. Se me partía el alma.
Pasaron las horas y tan sólo un doctor tuvo la suficiente empatía para tratar conmigo, sólo uno... me explicó que para dilatar me pondrían Misoprostol vía vaginal. Las contracciones comenzaron a ser cada vez más intensas y aunque me encontraba en la habitación con otra paciente, mi instinto de madre me dijo lo que debía hacer: me senté, y con mis manos sobre mis rodillas puje y di oscuridad, si oscuridad, no siento que diese luz... Mi hija quedó boca abajo, le di la vuelta y comprobé allí mismo que Dios existe, lo vi en su linda cara, una nariz tan perfilada, unos labios tan perfectos, unas pestañitas diminutas... a ese Dios lo toqué en su delicada y húmeda piel blanca y de repente... gritos de mi compañera de habitación asustada por la situación. Rápidamente el personal médico vino y la enfermera fue a socorrerla y a tranquilizarla porque ella  sólo repetía  "mami, no veas eso"; ¿eso? pensé yo ¿eso? no es eso, es ella, ELLA... era lo único que conseguía repetir en mi cabeza. 
Cuando llegó el personal médico me increparon por que´no fui capaz de llamarles para que me ayudasen, no podía responder, pero ¿para qué lo iba a hacer? si no tuvieron ningún tipo de atención hacia mi ni sensibilidad por la situación...en parte es normal, la situación no es la más idonea, muchas batallas que librar y muy pocos recursos y como paciente los dolores del alma se tragan y los del cuerpo se resisten porque analgésicos y empatía no hay. Con mi hija bajo mis piernas el doctor estuvo explicando a los estudiantes como coser el cordón umbilical porque no había ganchos y allí en ese momento, vi sus pies y brazos colgando cuando la separan de mí... no la cogieron como se hace con un bebé vivo, no la envolvieron en una manta... y yo sólo sentí que fueron muy poco respetuosos con su cuerpo. Finalmente me llevaron a la sala de parto porque la placenta no se expulsó por lo que tuvieron que sacarla con sus manos. Muy cerca de mi examinan a Nathalia, 1 kilo 100g, 39cm y fue en ese momento cuando vi que la envolvían en una sabana azul médica y adhesivo. Me contaron que fue en ese momento cuando tomaron muestras para los estudios citogenéticos cortando parte de piel y músculo de su brazo y pecho; aún así yo no lo recuerdo, no logro recordar esos detalles pero aún así fue otra muestra de la falta de sensibilidad que mostraron por mí durante todo el proceso, hacerlo frente a su madre.
De madrugada me realizaron una ecografía, y una cantidad enorme de sangre cayó; me tenían que hacer un legrado porque aún quedaron restos. Al despertarme de la anestesia veo una luz y me encuentro boca arriba, me asusté, ¡mi bebé! debo acostarme del lazo izquierdo... cuando veo unas puertas de vidrio, una camilla... y caigo en la cuenta que estoy en el hospital, ya no hay bebé y ese llanto inconsolable me invade otra vez.
Y todo este proceso lo hice sola, sin mi pareja, sin mi familia porque el hospital prohíbe su presencia ni siquiera para ayudarme a superar estos momentos tan duros. Sólo pude verlos cuando caminaba dolorida, casi desnuda con el frasco de sueroen la pano, a la puerta principal donde les hablaba escasos segundos. Confieso que los engañé, iba con sonrisas a mostrarles lo fuerte que estaba siendo... era lo menos que podía hacer por ellos, estaban tan desplomados y preocupados, esforzándose tanto por conseguir los medicamentos...
A los tres días me negaron el alta por tener elevados valores de glóbulos blancos, pero cansada de tanta negligencia decido firmar el alta en contra de la voluntad médica. Sentí que había sido la peor experiencia de mi vida, pero que equivocada estaba...
Llegó el tan incomprendido duelo, donde escuchas frases famosas y dolorosas de unos y el vacío de otros, como si fuera poco perder a mi hija, quién me dejó rota e incompleta, contemplando el suicidio como opción, deseando haber muerto con ella...
A finales de enero llegan los resultados del examen genético: Síndrome de Turner en Mosaico, y se esclarece la causa de la muerte dandome una pizca de paz y mucha resignación, pero al poco de cumplirse 5 meses de su partida decidimos comenzar a buscar nuestro bebé arcoiris, con tal eficacia que inmediatamente hay un retraso en la menstruación y los miedos que pensaba que estaban enterrados emergen nuevamente. Hablo con mi bebé, le explico que lo amo y que me perdone por las lagrimas, la rabia y el dolor, que son por su hermana Nathalia y que si él, ella o ellos estaban allí me harían muy feliz. Sin embargo aparece un sangrado finalmente, no estaba embarazada y ya planeamos intentarlo el próximo mes.

Domingo 11 de marzo, siento intensos dolores durante el día y como continúan durante la noche vamos al hospital por sospecha de apendicitis. Me atienden en ginecología, hacen eco y piden Beta: estoy embarazada, pero es un embarazo ectópico. Aquel que sería mi arcoiris se convirtió en la peor tormenta de mi vida: mis labios han perdido color, tengo taquicardia, tensión baja, miro mis uñas que sin esmalte se ven diferentes... es evidente mi dificultad para respirar y grito porque el dolor es insportable. Mi hermana me da ánimos, me dice que luche y que todo va a salir bien y en ese momento despierto de mis ensoñaciones porque tiene razón, he sido egoista, me he perdido, les pido fuerzas a mis bebés porque sé que no es mi momento. Sentí temor, pidiendo perdón oré a Dios, ellos se merecían lo mejor de mí pero respirar dolía y entre gritos me llevaron a quirófano.
Al despertar me tranquilizan y me dicen que está todo bien, consiguieron salvar mis ovarios por lo que podré volver a ser madre aunque tendré que cuidarme mucho. El dolor había desaparecido y al levantar mi bata veo que en mi vientre estreno una hermosa cicatriz: me invade un sentimiento de amor roto e incompleto, ha sido el único recuerdo de Minichicle (así le nombre porque era pequeñito de sólo 3 semanas, no supe su sexo y se pego a mi como un pequeño chicle, donde no debía ser pero tan aferrado que casi me lleva consigo.
Muchos dirán que no cuenta como bebé, pero realmente no me importan esas opiniones. Esta es mi historia, ellos son mis hijos, este es mi duelo y me siento orgullosa de ser una mamá en el cielo. No temo ser juzgada porque no pretendo cumplir las expectativas de nadie, mis prioirdades desde Nathalia son otras. Con estas experiencias te transformas, aunque te mutilen creces como persona, aprendes a ver sin necesitar tus ojos, a sonreir quebrada, a amar con un corazón roto e incompleto.
Estoy tan agradecida y celebraré esta oportunidad con llanto y risas. Mi vida, la cual comprendí que nunca había sido mía sino de ellos: mi amada familia, GRACIAS.

Quiero agradecer nuevamente a Naileth que comparta su historia, para dar visibilidad a este duelo que pasamos muchas y que es negado o silenciado en muchas ocasiones, y si tú como ella quieres compartir tu historia de mamá en el cielo (o cualquier otra) escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com o por privado a mi instagram: @mi_arcoiris_guerrero

lunes, 14 de mayo de 2018

Estas pegatinas sí que molan

Hoy os traigo una novedad muy chula de esas que además de ser bonitas son útiles, y son las etiquetas de stikets que puedes personalizar con el nombre, el color, la textura y el dibujo que tú quieras y que sirven tanto para calzado como para ropa o mochilas como el caso de los tags que vienen incluidos en el pack básico. Son termoadhesivas, es decir, que se quedan colocadas directamente cuando las planchas unos diez segundos sobre la ropa (sin cola o pegamento) lo que hace que se integre al tejido y como consecuencia sea más resistentes y cómodas porque no tienen nada de relieve así que los más pequeños de la casa se evitan el picor tan incómodo de las etiquetas clásicas. He estado probándolas recientemente y además del diseño tan bonito que tienen me ha encantado la resistencia y lo duraderas que son, a pesar de los lavados. Son muy útiles para cuando el peque va a la guarde, con amigos... o las extraescolares por ejemplo donde insisten mucho en que se etiquete correctamente la ropa por si se pierde.
Pero no sólo tienen estas etiquetas con el nombre sino que en su web podéis encontrar unas pulseras que yo creo pueden salvarnos de circunstancias peligrosas: las pulseras SOS. Son pulseras que aunque sirvan también para adultos (para eventos corporativos por ejemplo), los principales usuarios son los niños, ya que incluyes los datos que quieras (dirección, número de teléfono...) y en caso de que el niño se pierda por ejemplo, tienen forma de que los adultos que le ayuden puedan contactar con la familia. Se pueden mojar por lo que para la playa vienen genial ya que los que tenéis pequeños que ya andan muchas veces al estar metidos en su juego se despistan y se alejan de la familia.

Y otra novedad que me ha gustado muchísimo son las cintas para colgar batas y babis que con un solo click queda colocado y así no tenemos que coserlas (algo extremadamente útil para gente como yo que no sabe ni coser un botón)
Disponen de muchos otros productos como medidores, vinilos decorativos o de pizarra, parches...y además han renovado su packaging conteniendo menor plástico porque no sólo se preocupan de nuestros pequeños sino del entorno que les estamos dejando. Os animo a que miréis su web porque seguro que hay algo que os interesa, además que te ayudan con cualquier duda que tengas y son muy rápidos en el envío. ¡Ya me contaréis que tal os va!

viernes, 11 de mayo de 2018

El primer año de Daniella

El 10 de Mayo a las 10.28 de la mañana Daniella llegaba a este mundo, como todos sabemos de forma precipitada y antes de tiempo, pero hoy no os voy a dejar nada escrito, sólo os quiero enseñar el vídeo que he querido hacerle a mi pequeña como regalo, como recuerdo, que espero pueda atesorar para ella durante toda su vida.



martes, 8 de mayo de 2018

Probando pañales nuevos...

Como dato curioso descubrí en la uci neonatal que los pañales se pesan para calcular cuánta orina hacen los bebés y si está dentro de los rangos normales, esto me costó averiguarlo yo sólo veía números apuntados en los pañales y no sabía a que se debía; y como consecuencia probé muchísimos pañales lo que hacía que volviese locas a las enfermeras (también es cierto que hasta que no fui a casa no compré ni un sólo paquete de pañales todos me los regalaban la familia) y al final me quedé con los del Carrefour y los de Dodot, más con los primeros que con los últimos por el precio. La elección fue fácil, me gustaban, le iban bien a Daniella y tenían un "chivato" de pis lo que nos ayudó mucho durante el fallo renal que tuvo y a la obsesión posterior con el pis.
Hemos seguido usando los pañales de Carrefour, hasta hace poco que Madresfera nos permitió probar los nuevos pañales de Dodot con canales de aire para evitar rojeces e irritaciones en el culete fundamentalmente, lo que pasa que hemos empezado a usarlos hace relativamente poco porque me equivoqué de talla y le venían grandes pero, ¡por fin conseguimos probarlos porque Daniella ha ido engordando! y tengo que decir que aunque contienen bastante el tema caca y lo mantiene en su sitio y sin fugas, con el pis estamos teniendo más problemas, no sé si porque la niña está haciendo más pis o porque absorben peor pero la noto más mojada y con más olor. En cuanto a la irritación es verdad que no aparece, pero también es cierto que la niña no ha sido muy propensa a esas irritaciones salvo cuando le han molestado los dientes por lo que no puedo valorarlo al 100%. Un balance un tanto neutro tirando a negativo, y es que cuando pruebo algo me gusta contaros la verdad esperando que os sea de utilizad pero también para que la marca pueda valorarlo, evaluarlo y quizás modificarlo.

martes, 1 de mayo de 2018

Feliz día mamá prematura

Recuerdo el día de la madre de hace dos años, fue un recordatorio de que no podría ser madre nunca según decían los médicos, nos lo habían dicho hacía unos meses y fue un golpe durísimo. Ese día estuve con un nudo en la garganta hasta que pude soltarlo y llorar tranquilamente yo sola, desahogarme por la pérdida de algo que nunca había llegado a tener. El año pasado, en este día me encontraba haciendo reposo prácticamente absoluto porque ya tenía acortamiento del cuello del útero y había empezado a expulsar el tapón mucoso (justo al día siguiente rompí la bolsa), así que la celebración quedó en un segundo plano. Por eso este año para mí... va a ser especial porque es verdad que vendrán otros días, otras celebraciones parecidas pero este 6 de Mayo es el recordatorio de que, aunque de forma prematura soy madre y que gracias al tesón y la cabezonería de mi hija puedo disfrutarlo a su lado.
 Me convertí en madre cuatro meses antes de tiempo, y aunque ha habido momentos duros y difíciles (os cuento el día a día de mi pequeña guerrera aquí) me han ayudado a ser la madre que mi hija necesita, porque no es fácil serlo de un bebé prematuro, te obligan a aprender cosas nuevas a una velocidad enorme, a cambiar prioridades y a descubrir la fortaleza interior que todas llevamos dentro. Aprendes a disfrutar de la vida y entiendes que aunque esos bebés parecen tan indefensos, son más fuertes que mucha gente, y sobre todo, son más fuertes que sus madres. Por todo ello, aunque sé que todas las madres son maravillosas y hacen una labor estupenda con sus hijos (recordad, no hay una madre perfecta pero vosotras sois perfectas para vuestros pequeños) hoy quiero dedicarles este post a las mamas prematuras que han tenido que luchar contra viento y marea y que tienen una luz especial y por eso, les pedí que me dijeran qué significa para ellas ser madres prematuras y cuál es el peor y el mejor momento que recuerdan en este tiempo:



Manoli, mamá de Cristian (prematuro de 28+5)
@mimamiesenfermera
Ser madre prematura ha sido uno de los grandes palos y retos de mi vida. Me imaginaba el embarazo y el estreno de la maternidad como algo bonito e ilusionante y de pronto te conviertes en madre, mucho antes de lo deseado y se te rompen todos los esquemas. Y ahí te ves tú, mamá primeriza en el mayor medio hostil para ti y tu bebé: la UCI neonatal. Se te cae el mundo encima pero tienes que levantarte y empezar a luchar con él, la lucha entre la vida y la muerte. Y te ves en un postparto doloroso, anormal, sin bebé en casa... Para mi supuso un desgaste emocional y psicológico que jamás hubiera imaginado. Una lucha entre el deber y el poder, entre el levantarte y el caerte, entre el miedo y la esperanza. Ser madre de un bebé prematuro me enseñó a madurar, a sacar fuerza de donde no lo había, me enseñó a que en ésta vida nada es fácil pero con esfuerzo podemos conseguir grandes cosas. Ser mamá de un bebé prematuro es ser mamá del ser más especial que existe en la tierra, por su tesón y por su fuerza a pesar de ser tan diminutos. Pelean como jabatos, es admirable. Ser mamá de un bebé prematuro es tener una espina clavada de por vida, por no haber podido disfrutar de un embarazo normal pero es haber podido observar como se formaba mi bebé y haber podido experimentar muchas cosas que otros padres no han tenido el privilegio de vivir. Ser la mamá de mi bebé prematuro es sentirme muy afortunada y es dar las gracias a la vida por haberme permitido ser su mamá, el mayor regalo y mi mayor triunfo.
El peor momento que recuerdo fue cuando me dijeron que lo tenían que sacar de urgencia, arrebatarlo de mis adentro... otro momento malísimo fue un diagnóstico que nos dieron a los pocos días de nacer, relacionado con la visión y que afortunadamente quedó en un susto cuando en la resonancia magnética que le hicieron salió todo bien, npero tuvimos que esperar dos meses y medio a que se la hiciesen por eso el mejor momento también fue el resultado de esa resonancia donde decían que estaba todo bien y no había nada raro.




Noelia, mamá de Manuel en la tierra y de David en el cielo (prematuro de 31)
@nforrate
Ser madre de prematuro significa valentía, tristeza, paciencia, desesperación, superación, preocupación... pero al igual que otras mamas mucho amor, incluso a lo insignificante. Lo peor fue en el momento que llegaron a la habitación donde estaba ingresada y dos ginecologas me dijeron que tenían que hacer una cesárea de urgencias porque Manuel estaba en peligro ya que se estaba produciendo la trasfusión feto-fetal muy rápida, de ahí que a David ya no le latiera el corazón y ahora era Manuel quién también corría peligro. El mejor momento fue el día que lo pude coger en brazos, pasó una semana hasta que lo pude hacer pero nunca lo olvidaré.


Cintia, mamá de Ibrahim, Aya e Ismael (prematuros de 31 semanas)
@trillizosmasdos
Bueno... vaya pregunta, te puedo contestar con una frase: ha significado una bofetada de realidad en toda regla. Porque la maternidad que tenía en mi cabeza no fue para nada lo que ocurrió. El pero momento sin duda fue el parto porque tenía un gran disgusto porque eran prematuros y porque en el momento que los sacaron no me los enseñaron, no pude ni verlos ni de lejos, se los llevaron corriendo. El mejor momento el día que me los lleve a casa desde luego. Due un día super feliz como si hubieran nacido ese día



Marina, mamá de Mariam (prematura semana 36)
@marina_umm_mariam
Para mí ser madre prematura ha significado un aprendizaje a marchas forzadas, el darte cuenta de que puedes, aunque a veces el camino es largo y muy duro. Mi aprendizaje hoy tiene cuatro años y tres meses.

Aroa, mamá de Zaira (prematura de 32 semanas)
@arv_zpr
Para mí la palabra clave es fortaleza, ha marcado mi vida por completo en partes buenas y malas, es lucha constancia, valentía... es el momento más duro y bonito a la vez, que he pasado en la vida... pero el significado en sí para mí es luchar por la vida de tu hijo día a día, permanecer fuertes para transmitirles ese sentimiento. Lo más bonito fuer ver esa carita y saber que dentro de lo que se podía esperar está todo bien. El pero fue vivir con un constante control por todo y ver como compañeros de uci de mi bebé fallecían... siempre pensé...¿y si mañana es la mía?es una preocupación constante pero le agradezco muchísimo a la vida y a todo el personal del hospital por tener a mi hija aquí al lado.



Laura, mamá de Laura (prematura de 33 semanas)
@mama_de_una_guerrera
Ser madre prematura ha significado miedo, preguntas, incertidumbres, alegría, miedo por no saber cómo evolucionará, preguntas con algunas respuestas y otras sin ellas, incertidumbre ante ciertas circunstancias que van pasando, alegría de saber que después de todo el proceso va evolucionando, son muchas sensaciones pero si pongo en una balanza me pesarían más las cosas buenas sin duda, porque gracias a haber pasado por esta dura experiencia he sabido mejorar incluso como persona al ver más experiencias a parte de la mía, he conocido mucha gente buena que nos ha ayudado y sin duda un pedacito de nuestros corazones se encuentra allí, en esa cuna número 12 dentro de ese cristar lleno de recuerdos.
El peor momento fue cuando llegamos un día y le vimos con sonda puesta, pensamos que estaba dando pasitos hacia atrás ya que ella nunca había necesitado apoyo de ninguna clase pero todo fue por una negligencia ya que cuando se enteró la doctora le dio una buena regañina; y el mejor momento fue cuando nos dijeron que ya podíamos ir a la habitación juntos después de dos duras semanas.



María, mamá de Lola y Lucía (prematuras de 29 semanas)
@lucia_y_lola
Son muchos sentimientos juntos... lo primero es miedo junto a felicidad pero te puede más el miedo porque puedan salir adelante... pero ser madre de prematuras me ha enseñado que luchando todo es posible, me han dado el mejor ejemplo de fuerza. El peor momento que recuerdo cuando vi que tenían que quedarse ingresadas y pasar 35 días sin ellas...se me hizo corto y largo a la vez; y el mejor momento cuando nos pudimos ir a casa los cuatro juntos.


Clara, mamá de Marcos y Lucas (prematuros 35 semanas)
@claraesmon
Lo que significa para mí ser madre prematura... al principio sufrimiento y noches sin dormir pensando en si algo salía mal... ahora satisfacción y mucha, mucha alegría al ver que mis chicos están bien y son dos campeones.
El peor momento que recuerdo es cuando me fui del hospital dejandolos allí ingresados... sentía que los abandonaba y el mejor... ¡hay muchos! cada mañana cuando se despiertan y los voy a coger de su cunita y me regalan su mejor sonrisa, y cuando llego del trabajo que estén con quien estén, cuando oyen mi voz aunque no me vean se vuelven loquitos a gritar super contentos.


Marina, mamá de Saúl Santiago (prematuro de 29 semanas)
@marinakike
Ser madre prematura es alegría y tristeza al mismo tiempo, un cúmulo de sentimientos a flor de piel. 24 sobre 24 en un hospital celebrando cada avance que hacía y animándolo en cada pasito que daba hacía atrás olvidándote de que hay un mundo más allá y que tu mundo gira alrededor de él y solamente de él. Cosas que no se pueden explicar.





Mónica, mamá de Ekai (prematuro de 26+5)
@monica_mamideunguerrero
Para mí ser madre prematura significa que he crecido como madre y como mujer, que mi hijo me ha enseñado lo que es la fuerza y la lucha que por más cosas que pasen no perder las ganas de seguir adelante. Ser madre prematura me ha hecho darme cuenta de lo que realmente pasa en muchas vidas y que hasta que no lo vives es algo que no puedes explicar. Lo mejor de ello es ver a mi hijo luchar cada día por seguir a mi lado, y lo peor, la noche espantosa en la que nadie aportó por él y me dijeron que de la noche no saldría, pero yo confíe en él y salió adelante porque su madre no iba a dejarlo solo en ningún momento. Es mi gran luchador y a día de hoy seguimos la lucha. Mi mejor momento... ver sus sonrisas y ver como me busca con la mirada cuando le hablo.


Carmen, mamá de Daniela y Claudia (prematuras de 31+3)
@carmen_mami_mellis
Ha sido una forma de comprobar que mi fortaleza es real. Tener a las peques en UCIN y con cesárea, ir y venir de casa al hospital, sacaleches, comer, hospital... y así durante los primeros 21 días que le llevé a Daniela a casa, y casi sin dormir fue mortal. Pero después de estar con Daniela en casa y durante catorce días ir y venir con Claudia fue lo peor...¡pero se puede!
El mejor momento que recuerdo es ver como alguien tan pequeñito se aferra a la vida y sabe perfectamente quién es su madre. Lo peor... que te "quiten" a tus hijas y no poder verlas hasta pasados cuatro días.


Cristina, mamá de Daniela (prematura de 27+4)
@criss8808
No me imaginé que se adelantara 13 semanas, maduré a pasos agigantados, la tuve con 20 años, me di cuenta del valor que tienen unos gramos y la felicidad que conlleva, tienes miedo a todo pero cuando te agarra tan fuerte se te olvida todo, ser madre de una prematura es ser madre de una princesa guerrera que me enseñó a no rendirme y que siempre hay que luchar. Mi mejor momento es cuando me la puse en el método canguro y el peor cuando parecía que estaba bien y me llamaron corriendo del hospital porque necesitaba una transfusión de sangre porque no tenía hierro.

Sara, mamá de Daniela (prematura de 24)
@mimama_memima
Para mí ha sido la experiencia más dolorosa de mi vida. Tanto que el dolor se hacía físico: ataques de ansiedad, pánico, pérdida de apetito... Todo eso bajo una coraza de madre coraje entera e invencible. Aquí una mami prematura de 24 semanas (ahora mi niña tiene 14 meses cronológicos) que todavía se asombra de que todo halla salido bien...lección de vida número uno: lucha hasta el final.
El peor momento que yo recuerdo sin duda fue cuando tuve que salir corriendo porque a mi pequeña le estaba dando un paro cardiorespiratorio. Yo la vi, la vi espumear por la boca, ponerse morada y convulsionar. Vi como saltaba en la incubadora por la reanimación manual que le hizo rápidamente su neonatólogo... y entonces ya fuera en el pasillo me desplomé y dejé de sentirme mis piernas y mis brazos. Sentía hormigueo por la comisura de los labios, hasta que una enfermera me atendió y me puso oxígeno. Según ella fue un ataque de ansiedad muy fuerte. Recuerdo pensar que ahí estaba el final. Ese fue sin duda mi peor momento.

El mejor... bufff... hubo muchos grandes pasitos. Muy importantes. Cuando bajaban la cantidad de oxígeno. Su primer bibe. El paso para la cuna. La salida de UCIN a intermedios. La retirada de las gafas nasales... pero el mejor momento sin duda fue salir por la puerta. Subirla al coche. El viaje a casa con esa sensación tan extraña... y los primeros instantes... ya eramos oficialmente una familia.


Cheila, mamá de Martina (prematura 34 semanas)
@familiamelon_viviendo_canada
Ser mamá de una bebé prematura para mí, significa miedo, mucho miedo. Es lo que más sentí desde el momento que me puse de parto hasta mucho tiempo después, incluso teniéndola en casa. Recuerdo los primeros días en casa con tristeza, porque perdía peso, porque no ganaba, porque cualquier cosa era síntoma de alarma, síntoma de llamar al hospital.
No era primeriza, ya tenía otro hijo y puedo decir que con mi prematura volví a sentirme primeriza pero con el miedo multiplicado por cien. Sacas fuerzas de donde no las tienes para no caer, tuve la inmensa suerte de poder quedarme con ella en el hospital durante su estancia, otras mamas no tienen ese "derecho" considero injusto llamarlo suerte y no me lo puedo ni imaginar.
El mejor momento lo viví a sus cuatro meses de vida o así, cuando empezó a ganar peso al ritmo normal, como cualquier otro bebé. Sin duda ser madre de un bebé prematuro creo que te hace ver la maternidad desde otra perspectiva.

Rocío, mamá de Vega (prematura 29 semanas)
@roci2812
Para mí ser madre prematura es lo más bonito y difícil que me ha podido pasar. Aprendes tantísimo de todo lo que te toca vivir...aprendes a estar fuerte y sonreír en los momentos más duros, a sacar fuerzas de donde no las tienes para estar cada segundo a su lado, a interpretar ese odioso monitor... para mí ha sido un regalo ya que ha cambiado tanto mi forma de ver la vida... antes siempre me enfadaba, todo me importaba y te das cuenta de la pérdida de tiempo cuando lo más duro es lo que te ha pasado. Creemos que lo duro se acaba cuando salimos por la puerta de ese hospital y lo que nadie sabe es que la batalla continúa...Mamá de prematura de 29 semanas y 990g que en marzo hizo un año.

El peor momento que tengo es la primera noche que tuvimos que irnos a casa sin ella (Vega no tuvo ninguna complicación durante su ingreso, su tiempo de cpap y luego oxígeno y poco más). Y el mejor momento fue cuando pasé mi primera noche con ella en el hospital, por fin podía sentirla toda la noche sin enfermeras vigilando, sin monitores y sin cables.



Irene, mamá de Irina y Valeria (prematuras de 27+5)
@mami_superguerreras
Uff... son sentimientos de todo tipo...ser madre luchadora pero también una con muchos miedos. Porque eres primeriza y te toca pasar por cosas que jamás habías visto ni oído. El peor momento fue el primer día cuando las vi e hicieron apneas a punta pala. No sabíamos qué era eso y fue horrible. Estuve casi un mes con depresión. Verlas tan pequeñas e indefensas sin saber qué hacer por ellas. Sin entender el por qué estaba ahí cuando mi embarazo había sido de 10. El mejor moment fue el día que le dieron el alta definitiva después de tres meses sin ver a mi familia, ya que nacieron en Granada estando de vacaciones y nosotoms somos de Barcelona.

María, mamá de Nel (prematuro de 28)
@mipequenogranheroe
Para mí ser mamá de un prematuro fue en su momento un golpe fuerte, muy, muy fuerte, como un jarro de agua a -25º así de repente y sin avisar. Sin esperarlo Nel estaba en la puerta esperando a que le facilitasen el salir para así poder conocernos y yo, que no estaba preparada aún para ello se me vino el mundo encima.
Nada fue como esperábamos, mejor dicho, como hubiésemos imaginado o querido, pero así fue, y la respuesta a la pregunta la puedo resumir en que ha sido un camino muy duro tanto física como mentalmente.
Para contestar lo peor que pasamos con Nel o que yo recuerde debo aclarar que Nel estuvo bien dentro de lo que cabe, sin complicaciones, así que no puedo contestar que lo pasamos realmente mal por su salud o que temiésemos por su vida, pero a mi este tema sí que me pasó factura emocionalmente, por lo que diría que lo peor fue el cúmulo de sentimientos y emociones negativas como la culpa, por ejemplo, que no nos dejaron disfrutar de ciertos momentos importantes. ¿Y lo mejor? lo mejor evidentemente mi pequeño, y la fuerza, valentía y lucha que nunca hubiese creído que podían llegar a tener estos pequeños grandes héroes.





Muchas gracias a todas las que habéis participado en este post, muchos momentos emotivos y mucha lucha detrás de cada una de vuestras palabras. Muchos guerreros que han luchado día tras día por salir adelante y que hoy podemos disfrutar de sus risas, su alegría y alguna que otra lagrima. Sabemos lo valientes que son, la fuerza que tienen y todo por lo que han pasado pero hoy, no quiero terminar este post sin recordaros a vosotras, mamas de prematuros (entre las que me incluyo) que esa fortaleza y valentía de vuestros hijos viene de vosotras, que de repente os convertisteis en madres, mucho antes de lo esperado pero, a pesar de las hormonas, el post parto y el choque emocional supisteis recomponeros para ser el pilar y el apoyo que vuestro hijo/a necesitaba.

Feliz Día de la Madre Mamas Prematuras




Si tienes alguna historia que crees puede ser interesante para el blog ponte en contacto conmigo a través del mail miarcoirisguerrero@gmail.com





miércoles, 25 de abril de 2018

Matías, el pequeño ángel que lo intentó

Hoy os traigo una historia de #mamaenelcielo que me ha removido especialmente porque tiene tantas cosas en común conmigo... Su historia de pérdida comienza el 8 de Agosto de 2017 el mismo día que mi pequeña guerrera por fin se pudo venir a casa con nosotros. Además su ángel nació prematuro extremo y con problemas que tuvimos que vivir nosotros en la UCI con otros pequeños...muchos recuerdos asociados a su historia, mucho dolor y un mensaje que os quiere transmitir.
Alejandra cuenta su historia para ayudar a otras mamas como ella porque siente que, gracias a las historias, el camino está siendo algo menos duro, se siente comprendida; por eso, si tú también quieres contar tu historia puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com o contactar conmigo a través de mi instagram o facebook y sin más, os dejo con su historia:


Recuerdo aquel 8 de Agosto como uno de los días más extraños de mi vida, fue el día que la vida me empezaba a demostrar que los mejores sueños se pueden volver pesadilla de repente.
Ese día me caí, después de haber pasado un buen día pintándome la tripita para papá que al día siguiente era su cumpleaños y quería hacer una felicitación graciosa y emotiva. Fue la primera caída de mi vida que yo recuerde y sentí que el mundo se me venía encima porque aunque realmente fue una caída tonta tuve el presentimiento de que algo pasaría. Me vi en el suelo, sola, las personas mirando... y sólo un señor mayor que pasaba tuvo la amabilidad de preguntarme si me ayudaba. Me levanté y llorando como una niña pequeña llamé a mi pareja y a mi madre para contarles lo que había pasado. Inmediatamente me mandaron a urgencias y nos fuimos mi marido y yo con mi barriga de 25 semanas. Nos aseguraron que todo estaba bien, me pusieron monitores por primera vez en mi vida y mi pequeño Matías estaba bien, ni rastro de contracciones, latidos perfectos... ojalá hubiese seguido todo así.
Llegamos de madrugada, 9 de Agosto día del cumpleaños de su papi y estábamos ilusionados y tranquilos, al fin y al cabo nos habían dicho que no era nada así que me puse a preparar una tarta para disfrutar al día siguiente los tres felices. Si me hubiesen dicho en ese momento que ese día mi vida iba a cambiar y que era la última noche que nos metíamos en la cama felices de tener a Matías con nosotros, os lo juro que no me lo creería.

A la mañana siguiente al despertar, sentí como un líquido salía de mí, me desperté corriendo y fui al baño y a despertar a su padre llorando que algo malo estaba pasando. Me arrodillé llorando, pidiéndole a Dios que por favor no le pasase nada a mi niño, no lo podía creer, me parecía todo una pesadilla y no entendía nada, ¿por qué? si me dijeron que el bebé estaba bien y que un golpe no podría romper su bolsa... Corriendo nos fuimos a urgencias nuevamente, desesperados... y yo veía a mi madre llorar y sentía que era grave porque ella siempre ha sido mi modelo de fortaleza. Entramos en el hospital ese mismo 9 de Agosto a las 9.30 de la mañana y no volví a salir hasta el 19 de Agosto pero sin él, sin mi bebé...
Cuando llegamos estaba en shock, no sabía la gravedad del asunto (después tampoco supe mucho porque tampoco me detallaban gran cosa), nadie me explico un por qué... me dijeron que tenía rotura de membranas prematura, que había perdido mucho líquido amniótico... me dijeron que iba a estar en cama, sin poder moverme, pero nadie me dijo que el pasto se iba a desencadenar en cualquier momento...

Durante 7 días pudimos aguantar, día a día era un sufrimiento, yo cada día estaba peor, ya no era sólo líquido sino también sangre... todos los días ir a monitores, la angustia, pinchazos... en fin... una pesadilla. Recuerdo el día que vinieron los pediatras a preguntarme qué hacer si Matías nacía con vida, si luchaban por su vida... que era un bebé demasiado prematuro... sin olvidar aquel ginecólogo que me dijo que mi niño pasase lo que pasase iba a morir... así de cruel fue, pero quién me diría que ese hombre tenía razón...
Yo lloraba aunque sabía que debía ser fuerte, le hablaba, le ponía sus canciones y le cantaba sus favoritas... mi familia le hablaba siempre en la barriguita, su padre no me dejó sola ni un momento, eramos tres, esta vez más que nunca, luchando codo con codo, haciendo fuerza, pidiéndole que aguantase, que por favor no naciese todavía... me dediqué a que mi niño me sintiese tranquila y fuerte... todos los días le decía lo mucho que le amábamos...Recuerdo que no podía dejar de tocarme la barriga aunque me regañaban las enfermeras porque provocaba contracciones pero yo no podía dejar de "protegerlo", ya sabéis...esa manía amorosa que tienen las embarazadas, de frotarse y abrazar la barriguita...
El miércoles 16 de Agosto a las 8.30 de la mañana, me bajaron a monitores... después de haber pasado la peor noche de mi vida, sin dormir, retorciéndome de dolor... llevaba desde el lunes por la noche con contracciones. Me habían puesto medicación para frenarlas, pero no pudimos pararlas... Tenía fiebre, me sentía débil, ya no podía más, solo quería llorar, sabía que ya algo pasaría, tenía mucho miedo, me dijeron que tenía CORIOAMNIONITIS y que mi vida ya empezaba a correr peligro... Recuerdo que quería ir al baño, que pedía por favor que me dejasen ir, sentía la necesidad de pujar, pensando que eran mis necesidades... y sí también quería escaparme de todas esas personas que me rodeaban, de las caras de desespero que tenían mi pareja y mi mamá... quería llorar una vez mas a solas con él... pero para sorpresa de todos, cuando vieron que quería ir desesperadamente al baño se dieron cuenta que Matías ya tenía casi sus nalguitas ahí y estaba pidiendo que lo sacaran.

Nació a las 10.30 de la mañana, fue lo primero que pregunté antes incluso de saber si estaba bien ya que me tuvieron que sedar.
Para que naciese me llevaron corriendo a quirófano, recuerdo a una matrona muy dulce y amable que me dijo que estuviese tranquila, que no me asustase con tanta gente... estaba nerviosa pero a la vez tenía una sensación de paz y tranquilidad... estaba orgullosa de él, de mí... sabía que había aguantado muchas horas (18 horas) de dolor solo por protegerlo pero que al final tenía que ser así. Sólo tuve que pujar 3 veces y cuando desperté había pasado todo. Hoy en día me pregunto por qué, por qué tuvieron que sedarme y privarme de ver el momento que mi pequeño ángel salía de mí. Eso es lo único que lamento de mi parto porque a pesar de todo lo malo, fue más rápido y fácil de lo que esperaba.
Al dar a luz quedé débil, muy débil, me subieron a planta, quise ir a verlo inmediatamente pero me levanté y un chorro de sangre salió de mí... me convencieron de dormir y así lo hice... me desperté triste, muy triste pero a la vez con una gran sensación de orgullo por él y ese amor que no cabía en mí, me llenaban de felicidad.
El momento de verlo por primera vez lo recuerdo algo borroso... pero sí recuerdo claramente que me temblaban las piernas, ahí en esa silla de ruedas, el momento en que me acercaba a verlo lo recuerdo como su fuese a cámara lenta, se me hizo eterno... al final de esa enorme sala, llena de bebés... estaba mi niño solito,con una luz ultraviolenta alumbrándolo. Me acerqué y lo primero que dije al verlo fue "ES MÍO" Sí, mío, mi niño, mi hijo, mi ángel...lloraba, reía, pero por dentro solo gritaba ¿por qué?¿ por qué la vida nos había puesto esa zancadilla?¿por qué me lo había arrebatado de mí? él tenía que estar dentro, no ahí, lleno de cables y tubos... le conté todos sus deditos, lo miraba asombrada, pesó 900g, era más grande y gordito de lo que todos esperábamos...
No sé si a alguna más os pasó pero yo quería salir corriendo de ese sitio, todo lo valiente que había sido y ahora me convertía en una mamá cobarde. No soportaba ver a mi niño así, cada sonido de esas maquinas me torturaba el alma, cada movimiento de él, ya no lo podía sentir sino que me hacía sufrir, verlo ahí solo... sin mí...
El peor día aún estaba por llegar... sin duda fue el día que me tuve que volver a casa sin él; quería morirme, sólo quería gritar y no podía parar de llorar, y entendí dos cosas ese día; una que nunca antes había entendido lo que era llorar de pena de verdad y dos que es cierto eso que "no sabes lo fuerte que eres hasta que la vida te obliga a serlo".  Mi familia me intentaba tranquilizar, me decía que decía que debía ser fuerte porque Matias necesitaba a su mamá bien pero yo dentro de mí sabía que Matías no vendría a casa y no conocería ese hogar que lo esperaba con tanto amor...llamadme pesimista o realista, o quizás me entenderéis porque sabéis que el corazón de una mamá nunca se equivoca... pero a medida que pasaban los días una angustia se apoderó de mí... hasta sueños que me anunciaban que mi niño se iba a ir... aunque eso no quita que hasta el último momento tuve esperanza de que algún milagro pasase...

El lunes 21 de agosto, llegamos su papá y yo a verlo y nos dieron la peor noticia que escucharé en mi vida: MATÍAS NO PUEDE VIVIR...Ese día nos dijeron que había tenido un derrame en la cabecita del grado más alto... que en cuestión de horas mi bebé se me iría... no entendía nada... a día de hoy sigo sin entenderlo...
El martes 22 de agosto sabía que me iba a despedir de él. Llegué a neonatos con mi mamá ya sin fuerzas, rota de dolor, pero con la esperanza que me dijesen que Matías estaba mejor... hay algo que tengo dentro de mí y me cuesta perdonármelo y es que quería haber pasado toda la noche con él, mirandolo, abrazandolo... pero mi familia quería tenerme en casa tranquila y realmente no tenía fuerzas de nada... pero no me lo perdono, me siento "mala mamá" por no haber pasado el último día de su vida con él, al ladito...
Me dijeron que Mati no estaba teniendo fuerzas... que en cuestión de horas se iría... sólo pedí que me dejaran tenerlo en brazos y tuve la "suerte" de poder despedirme de él, lo tuve en mis brazos antes que su corazón se apagase y os digo que no sé por qué, pero siento que él me estaba esperando para que nos pudiésemos despedir y darle un poquito de los miles de besos que yo tenía guardados para darle toda su vida... También su abuela, y su papá se despidieron de esa carita hermosa que tenía llenándola de besos entre lagrimas... nos regalo sus últimos suspiros, le canté todo lo que pude, le besé todo lo que pude y le pedí mil perdones... mientras lo tenía en brazos no quería romper en llanto, aunque mis lágrimas ya caían solas, quizás fue ese momento íntimo de los dos, esos besos, sentir su cuerpecito y su alma ahí tan cerquita mío que me decían que tenía que ser fuerte, que él siempre iba a estar conmigo... Matías apagó su corazoncito después de dos horas y unos minutos más conmigo, y os digo de verdad que siento que fueron sólo 10 minutos. Se me hizo demasiado corto ese tiempo con mi niño en brazos y aún sin vida ya, yo no quería soltarlo... pero me tocó despedirme para siempre de su cuerpecito y salir de esa sala con el alma rota... todas las enfermeras fueron muy amables conmigo, su pediatra me preparó una sala para tener intimidad con él... Me dijeron que podía quedarme el tiempo que quisiera, que podía sacarle fotos, que podría entrar todos los familiares que quisieramos... aunque yo solo quise a mi lado a su papá y a su abuela.

Os cuento mi historia porque a mí lo único que me ha ayudado es leer historias de mamas que al igual que yo somos unas valientes y guerreras, que tuvimos unos ángeles en nuestro vientre y su luz nos guiará por siempre...mi niño ne enseñó muchas cosas, quién me diría que sería él... y una de ellas es a valorar más la vida y el tiempo que tenemos para ser felices aquí en la tierra porque aunque sintamos un vacío enorme y una pena que sólo nos ayudará a disiparla el tiempo, hay que seguir luchando y viviendo en honor a ellos porque estoy segura que desde el cielo no quieren vernos tristes.
Hoy después de 6 meses y medio, os juro que me duele más, no sé como dejar de sentirme vacía y de quitarme y de quitarme este miedo... que puede volver a pasarme algo malo, y hasta peor...esta vez me salvé, pero nadie puede asegurarme que todo va a salirme bien, nadie puede hacer que recupere la inocencia... pero me toca seguir luchando día a día, por él, por su papá, por mí... y porque me merezco sonreir...
No quiero terminar este relato sin agradecer este espacio que me ha permitido desahogarme y contar mi historia y agradecer a todas las mamas que me han leído y que me han regalado su cariño. Un abrazo con todo mi cariño a todas y a las que esperan a sus bebes acroíris, a las que ya lo tienen en brazos...
Y a ti pequeño, sólo me queda decirte que mamá y papá te amaran por siempre, gracias por elegirme para que fuese tu mamá, sé que estás bien allá en el cielo y mientras tanto aquí en la tierra siempre serás la historia más bonita que yo tendré que contar.
Por siempre Matías
16-08-2017/22-0802017


Agradecer nuevamente a Alejandra por contar su historia, que para mí ha sido dura de escribir pero liberadora.
Recuerdo que si quieres utilizar este espacio para escribir tu historia solo tienes que escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com


sábado, 21 de abril de 2018

El milagro del capitán

Me gusta que mi blog sea un espacio donde poder contar y expresar cosas interesantes y que puedan ayudar a otras personas bien sea con las experiencias que cuentan de mamas en el cielo, con las distintas entrevistas que he ido realizando  o con mi propia historia personal de mi pequeña prematura extrema (que podéis seguir su día a día en mi cuenta de instagram @mi_arcoiris_guerrero); por eso me gusta mucho la entrevista que os traigo hoy de la mano de Ana a la que conocí gracias a su intagram de casualidad y me pareció muy interesante su historia y su fortaleza sobre todo emocional ya que como yo, se ha tenido que enfrentar a la infertilidad y luchar por el sueño de ser madre. Finalmente ha conseguido un embarazo de forma natural, su pequeño Rafael nacerá en Mayo para llenarles de alegría en este año tan gris que les ha tocado vivir y para compensarles el sufrimiento, llanto y noches en vela que les trajeron los test negativos durante tantos años.

Desde Enero de 2013 mi marido y yo estábamos buscando bebé. Después de muchas pruebas, intervenciones, y dos inseminaciones fallidas, lo hemos conseguido de forma natural. Lo nuestro es un milagro concedido por el capitán de mi vida: mi padre. Falleció el 12 de Septiembre de 2017 de un tumor cerebral a sus 59 años y que nos mantuvo en el infierno durante 15 meses. 8 días después de fallecer, en el día de su cumpleaños tuve mi positivos sin esperarlo para nada. Era tan generoso que el regalo me lo dio él a mi. No está siendo fácil, pero sé que mi ángel me lo envió, y tengo que luchar por continuar. Mi capitán de mi alma, te amo con locura.

Muchas gracias Ana por permitirnos entrevistarte para el blog, y felicidades por tu embarazo, ¿de cuántas semanas estas ya?

Gracias a ti por concederme este espacio donde contar mi historia. Estoy de 36+1 de mi pequeño Rafael. Ya se va acercando el momento y no me lo creo ni yo.

Has visto muchos test negativos en estos años, en esta ocasión, ¿cómo te enteraste que estabas embarazada?

Bueno, fue un poco complejo. Mi padre estaba en sus últimos días de vida después de 15 meses luchado con un tumor cerebral que lo dejó en cama a sus 59 años, y yo estaba centrada en su medicación, controlando sus últimos síntomas y bastante echa polvo anímicamente; la regla no aparecía pero lo relacioné con el estrés que estaba viviendo (me había pasado más veces). Mi padre falleció un 12 de Septiembre y a la semana o así empecé a encontrarme mal del estómago, pero claro, con tantos días entre cuidados, velatorio, entierro... había comido fatal y lo relacioné con eso. El día 20 de septiembre, cumpleaños de mi padre, estaba durmiendo la siesta con mi chico y tuve un flash que me llevó a la farmacia sin decirle nada a descartar un embarazo (tengo que decir que ya odiaba hacerme test de embarazo porque ya había perdido la cuenta de cuantos me había hecho y todos negativos y cada negativo era un mazazo para mí), así que sólo se lo dije a mi madre. Me lo hice super rápido, sin esperanza ninguna y lo dejé al lado de la urna con las cenizas de mi padre y su foto y me fui a observarlo de lejos (me faltaba taparme los ojos), y desde el primer segundo sabía que estaba dando positivo porque jamás había visto una segunda línea marcada y ahí estaba, desde el principio, y no se iba, y pasaba el tiempo y ahí seguía. Ya sólo recuerdo la foto de mi padre que me miraba sonriendo en el día de su cumpleaños y a mi madre llorando... todavía se me ponen los pelos de punta al recordarlo...

Después de ese momento de alegría, ¿cómo se lo contaste a tu pareja?¿y al resto de la familia?

Pues fue todo muy rápido e impulsivo. Mi pareja seguía durmiendo la siesta cuando yo abrí la puerta y dejé el test en la cama. Mi intención era irme y dejarlo allí pero él se despertó, cogió el aparato lo miró y se le pusieron los ojos como platos y no paraba de preguntarme "¿estás embarazada?¿estás embarazada?" yo lloraba y lloraba no podía ni contestarle y él se abrazaba a mi barriga y me la acariciaba. Así fue como él se enteró, no tenía tampoco muchos ánimos para prepararle algo especial, mi padre había fallecido una semana antes y yo estaba destrozada, no sabía si estaba contenta, triste... no sabía ni que sentía...

¿Cuánto tiempo llevabais buscando embarazo? 

En Diciembre de 2012 hablamos y decidimos empezar con el nuevo año sin anticonceptivos y buscar bebé (lo típico que dices: que venga cuando tenga que venir). Y así hicimos. Asi que... hasta mi positivo en 2017 pasaron 5 años de búsqueda.

Muchos años de negativos y de intentos...¿cuándo os enterasteis que de forma natural no podríais tener hijos?¿qué diagnostico os dieron?

Bueno nos dimos cuenta cuando pasamos del "que venga cuando tengan que venir" a buscarlo intencionadamente, de manera que poníamos en marcha trucos como planificar los días de relaciones, diferentes posturas que decían que ayudaban... y vimos que a los dos años o así no hubo ni un sólo resultado positivo. Entre pruebas, derivaciones y demás fue en 2015 cuando nos dijeron que yo tenía un útero septo y que tendría que someterme a una intervención; y que é necesitaría mucha ayuda pues estaba muy justito en morfología. Me operé y él empezó a tomar unas vitaminas para ayudar a la calidad y cantidad del esperma y en ese tiempo de espera tampoco lo conseguimos así que empezaron a hablarnos de la infertilidad de origen desconocido.


¿Cómo os sentisteis en ese momento?

Tengo que reconocer que él se lo tomó peor que yo... de todas formas tengo que decir que aunque he tenido muchos momentos malos y he pasado mucho miedo, no llegamos tampoco a pasarlo tan mal como muchas de las parejas que hemos conocido en el camino. Más bien han sido épocas: mejores y peores. Te preguntas por qué a ti, porque tienes que estar delante de un médico o en una sala blanca y fría para engendrar a tu hijo cuando es tan fácil para la mayoría de las personas... y además pueden recordar ese momento como algo íntimo y lleno de amor. Pero he tenido la suerte de que él hizo un trabajo psicológico estupendo con el mismo primero y conmigo después y consiguió que pudiera imaginarme mi vida feliz y sin hijos...aunque no quiero decir que lo hubiese aceptado, mas bien asumido...

¿Qué técnicas empleasteis para intentar embarazo?¿cómo recuerdas ese proceso?

Hicimos dos inseminaciones artificiales (IA). Una en junio y otra en julio, descansamos en agosto y en septiembre deberíamos haber empezado la tercera (eran 4) y fue cuando me enteré de que mi hijo ya estaba en camino.
El proceso lo recuerdo muy frío y doloroso...estar medicándote y acudiendo al hospital día sí y día también. Me hacían las inseminaciones en una sala muy pequeña y sola (no dejaban entrar a mi pareja), y encima tenía la mente también con mi padre y acudir al hospital y mi tratamiento (están a 200 km de distancia). Las betaesperas eran muy angustiosas y los negativos eran bastante más duros que los anteriores. Pero llegamos a un punto en el que nos planteamos la posibilidad de que nunca llegara y empezamos también a trabajarlo juntos, así que me encontraba al final con fuerzas y preparada para recibir dos negativos más.

¿Cuánto tiempo estuvisteis en el proceso? Cuéntame un poco como fue

Empezamos con la primera prueba en marzo de 2016 porque como sabes en la seguridad social todo va muy lento, aunque acudí a mi ginecólogo en 2015 para que me ayudara. Primero empezamos con fortalecimiento de óvulos, relaciones programadas...y ya luego vinieron las resonancias, la histerosalpingografías, las ecografías, las analíticas...(en principio todas eran para mí, cosa que también me hizo sentir bastante culpable), y por último la cirugía. Ya cuando terminaron conmigo empezadon con las pruebas de él, que nos puso en peor situación. Las palabras del médico fueron: "se junta el hambre con las ganas de comer". Estuvimos en lista de espera unos 6 meses para IA primero, me llegó la carta de la  primera cita justo cuando mi padre recayó en la enfermedad, así que no supe si era una buena o mala noticia... dude en someterme al tratamiento pero, pensé que habría querido mi padre para mí, él siempre fue un hombre muy luchador que trabajó muy duro para conseguir lo que quería, y yo no podría actuar de otra manera y tenía que hacer honor a los valores que él me transmitió. Pero... me sentía culpable por buscar una vida cuando la suya se iba...egoísta... no sé bien como explicarlo... y así acudimos a nuestra primera IA, todo perfecto, dos folículos bastante grandes y el esperma sorprendentemente estaba por encima de la media en todo, tenía muchísimas esperanzas... pero nada. La segunda ya no fue tan bien, sólo había un folículo maduro y no tan maduro, y también con días de fiesta de por medio por lo que tuve que ponerme una medicación para parar la ovulacón y otra para reiniciarla... así que aquí ya perdí la esperanza y la dejé para la tercera que nunca llegó...

Y sin embargo, al final de todo conseguisteis un embarazo de forma natural, ¿cómo ha sido posible?¿qué explicación os han dado?

Pues cuando llegué a consulta y les conté... los médicos no me dieron ninguna explicación, se emocionó mucho y pasó a felicitarme. Podrán llamarme loca pero... creo que mi padre tuvo mucho que ver, que él me dió el regalo que más quería para que pudiera llevar mejor su ausencia. Sino estuviera embrazada nada tendría sentido para mí... él era mi todo y se fue... él me dejó una vida para verme fuerte y luchando... para que viva todo lo que quería vivir y no pudo.

¿Cómo está siendo tu embarazo? Me refiero, no sólo a nivel físico sino a nivel psicológico también.

Duro en ambos aspectos... físicamente he tenido muchos síntomas desde el principio, y psicológicamente... imagínate pasar un embarazo tan deseado en dueño, añadidos a todos los miedos de una madre primeriza a la que le va a cambiar la vida; porque aunque llevemos años buscándolo cuando lo conseguimos también nos planteamos muchas cosas como si podré hacerlo bien, vendrá sano, cómo va a cambiar mi vida...

Y por último...¿os planteais intentar tener otro más adelante?

Bueno, hemos aprendido a vivir el presente y de momento estamos más que agradecidos por este bebé... así que vamos a disfrutarlo al máximo pensando que es un regalo único que nos dio la vida. Si algún día volvemos a intentarlo, no queremos que influya en nuestro ánimo y en nuestra vida con nuestro deseado hijo. Queremos ser felices y ese será el principal objetivo siempre.


Agradezco a Ana sus palabras y su entrevista, por contarnos una experiencia dura pues cuando ansiamos enormemente un embarazo y no llega es una experiencia horrible y devastadora. Aclaro que con este texto no se quiere dar a entender que puede darse un embarazo natural a pesar de que las técnicas artificiales fallen, o que hay que "relajarse" como muchos dicen para conseguir embarazo, para nada, porque yo, que he pasado por una FIV sé lo que duelen esos comentarios. En su caso sí ha logrado un embarazo natural pero en otros esto es imposible y deben continuar con técnicas durante mucho tiempo hasta conseguir el ansiado positivo. Mucho ánimo a las que estés en proceso de búsqueda que pronto llegará lo que más deseais.


Y si tu también crees que tienes una historia interesante que contar, algo que decir que puede ayudar a otras personas escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com

jueves, 19 de abril de 2018

El dichoso ductus...

Tengo una manía enorme al ductus, palabreja que muchas mamas de prematuros conocerán y otras mamas de niños a término habrán podido oír por alguna ecografía. El ductus es una estructura necesaria durante la etapa fetal que conecta el sistema arterial pulmonar con la aorta, es como una puerta abierta que en los recién nacidos a término  se cierra sólo durante los 2-3 primeros días de vida pero que en el caso de prematuros extremos con pesos inferiores a un kilo, el 50% necesita algún tipo de tratamiento farmacológico o quirúrgico y que se recomienda iniciarlo durante los primeros días antes de que presente sintomatología y se detecte a través de una ecografía, motivo por el cual están pautadas tanto las cerebrales como las de corazón en momentos clave de la etapa del recién nacido prematuro.
David nació con ductus, bastante grande y fue una de las causas que generó el fatal desenlace. Pero es que Daniella también nació con el ductus abierto, aunque algo más pequeño pero mi obsesión con esta puertecita era enorme, más aún cuando ocurrió lo de David, por eso me alegré muchísimo cuando a los 4 días de vida de mi pequeña guerrera me aseguraron que con el tratamiento farmacológico (se utiliza para esto ibuprofeno y está empezando a verse resultados también con tratamiento con paracetamol)se había cerrado, algo menos por lo que preocuparse porque las consecuencias que trae son mayores problemas pulmonares (edemas por ejemplo como los que tuvo Daniella), mayor asistencia mecánica, mayor probabilidad de broncodisplasia y mayor índice de problemas neurosensoriales. Pregunté mucho, muchisimo si había alguna posibilidad de que se volviera a abrir, y me aseguraron al 100% que no se abriría que ya estaba completamente cerrado (varios médicos y enfermeras me lo dijeron) por lo que eliminé este problema de mi mente. ¿Os podéis imaginar mi sorpresa el día que me dicen que tienen que hacer una ecografía del corazón nuevamente porque sospechan que se abrió? Estaba alucinando porque en efecto se había vuelto a abrir y esta vez no era pequeño, era un "monstruo enorme" que limitaba el avance de mi pequeña y lo peor es que las condiciones en las que se encontraba en ese momento no eran favorables ni para tratamiento farmacológico ni para cirugía.
Lucharon mucho los médicos por estabilizarla, y consiguieron eliminar las contraindicaciones para dar otro ciclo de ibuprofeno que, ellos sabían que no iba a servir para nada pero no me lo podían decir porque Daniella aún no estaba estable y no había más opciones en ese momento. Tras el fracaso, mi guerrera sacó sus fuerzas nuevamente y se estabilizó. Parecía que no le pasaba absolutamente nada por lo que era el momento de intervenir, había que operar esa zona del corazón de la pequeña pero no se podía ni trasladar ni llevar a un quirófano por lo que vinieron los médicos del Hospital La Paz, el equipo del doctor Villagrá, reconocido cirujano pediátrico y que recomiendo enormemente, y tuvieron que hacer un quirofano en la misma uci neonatal aunque se trajeron sus instrumentos: un pequeño estuche igual que el de una caja de herramientas de las que se llevan en el coche. Recuerdo ese día como uno de los peores de mi vida. No me separé de la incubadora hasta que ya me mandaron fuera y todas las enfermeras me ayudaron, consolaron... entre llanto y llanto porque estaba francamente asustada. Lo único que me tranquilizó fue ver la tranquilidad de los cirujanos, hacían mucas de estas al día con una tasa elevadisima de éxito pero claro... cuando es tu hija los porcentajes te dan igual porque lo único que piensas es ¿y si sale mal?
Obviamente tuvimos que salirnos de la UCI pero teníamos un secreto, y es que desde una zona de descnaso podíamos ver la estancia sin problemas así que mientras la operaban, estaba mirando, observando las caras...y les veía tranquilos, sin prisa, sin preocupación... me ayudó a sobrellevarlo y aunque parezca mentira se me pasó muy rápido el tiempo. Finalmente vinieron, muy contentos, Daniella no se había desestabilizado en ningún momento, estaban alucinados con lo bien que se había portado durante la operación, no habían visto un caso igual en mucho tiempo ya que salió incluso sin medicación. Harían seguimiento durante una semana y después el alta por su parte. Después vendría el síndrome de abstintencia, otro edema pulmonar, la caída de la tensión...pero esa es otra historia.
A raíz de esto tengo claro que mi hija no sigue los patrones lógicos. La tasa de reapertura de ductus es bajisima, de un 15% como mucho, normalmente los bebes que son operados necesitan medicación para el post operatorio y ella a los 4 días estaba ya estupenda. Quiero acompañar este texto con una foto, que si bien no es bonita, es la que representa el momento que pude cogerla nuevamente por fin, después de haber estado 15 días con tubo para respirar, casi sin poder tocarla y por fin podíamos volver a cangurear...


domingo, 15 de abril de 2018

Bautizo y cumpleaños, ¿por qué son tan importantes para nosotros?

Se acerca el cumpleaños de Daniella y la verdad es que estamos todos muy ilusionados, ya va a hacer un año y va evolucionando favorablemente. Es cierto que aún tiene recorrido por delante, acaba de conseguir sentarse sola y el gateo no se prevé cercano aunque ya vaya adoptando la postura típica gracias a las clases de estimulación pero todavía queda pendiente las posibles secuelas psicológicas relacionadas con aprendizaje, emocionales...pero no nos adelantamos, iremos paso a paso.
Por un lado el cumpleaños es la celebración de su éxito, de su vida, algo que ni siquiera nos planteábamos inicialmente y a lo tonto, ya ha pasado un año; por otro lado, la celebración de su bautizo es la confirmación de que ya puede rodearse de niños o estar en sitios con gente, es el alta domiciliaria al menos en la época de verano (en invierno ya veremos como avanzamos), por eso reconozco que nos estamos volviendo un poco locos con todo esto. 

Cumpleaños

A la hora de organizar fiestas (que en mi casa somos muy fiesteros) nos gusta poner una temática concreta, en este caso de UNICORNIOS fue la clave y nos hemos puesto manos a la obra para conseguir que tenga una fiesta de ensueño sin que salga carisima.
En primer lugar es importante que en vuestra búsqueda se encuentren las páginas de Pinterest y Aliexpress porque podréis conseguir muchos descargables gratuitos en la primera y globos o demás material que os falte en la segunda a precios muy asequibles, pero ¡cuidado! que tenéis que ser previsores porque suelen tardar de media un mes más o menos. Si sois como yo que lo pensáis todo en el último momento he encontrado aquí platos, vasos... de distinta temática que creo tiene precios muy asequibles.
En cuanto a la tarta y comida eso que nos ahorramos porque lo vamos a hacer entre toda la familia, unos aperitivos y el típico picoteo de cumple, pero por supuesto la tarta será personalizada de unicornio que la hará la Abuela Arcoiris para la pequeña guerrera. Y por supuesto la ropa, que también será de unicornios porque mi niña, antes muerta que sencilla, y aunque inicialmente había pensado comprarle una corona con su número, me lo he replanteado porque esta loquita no aguanta muchas cosas en la cabeza así que le he comprado una ranita con un lazo a juego (a ver lo que le dura) en "La Canastilla de Emma" que descubrí por instagram y me ayudó con la elección porque tiene cosas muy bonitas, artesanales y desde mi punto de vista muy bien de precio porque además es algo que después me sirve para todo el verano.


BAUTIZO

En cuanto al bautizo aún no tengo clara la temática, pero sí tengo un par de ideas que llevaré a cabo y en cuanto tenga algo más definido os lo contaré. Una de las cosas tenía claro para este día es que quería algo que pudiese recordar toda la vida además de las típicas joyas que se regalan por eso le encargue una lámina de huellas, lo que se conoce como árbol de huellas para que todos los que vengan ese día puedan firmar en él con sus propias huellas, y lo tenga en su habitación siempre de recuerdo; para esto me ayudaron las personas que llevan BabyLaminas que tienen la opción de hacer el encargo con la lámina ya o sino digital para que puedas imprimirlo en una copisteria. En mi caso siempre que he contado con ellos para alguna lámina lo he hecho con el formato digital (ya me hicieron unas láminas para anunciarles a los tíos de Daniella que serían ellos los padrinos) y suelen ser muy rápidos, como mucho 24 horas por lo que viene bien para regalos de última hora como me suele pasar a mí (ahora mismo están ya con unas láminas preciosas para el día de la madre).
Por otro lado, quiero crearle una "Cápsula del tiempo" aunque no tengo muy claro aún que pondré dentro además de notas o dedicatorias escritas por sus familiares. La Cápsula del Tiempo consiste en un cofre o caja donde guardar cosas importantes del primer año de vida del niño (o del bautizo o de la boda) y que se cierra hasta una determinada fecha para que la persona pueda revivir o recordar todo lo relacionado con los objetos que encuentre. Otra opción para mamas que acaben de tener su bebé, que me parece muy tierna, es abrir una cuenta de correo electrónico para su hijo o hija y escribirle todos los días o semanas un email y al cumplir los 18 años darle la contraseña para que pueda leerlos y por supuesto emocionarse.


De momento no tenemos más organizado aunque os iré contando a través de mi cuenta de instagram, @mi_arcoiris_guerrero y si agradecería toda la ayuda o ideas que podáis dejarme en comentarios.
Como os digo siempre, si tenéis algo interesante que contar podéis escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com


jueves, 12 de abril de 2018

Mamá joven, mamá en el cielo


Las mamás que hemos tenido un parto prematuro o hemos perdido a nuestro bebé por el camino a menudo nos preguntamos si podríamos haber hecho algo, la culpabilidad nos invade e intentamos buscar explicación a algo que realmente no la tiene. El testimonio de hoy nos demuestra como ni siquiera la edad que parece tan importante en todo lo referente a la concepción puede salvarnos de sufrir estas pérdidas. Os recuerdo que si vosotras también queréis compartir vuestra historia podéis escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com o directamente a mi instagram sin más, os dejo la historia que hoy nos cuenta su historia Leila, una mamá en el cielo de 18 años:

Tengo 18 años y a pesar de mi juventud sé lo que es sentir el dolor más grande que puedas imaginar, el shock y la sensación de vacío ante la pérdida de un hijo porque yo perdí a mi bebé Noah, el 28 de Noviembre de 2017, estando de 23 semanas.
Los primeros dos meses de embarazo fueron muy duros por peleas con mi madre por mi bebé, sin embargo, después mejoró, mi bebé venía perfecto y yo estaba contenta porque iba a ser mamá; pero el 22 de Noviembre comenzó a estropearse todo. Tuve que ir a urgencias porque había empezado con contracciones y sangrado, pero los médicos no le dieron ninguna importancia porque consideraron que era sólo una infección urinaria y me mandaron a casa; sin embargo, estuve toda la noche con contracciones y a las ocho de la mañana al ser más fuertes y aumentar también el sangrado volví a urgencias, momento en el que decidieron ingresarme sin decirme por qué. Pasaron unas horas que parecieron días, yo continuaba igual y nadie me decía nada hasta que por fin me explicaron que tenía el útero bajo y debía guardar reposo absoluto al menos durante un mes. Era seguro que mi bebé nacería prematuro pero si aguantaba el tiempo que me habían dicho tendría más probabilidades de sobrevivir. Se plantearon hacerme una operación para levantar el útero, sin embargo había más riesgo de romper la bolsa y mi vida podría correr peligro por lo que decidieron esperar y ver si conseguíamos llegar a la meta que nos habíamos marcado.
El 27 de Noviembre me quitaron el Dulacipan, un mediamento para evitar las contracciones pero a las dos horas volvieron. Me bajaron a la sala y estuve allí toda la noche… a las 14.20 del día 28 rompí la bolsa y nació mi dulce angelito, Noah con 535g de peso. A mí me llevaron a otra sala después del parto, muerta de miedo e incertidumbre y deseando…esperando buenas noticias. A Noah se lo llevaron a neo, y aunque sé que luchó, que lo intentó porque era un valiente, a las 17.00 falleció por un paro cardio respiratorio. Mi mundo se vino abajo. El dolor de perder a un hijo no tiene explicación ni palabras posibles, sólo quién lo ha vivido puede entender realmente el vació inmenso que se apodera de ti. Yo entré con mi hijo en la panza con la esperanza de salir con él en brazos y sin embargo, salí con los brazos y el alma vacía. La tristeza inundaba mi cuerpo y aún hoy me cuesta mucho asumir que mi hijo ya no está conmigo. Sé que soy joven y que puedo tener más hijos, no es consuelo porque cada hijo es único e irrepetible. Mi primer hijo siempre será Noah, porque yo también soy mamá en el cielo.”




Podéis seguir mi día a día en mi instagram y si tienes algo que crees puede ser interesante para otras mamas puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com

domingo, 8 de abril de 2018

¿Qué hacemos cuando mamá se satura?

¿Cuántas de vosotras deseabais tener hijos? Recuerdo cuando era pequeña que todas decían que querían ser mamas y yo no quería hijos, ni loca, recuerdo preguntarle a mi madre si me pasaba algo raro y ella, tan sabía me dijo que ese momento ya llegaría y así fue. Hace tiempo que sabía que quería ser madre, y quizás cuando nos dijeron de forma tajante que no podríamos de ninguna forma posible, las ganas aumentaron. Afortunadamente lo conseguí, aunque no de la manera que me hubiese gustado pero sí puedo disfrutar de mi pequeña Daniella, que aunque la adoro y la quiero con locura, que me encanta pasar tiempo con ella a veces también necesito oxígenarme, tener tiempo para mí sola como hacía antes de que nacieran. Soy consciente que no voy a poder disfrutar de la misma cantidad pero necesito desconectar del trabajo de madre, porque sí, es un trabajo más que llevamos las mujeres. 
En mi caso no trabajo porque tengo una reducción de jornada especial por la prematuridad de Daniella y a esto se le unen las restricciones que hemos tenido al menos hasta ahora para prevenir posibles enfermedades... el resumen de mi día era jugar con Daniella, un breve rato para comer (porque durante el día apenas duerme) y salir de paseo siempre las dos solas porque no podía juntarse con niños. A esta coctelera hay que añadir el estrés y cansancio emocional de haber pasado tres meses en la UCIN y el dolor de enfrentarme al fallecimiento de mi hijo... el resultado es un cóctel  de ansiedad con tintes de ira ocasional y tristeza reprimida. ¿Me pasa sólo a mí? Para nada, muchas madres me hablan de esa necesidad de tener un huequito al día o a la semana para ellas mismas, porque acaban con niveles altos de estrés, ansiedad o incluso algunas con rasgos de depresión y culpabilidad por sentirse así, por eso hoy os dejo unas breves recomendaciones para que intentéis encontrar vuestro espacio nuevamente aunque todas sabemos lo difícil que es:
  • No caigas en el bucle de negatividad: cuando nos encontramos tan estresadas nos agotamos emocionalmente y al final nos dejamos llevar por la corriente emocional, es decir, que seguimos cayendo en el pozo negro, para evitarlo hay que sacar esa fuerza de voluntad que aún tenemos y trabajar en nuestras conductas, buscar acciones que nos motiven y nos gusten: leer un libro, hablar por teléfono con una amiga... esto hará que nuestro cerebro descanse de la negatividad acumulada y vaya trasnformándolo en emociones más positivas o adaptativas para nosotros.
  • Haz deporte, de la forma que sea no necesitas apuntarte a un gimnasio. Por ejemplo, si tienes un bebé que está aún en el carro en el momento de paseo, ponte tus mejores deportivas y anda rapidito esto ayudará a que liberes endorfinas que harán que te sientas algo más contenta (las endorfinas se llaman comunmente las hormonas de la felicidad)
  • Busca vídeos de técnicas de relajación en youtube, te ayudarán a bajar la ansiedad y nervios acumulados durante el día.
  • Pide ayuda: muchas veces nos negamos a que nos ayuden los padres de las criaturas o los abuelos o alguien cercano pensando que deberíamos ser capaces de llegar a todo. No pasa nada porque alguna vez se ocupen de ellos, somos humanas y también nos cansamos.

Inténtalo y me cuentas pero recuerda, sólo hay una madre perfecta y esa eres tú para tus hijos, no llegarás a todo pero lo harás lo mejor que puedas y sepas y lo verás reflejado en sus sonrisas siempre. Tendrás momentos de encontrarte mal emocionalmente, no pasa nada, es normal no significa que seas mala madre sino que necesitas volver a recordar que además de ser madre, eres mujer. Lo estás haciendo muy bien.
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