lunes, 4 de junio de 2018

El arcoiris después de la tormenta

Hoy Judit puede decir orgullosa que es una mamá en la tierra, pero por desgracia también es una mamá en el cielo, y ella, como en mi caso ha tenido que escuchar como menospreciaban a su ángel únicamente por tener ya a su segundo hijo entre sus brazos. El relato de esta mamá en el cielo no sólo busca visibilizar el duelo que tantas veces vemos ignorado, sino también que se entienda que un hijo no sustituye otro, y que los llevamos siempre en nuestro corazón ya que por desgracia no podemos llevarlos en nuestros brazos.
Recordaros que podéis escribir vuestra historia para compartir escribiéndome a miarcoirisguerrero@gmail.com:

Hace dos años mi vida se derrumbó a pesar de tener todo lo que muchos desearían: dinero, amor... pero yo me sentía vacía porque acababa de perder a mi primer hijo cuando estaba embarazada de 20 semanas. 
Todo parecía que iba estupendamente, estaba en una nube y los meses pasaban mientras mi barriga crecía. Estaba ilusionada, pensando en como cambiaría mi vida con la llegada del bebé, emocionada y con algo de miedo por lo desconocido pero como todas las futuras mamas no veía el momento de tener a mi pequeño entre mis brazos... hasta que de repente todo cambió, todo se torció y mi mundo se puso una vez más del revés pero esta vez no iba a ser tan alegre como la primera.
El 8 de Diciembre de 2015 ingresé en el hospital dilatada de 2cm, fue un auténtico jarro de agua fría, me bloqueé... me hicieron pruebas, entré en quirófano para hcerme un cerclaje y así intentar frenar esa dilatación, mandé toda mi energía positiva esperando y deseando que todo siguiera bien... pero no fue así.
El 9 de Diciembre, 24 horas después de mi intervención, entraron dos ginecólogas y alguna enfermera para informarme de mi verdadera situación. Después de confirmar que recordaba lo que había sucedido los días pasados me dieron la peor noticia que podía imaginar: habían llegado los resultados de la amniocentésis que me habían hecho el día anterior y el laboratorio les había confirmado que tenía infección. Tenían que quitarme el cerclaje que me habían puesto e interrumpir el embarazo. En ese momento no era consciente de lo que estaba sucediendo, me quedé bloqueada, no entendía como se terminaba en ese momento, a las 20 semanas. ¿Por qué él? ¿por qué nosostros? Quería huir, no quería vivir eso. Un parto que significa un adiós, hasta nunca, hasta aquí hemos llegado...¿qué había hecho yo para merecer esto? y lo peor, ¿qué había hecho mi bebé para no tener derecho a vivir? Él no se merecía eso... mi vida se derrumbó por segundos, me quería morir...
La experiencia del parto que yo había pensando mil veces como algo mágico, el momento en el que supuestamente ves a tu bebé y cambia todo... en resumen, el inicio de una nueva vida para mí realmente fue el peor momento de mi vida porque conmigo, aún estaba con vida, pero al separarnos se terminó todo, como si fuera un sueño, ¿y luego qué? ¿mi vida volverá a ser la misma? Las horas siguientes al parto entre en un estado de relativa calma pensando que ya estaba todo y que sería mejor para él así porque dentro no estaba bien, la vida sigue...me imagino que en esos momentos el cuerpo y la mente se protegen.
Después de tres días en el hospital me sentía vacía, sin saber qué hacer ni como vivir a partir de ese momento, los últimos 5 meses anteriores todo era ilusión, familia, planes de futuro...¿y ahora tenía que olvidarme de todo eso?¿volver a lo de antes como si nada hubiera pasado? imposible.
Después de eso sólo recuerdo el dolor que sentía, fue una época muy dura que no ayudaba nada los comentarios que la gente me decía como que no pasaba nada, todo iba a seguir, als cosas pasan por algo, eres joven... palabras que se clavaban como astillas en la piel que cada vez dolían más y más... y después de todo esto, sales a la luz del día, del sol, de la vida, como si volvieras a nacer pero con el corazón hecha pedazos...


Fue una época muy dura, podría decir que la peor de mi vida con diferencia, pero a la vez me hizo aprender y crecer muchísimo como persona.
Al año me quedé embarazada, pero sabía que iba a ser muy difícil, partía de una pérdida, un embarazo de riesgo, meses de reposo sin poder ver la luz del sol, una pausa en mi vida donde no podría hacer prácticamente nada... incluso tenía que pasar por quirofano, otra vez, pero lo conseguí, conseguó ver el arcoiris después de la tormenta.
Por esto hoy estoy aquí, para dar esperanzas a quien lo esté pasando mal como yo en su día, quien esté a punto de rendirse, quien no vea salidas...
Porque el miedo hay que comérselo, hay que luchar, hay que ir a por todas, no rendirse, caer y levantarse las veces que hagan falta, porque así uno consigue hasta lo que creía imposible.


Agradecer nuevamente a Judit su testimonio que espero pueda ayudar a otras mamas que han pasado por esta situación y recordar que podéis contar vuestra historia escribiéndome a miarcoirisguerrero@gmail.com

Retinopatía del prematuro

La retinopatía del prematuro es bastante frecuente en prematuros extremos (aquellos que nacen con menos de un kilo y medio de peso o por debajo de la semana 31) y consiste en un crecimiento anómalo de los vasos sanguíneos de la retina lo que puede ocasionar ceguera si no se controla correctamente, aunque en la mayoría de los casos se resuelve de manera espontánea por si solo. Para entendernos bien, al nacer antes de tiempo los vasos de la retina crecen de forma descontrolada, más de lo que deberían y por tanto empiezan a empujar la retina, si este crecimiento no se detiene y además aumenta puede ocasionar un desprendimiento de retina ocasionando la ceguera comentada por lo que es muy importante realizar un seguimiento durante la uci y a posteriori porque también tienen más riesgo de tener miopía a edades tempranas, ambliopía (ojo perezoso), estrabismo (desviación de los ojos) y necesidad de gafas por diferentes factores. Todo ello monitorizado pues puede generar bradicardias o apneas debido a los medicamentos empleados para dilatar la pupila.
Hay varios tratamientos pero a día de hoy el más frecuente es la operación con láser que aunque es algo rutinario y breve es necesario dormir al bebé porque debe estar lo más quieto posible. Existen diferentes factores de riesgo, y en el caso de Daniella se juntaba con todos ellos: peso al nacer y semanas de gestación, anemias y transfusiones de sangre, dificultad para ganas peso, dificultad para respirar y la salud generalizada del bebé. Además puede haber diferentes grados, siendo el más complicado el grado III (o IV dependiendo de los manuales que consultes).

¿Cómo afectó esto a Daniella?  Como a todos los prematuros que nacen antes de la semana 31 empezaron a hacerle los fondos de ojos según edad gestacional (no recuerdo cuando se empieza pero eso es marcado por un protocolo) y se los repitieron cada quince días (de hecho nos fuimos un día más tarde de alta porque tenían que hacerle otro fondo de ojos). El problema vino en que la evolución de Daniella en cuanto a la retinopatía fue bastante raro ya que pasó de no tener nada a comenzar con un poco hasta llegar a un grado 3 en la semana 38, algo extraño porque a partir de la semana 36 o se estabiliza o mejora pero nunca empeora. Tras numerosos fondos de ojos que pasaron a ser semanales porque no tenían claro la evolución (curiosamente mejoraba en extensión es decir se hacía más pequeño pero empeoraba en gravedad) decidieron que debían realizarle la operación con láser porque no mejoraba y se podía quedar ciega. Lo prepararon todo de urgencia porque había que irse a otro hospital, así que de un día para otro teníamos cita y aunque me propusieron trasladar a la pequeña en ambulancia preferí dormir esa noche en casa ya que de salud estaba bien y el próximo día irnos juntas sin prisa. Estaba de los nervios no tanto por la operación (porque ya había pasado otra y peor) sino por la anestesia, no se que miedo le he cogido a las anestesias pero me dan pánico... tras dos horas dilatando pupilas porque el nuevo equipo quería comprobar como se encontraba realmente el ojo y porque le costó mucho dilatar, se pasaron a la pequeña a consulta ya que "ya era grande y no necesitaba monitor" simplemente para decirnos que no tenía absolutamente nada... uff.... solté todo el aire que tenía contenido y más cuando nos explicaron la realidad de la situación y es que Daniella ya tenía cuatro meses y si lo que el primer equipo había visto era cierto ellos a esas alturas ya no podrían haber hecho nada por ella, es decir, que ya estaría ciega...¿os imagináis mi indignación? obviamente puse una reclamación pero como suele suceder en los casos médicos suelen cubrirse las espaldas aunque por suerte me enteré que a raíz de esta situación se cambió el protocolo, por lo que espero que no vuelva a pasar este error nuevamente.
Hoy hemos vuelto al oftalmólogo, algo rutinario....por protocolo como muchas otras pruebas, la verdad he ido algo molesta porque ya en la anterior revisión me dijeron que no tenían que verla hasta los dos años, ¿de verdad es necesario hacérselo pasar mal a la pobre? como ya sabíamos está todo bien pero nos toca volver en Diciembre para que la vea el experto retinologo realmente porque la que le atendió hoy no lo era, además de haberle dilatado en 45 minutos cuando Daniella dilata fatal (cosa que ha reconocido la otalmóloga pero aún así le ha mirado con mínima dilatación), menos mal que me fío muchísimo del anterior doctor ya que tenía mucha experiencia en estos temas, sino tendría una preocupación añadida sólo por querer hacer una persona su trabajo a medias.


Como siempre podéis seguir nuestro día a día en nuestro instagram (@mi_arcoiris_guerrero) y si crees que tienes una historia interesante que contar puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com

lunes, 28 de mayo de 2018

Mamá de repente

Cada vez me sorprende más la naturaleza y la fuerza que tienen los bebés aunque creamos que son indefensos y frágiles. Para mí, Daniella es mi pequeño milagro de 600g (podéis seguir su día a día en mi instagram) pero para la mamá de la entrevista de hoy lo es su pequeña Martina, que a pesar de lo complicado que lo tenía su cuerpo para albergar un embarazo ella se aferró a la vida con una fortaleza que a día de hoy aún demuestra, y aunque es cierto que llegó sin ser buscada, esta mamá joven ha luchado por su hija y su familia. Os dejo con su entrevista:
Hola Marina, cuéntame, ¿cuántos años tienes? ¿y cuánto tiempo tiene tu pequeña?

Tengo 25 años y mi hija Martina tiene 9 meses

Fuiste una mamá joven por lo que veo, ¿cómo te enteraste que estabas embarazada?


Tenía 23 años cuando me enteré de que estaba embarazada, tomaba la pastilla anticonceptiva cómo hacia bastantes años ya, pero ese mes no me bajaba al periodo y tenía que empezar otra caja. Llevaba días con bastante molestias en los ovarios algo que en cierto modo me preocupaba porque con 15 años me operaron de un quiste en los ovarios, me quitaron una trompa y me dijeron que podía tener más en un futuro y que las probabilidades de tener hijos quedaban bastante reducidas así que pensaba que iba a volver a pasar por lo mismo.  Con ese miedo en el cuerpo, programamos una visita a urgencias al día siguiente, por dejar 24 horas más por si acaso; aún así compré un test de embarazo porque aunque era muy complicado nunca se sabe y aunque debería habérmelo hecho con la primera orina de la mañana no pude esperar y cuando mi chico llego del trabajo lo hice. Nos recuerdo a los dos sentados en el sofá esperando los 5 minutos más interminables de mi vida y cuando pasaron... ahí estaban las dos rayitas.

¿Cuál fue tu primera reacción?¿y la de tu chico?

Nos miramos y le dije “¿y ahora que?”, a lo que me respondió “pues cómo que ahora qué, que vamos a ser padres”, me pasé la noche llorando abrazada a él, tenía miedo, no sabía que hacer, mi cabeza era un poco caos en ese momento.


¿Cómo reaccionó tu entorno?

Mi padre es una persona dura y bastante correcta, de estas personas que lo que tienes que hacer es estudiar y ser el mejor así que yo ya sabía que no me iba a apoyar en mi decisión, me hizo pasar unos primeros meses bastante malos para que te voy a mentir hasta tal punto de cuestionarme si seguir adelante o no, pero recuerdo perfectamente el día que escuché su corazón latir por primera vez, ahí estaba ella, diciéndonos que había llegado en el mejor momento, justo cuando sus papás estaban juntos por fin y ya no los separaba la distancia, desafiando a la ciencia y avisando de que venía  a cambiar todos nuestros planes con fuerza. Así que enfrenté a mi padre y desde ese momento cambió el chip, empezamos a disfrutar todos de la nueva etapa y ahora es el que más loco está con su nieta.

Cuando te enteraste que estabas embarazada estabas estudiando ¿verdad? me imagino que sería duro, ¿en algún momento pensaste en interrumpir el embarazo o en dejar los estudios?

Imagino que también ese era el miedo de mi familia, que después de tantos años de esfuerzos no consiguiera acabar la carrera, daría a luz días después de acabar la carrera si todo iba bien y eso les asustaba. Pero yo me dije a mi misma que esto lo hacía por mí y por ella, pero fue muy duro no te voy a engañar, estaba trabajando además de estudiar cuando me enteré de que estaba embarazada, después hacía turnos de 14 horas en el hospital estando ya de 7 meses porque era mi obligación para poder terminar y preparaba los exámenes con mi barrigón en la biblioteca. Me preguntas si pensé en algún momento en dejar algo y la verdad es que no, no puedo estar más orgullosa de que mi pequeña me acompañara en todo este proceso, nos graduamos juntas y presentamos el temido TFG semanas antes de verle la carita.

¿Cómo te organizaste con todo?


No sé cómo me organicé, iba día a día, igual que las oposiciones a las que me presenté cuando ella tenía 6 meses. Imagino que una empieza a ser madre desde que se entera de que está embarazada y se crea esa responsabilidad de no poder fallar. Me levantaba agotada cada día, me quedaba dormida encima de los apuntes, pero, necesitaba ser la mejor por ella y lo conseguí.

Me imagino que además en tu grupo de amigas serías la primera, ¿Afectó de alguna forma tu embarazo a la amistad?
He sido la primera de mis amigas en tener un bebé y Martina sigue siendo la única, pero mejor para ella jaja porque sus titas se pelean por ella. La verdad que no me puedo quejar de amigas, las cosas han cambiado y lo único que no puedo hacer es salir de fiesta con ellas, aunque alguna vez me haya escapado y embarazada seguí haciendo lo mismo que antes de estarlo, pero mi hija y yo nos seguimos apuntando a un bombardeo y ellas lo saben. No creo que haya afectado, sino que ha evolucionado a otro nivel mejor, de hecho, alguna ha venido hasta a ecografías. Además, una cosa te digo, la que no ha querido estar ha perdido más que nosotras, porque esto es lo mejor que te puede pasar en la vida.

Hay gente que cree que es mejor ser madre joven por la vitalidad, la energía...¿tú que opinas? ¿Cómo fue tu embarazo?¿y tu parto? ¿En qué ha cambiado tu vida desde que eres madre? 

Pienso que si hubiera tenido que compaginar todo esto 10 años más tarde no habría podido y pienso que eso también influye en el embarazo y el parto, puede que aguantemos mejor, no sé. Yo por suerte tuve un embarazo genial, sin más síntomas molestos que ardores y aunque me costó tres días de dolores en casa ponerme de parto, en cuanto conseguí dilatar 3 cm la cosa vino rodada y yo misma pude sacar a mi hija con mis propias manos. Soy madre joven pero tampoco soy una niña, y sabía perfectamente a lo que iba, claro que mi vida ha cambiado y no sólo eso también he cambiado yo como persona pero considero que soy mejor.
He aprendido a valorar las cosas importantes de la vida y a dejar de preocuparme por lo insignificante y me he dicho a mi misma que ahora voy a disfrutar, a disfrutar de ver crecer a mi hija, de amar a mi pareja y de estar con mi familia y mis amigos.

Dices que no eres una niña, pero muchas veces se critica a las madres jóvenes y se las ve como inmaduras o poco informadas, ¿qué les dirías a las personas que piensan que eres demasiado joven para ser madre?

Yo creo que van a hablar siempre, o eres demasiado joven o demasiado mayor; por la vida que tienes que "sacrificar", el trabajo al que tienes que renunciar, las salidas que te perderás o un largo pretexto que usan para decirme lo que debería haber hecho con mi propia vida. Les diría a todos que ser madre es el camino que yo libremente escogí porque si no lo hubiera querido podría haber cambiado de rumbo y no lo hice, así que antes de que pierdan el tiempo en ello les diré que yo soy así de feliz.

Sé que a Martina la quieres con locura pero si pudieras volver atrás...¿volverías a ser madre en esas circunstancias o esperarías un poco más?

Lo único de lo que me arrepiento de haber tenido a Martina en estas circunstancias es que no tenía un trabajo y no he podido darle todo lo que me hubiese gustado, aunque a mi hija no le ha faltado de nada porque nos han dejado todo eso es verdad. Pero bueno, ahora llega mi momento, ¡ahora sí que estoy trabajando y la pienso consentir cómo sea!!!
Así que claro que volvería a ser madre en las mismas circunstancias porque mi hija no fue planeada, pero fue deseada desde el momento en que conocí a mi chico y supe que quería que fuese el padre de mis hijos. Puede que suene idílico y aun así, no puedo estar más contenta de cómo han salido las cosas.

Por último... imagina que Martina lee esta entrevista cuando sea mayor, ¿qué te gustaría decirle?

Pues me gustaría que sepa que es lo mejor que nos ha pasado en la vida a su padre y a mí y lo que más queremos, que hemos intentado hacerlo lo mejor que hemos podido, que nos disculpe si alguna vez nos hemos equivocado porque no ha sido a propósito siempre hemos querido lo mejor para ella y que espero que sea feliz y que consiga todo lo que se proponga en la vida.

Agradecer nuevamente  Marina que contestara mis preguntas y felicitarla por ser una super mamá que se creció ante las adversidades y por supuesto la mejor mamá para Martina, una pequeñaja incansable de quien podéis conocer más en su instagram @mylovelytini
Si tú también quieres contar tu historia o crees que tienes algo interesante que contar a mis lectores escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com o por privado en instagram


jueves, 24 de mayo de 2018

Mamá joven en el cielo

En muchas ocasiones se piensa de forma errónea que las pérdidas gestacionales y los abortos son más frecuentes en madres mayores porque se cree que el cuerpo está más dañado por la edad sin embargo, es bastante frecuente encontrarnos historias de pérdidas en mamas jovenes que a pesar de su edad quieren y adoran a su bebé, al que han llevado dentro de ellas, buscado o no, pero amado igualmente. Hoy os traigo la historia de una de esas mamas luchadoras, joven, con 19 años que, aunque su embarazo no fue buscado e inicialmente fue un shock para ella adoraba y quería a su pequeña. Ella tendrá cuando esté preparada a su bebé arcoiris porque es verdad que es joven, es cierto que puede tener más hijos pero ninguno sustituirá a su pequeña estrella en el cielo, os dejo con sus palabras y como siempre, si queréis contar vuestra historia podéis hacerlo escribiéndome a miarcoirisguerrero@gmail.com


El 20 de Noviembre de 2017 mi vida cambió por completo, ya lo había hecho casi nueve meses antes cuando me enteré que estaba embarazada, tenía sólo 19 años, estaba estudiando en la universidad contenta e ilusionada y de repente tuve que enfrentarme a esa noticia. Un bebé en ese momento de mi vida no era lo que yo esperaba, rompí a llorar pensando que mi vida no sería la misma y en lo que diría mi madre cuando se enterase hasta que me detuve a pensar lo que realmente estaba sucediendo... había una criatura creciendo dentro de mí... Pero me adapté y acepté los nuevos cambios que estaban por venir con mi bebé porque era mi hijo o mi hija y haría todo lo posible porque él o ella estuvieran bien y fuera feliz, nunca me imaginé que esos planes que me habían puesto mi vida del revés desaparecieran de repente...


La primera vez que fuimos a la ecografía sólo pude ver el saco gestacional, sentí un pequeño escalofrío de miedo al no ver nada hasta que el doctor me explicó que estaba de 5 semanas y era pronto, tendría que volver más adelante. Esperé hasta la semana 8 acompañada de los primeros síntomas evidentes de embarazo sobre todo mucho asco por cualquier cosa que comía pero en el momento en que vi a mi pequeña... se me pasaron todos los males, seguro que entendéis a que me refiero, ese primer flechazo al ver esa cosita tan diminuta que crece dentro de ti con su corazón latiendo fuerte y sano; todo iba perfecto, tanto que decidí contárselo a mi madre en cuanto salí y para mi sorpresa se lo tomó estupendamente por lo que mi felicidad no hacía más que ir aumentando.
Pasaron los meses y los síntomas fueron disminuyendo, tuve un embarazo estupendo y aún recuerdo como me ilusioné cuando empecé a sentir sus patadas, su hipo y sus movimientos en general...era una sensación hermosa, perfecta... y supe que tendría una niña, una preciosa niña, Mónica Estefanía.
Sólo tuve un susto durante ese tiempo, pero fue un gran susto, de esos que tu vida se detiene y todo empieza a moverse a cámara lenta... A los 6 meses tuve una caída, caí de lado por las escaleras y me golpee fuerte. Lloré mucho pensando que lo había perdido así que rápidamente llamé a mi médico, me tranquilizó muchísimo y me dijo que si no había sangre y había caído de lado estaría todo bien. Acertó, mi bebita seguía moviéndose y danzando dentro de mi.
A los 7 meses me hicieron la prueba de la toxoplasmosis, todo perfecto y a los 8 meses, cuando entrabamos en la recta final del embarazo ya estaba preparando todo para su llegada: teníamos comprados los muebles, la ropita, la maleta para el hospital... madre mía... aún pienso como me derretía cada vez que me imaginaba a mi pequeña vistiendo esa ropita tan diminuta que le habíamos comprado...
Pasaron las semanas y yo seguía como todas las embrazadas, en mi nube de ilusiones y amor. El 17 de Nociembre volví a consulta porque me tocaba hacer un tacto rutinario, ver como se encontraba el cuello del útero y me dijo sin duda el médico que mi niña estaba "ojos ausentes", es decir, que estaba lista para salir en unos días. Estaba de 37+2

Me fui a casa y descansé pero al día siguiente empecé con dolor de vientre, empezaron las contracciones, aún muy leves pero contracciones al fin y al cabo durante toda la mañana y aunque intenté aguantar por la tarde me fui al hospital con mi madre y mi pareja. Me revisaron después de dos horas de espera, tenía dolores fuertes pero soportables y 7 cm de dilatación por lo que decidieron esperar unas horas para ver si alcanzaba los 10 cm y estar lista así para dar a luz.
A las 9 de la noche mi hija comenzó con hipo, la notaba perfectamente y a mi me dijeron que no comiera nada por si acaso había que hacer una cesárea de urgencia... pero a las 3 de la mañana cuando me volvieron a mirar seguía con la misma dilatación, había dejado de dilatar por lo que me mandaron caminar para ver si aumentábamos esos centímetros que faltaban. Caminé y caminé junto a mi pareja y empecé a desesperarme; lloré y empecé a pedirle a mi bebé que por favor saliera rápido, que no hiciera sufrir más a mami, me dolían los pies y sólo podía llorar para desahogarme. Cuando me calmé y viendo que continuaba con los mismos 7 cm le dije a mi madre que quería irme, no aguantaba más y sentía que algo no iba bien. Nos fuimos sin que me revisaran si quiera a la clínica donde normalmente me veía mi doctora y fue ella la que me dijo que si la dilatación se había parado debía ser cesárea porque significaba que se había parado el parto. Me pasó a hacerme una eco e inmediatamente pude ver a mi bebé aunque de espaldas. La doctora se giró y me preguntó que me habían hecho en la otra clínica, le había cambiado la cara. Le conté que sólo dos tactos y ella me respondió que mi hija ya no tenía latido. Me dio la peor noticia del mundo, yo me puse a llorar, a gritar y a negar que pudiera ser verdad... creí haber sentido a mi hija horas antes pero no, ella llevaba 7 horas muerta dentro de mi. Quería que me hicieran cesárea porque no quería pasar por ese dolor y no tener a mi bebé después conmigo, hasta que me convencieron de que era mejor el parto natural porque me permitiría recuperarme más rápido. Ya no me importaba nada. El dolor más grande lo tenía en mi corazón, ya no tenía a mi bebé.

Me hicieron inducción al parto y tras dos horas nació mi hija, sin vida; había intentado salir pero no pudo. No había cordón con nudos, la placenta estaba perfecta, el líquido limpio, la bebé sin ningún defecto... simplemente pasó. Y justo en ese momento se la llevaron, no la vi hasta las dos horas después: era grande, muy larga y por supuesto preciosa. No la cogí en ningún momento, sólo la vi; toqué sus labios, abrí los ojos para descubrir que eran azules y la vestimos como si sólo estuviese dormida porque era lo que realmente parecía.
Lloré toda la noche hasta que logré dormirme. En la madrugada de la llevaron y allí un trozo de mi corazón con ella. 
Me morí con ella, sólo que mi corazón sigue latiendo.
El 20 de Mayo hizo 6 meses de su partida y aún sigue doliendo, aún está cada día y cada segundo en mi mente, la extraño y la quiero a partes iguales porque al fin y al cabo, yo soy mamá en el cielo

 
Quiero volver a agradecer a Daniela por implicarse y contar su historia para ayudar a visibilizar este duelo y ayudar a otras mamás, creo firmemente que su historia demuestra que muchas veces no se puede saber ni predecir lo que va a pasar, su niña estaba perfecta y al final no lo logró. De verdad que deseo con todo mi corazón que cuando tú estés preparada puedas tener contigo tu bebé arcoiris.
Si crees que tienes una historia interesante que contar puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com y para conocer más de nuestra historia puedes seguirnos en nuestro instagram (@mi_arcoiris_guerrero )


jueves, 17 de mayo de 2018

Dos estrellas que te guían

Cuando te pasa por primera vez estás tan desprevenida... creíste que eso JAMÁS te sucedería a ti, para una segunda vez estás aún más desprevenida; JAMÁS, JAMÁS hubieras creído que en ti se repetiría la historia"
No son palabras mías, son palabras de Naileth la mamá que hoy nos cuenta su historia, una historia con doble pérdida en un corto periodo de tiempo, con un parto muy poco respetado por los profesionales de la salud y una sanidad y unos recursos escasos. Ella tiene 28 años, es de un pueblo de los Andés venezolanos y es toda una guerrera y una mamá en el cielo. Gracias por compartir tu historia, eres toda una valiente y sé que pronto tendrás tu recompensa, mucho ánimo:

Tras 3 años de búsqueda un domingo de abril veo por fin el ansiado positivo en el test de embarazo, ¡estaba embarazada! nada en la vida me había hecho tan feliz, caminaba entre nubes y dediqué todo de mi en ello. Renuncié al trabajo y a la casa, hacía lo justo y necesario, quería descansar y cuidarme y sentía que no era yo la que estaba dando vida a la criatura que había en mi panza, sino que era ella la que me la daba a mí. Me sentía plena, feliz y hermosa, la embarazada más linda del mundo. Fue mi sol y todo giraba entorno a ella.
Mi embarazo fue bueno, con sus altibajos normales pero bueno hasta el lunes 2 de Octubre, estaba de 29+4 semanas y fui al hospital porque desde hacía un par de días esos movimientos fetales tan exquisitos estaban ausentes. En la ecografía que me hacen aparece reflejada la pena en la cara del doctor: "OBITO FETAL", yo no entendía, me encontraba confusa por lo que me aclara "tu bebé está muerto", sin más, sin tacto, sin cuidado. Empecé con la negación, lágrimas y pataleo de niña, no podía ser, mi bebé, mi hija Nathalia que era tan deseada, tan amada, tan esperada... había fallecido... Sin ninguna explicación, sin ningún motivo... nada...
Empezaron a hablarme del ingreso, tenían que inducir el parto, administrar oxitocina y romper la fuente con una vara de plástico. Fue horroroso el dolor que sentía, pero más aún fue sentir el líquido por mis piernas porque se convirtió en algo real, iba a conocer a la princesa de mis sueños sin vida. Se me partía el alma.
Pasaron las horas y tan sólo un doctor tuvo la suficiente empatía para tratar conmigo, sólo uno... me explicó que para dilatar me pondrían Misoprostol vía vaginal. Las contracciones comenzaron a ser cada vez más intensas y aunque me encontraba en la habitación con otra paciente, mi instinto de madre me dijo lo que debía hacer: me senté, y con mis manos sobre mis rodillas puje y di oscuridad, si oscuridad, no siento que diese luz... Mi hija quedó boca abajo, le di la vuelta y comprobé allí mismo que Dios existe, lo vi en su linda cara, una nariz tan perfilada, unos labios tan perfectos, unas pestañitas diminutas... a ese Dios lo toqué en su delicada y húmeda piel blanca y de repente... gritos de mi compañera de habitación asustada por la situación. Rápidamente el personal médico vino y la enfermera fue a socorrerla y a tranquilizarla porque ella  sólo repetía  "mami, no veas eso"; ¿eso? pensé yo ¿eso? no es eso, es ella, ELLA... era lo único que conseguía repetir en mi cabeza. 
Cuando llegó el personal médico me increparon por que´no fui capaz de llamarles para que me ayudasen, no podía responder, pero ¿para qué lo iba a hacer? si no tuvieron ningún tipo de atención hacia mi ni sensibilidad por la situación...en parte es normal, la situación no es la más idonea, muchas batallas que librar y muy pocos recursos y como paciente los dolores del alma se tragan y los del cuerpo se resisten porque analgésicos y empatía no hay. Con mi hija bajo mis piernas el doctor estuvo explicando a los estudiantes como coser el cordón umbilical porque no había ganchos y allí en ese momento, vi sus pies y brazos colgando cuando la separan de mí... no la cogieron como se hace con un bebé vivo, no la envolvieron en una manta... y yo sólo sentí que fueron muy poco respetuosos con su cuerpo. Finalmente me llevaron a la sala de parto porque la placenta no se expulsó por lo que tuvieron que sacarla con sus manos. Muy cerca de mi examinan a Nathalia, 1 kilo 100g, 39cm y fue en ese momento cuando vi que la envolvían en una sabana azul médica y adhesivo. Me contaron que fue en ese momento cuando tomaron muestras para los estudios citogenéticos cortando parte de piel y músculo de su brazo y pecho; aún así yo no lo recuerdo, no logro recordar esos detalles pero aún así fue otra muestra de la falta de sensibilidad que mostraron por mí durante todo el proceso, hacerlo frente a su madre.
De madrugada me realizaron una ecografía, y una cantidad enorme de sangre cayó; me tenían que hacer un legrado porque aún quedaron restos. Al despertarme de la anestesia veo una luz y me encuentro boca arriba, me asusté, ¡mi bebé! debo acostarme del lazo izquierdo... cuando veo unas puertas de vidrio, una camilla... y caigo en la cuenta que estoy en el hospital, ya no hay bebé y ese llanto inconsolable me invade otra vez.
Y todo este proceso lo hice sola, sin mi pareja, sin mi familia porque el hospital prohíbe su presencia ni siquiera para ayudarme a superar estos momentos tan duros. Sólo pude verlos cuando caminaba dolorida, casi desnuda con el frasco de sueroen la pano, a la puerta principal donde les hablaba escasos segundos. Confieso que los engañé, iba con sonrisas a mostrarles lo fuerte que estaba siendo... era lo menos que podía hacer por ellos, estaban tan desplomados y preocupados, esforzándose tanto por conseguir los medicamentos...
A los tres días me negaron el alta por tener elevados valores de glóbulos blancos, pero cansada de tanta negligencia decido firmar el alta en contra de la voluntad médica. Sentí que había sido la peor experiencia de mi vida, pero que equivocada estaba...
Llegó el tan incomprendido duelo, donde escuchas frases famosas y dolorosas de unos y el vacío de otros, como si fuera poco perder a mi hija, quién me dejó rota e incompleta, contemplando el suicidio como opción, deseando haber muerto con ella...
A finales de enero llegan los resultados del examen genético: Síndrome de Turner en Mosaico, y se esclarece la causa de la muerte dandome una pizca de paz y mucha resignación, pero al poco de cumplirse 5 meses de su partida decidimos comenzar a buscar nuestro bebé arcoiris, con tal eficacia que inmediatamente hay un retraso en la menstruación y los miedos que pensaba que estaban enterrados emergen nuevamente. Hablo con mi bebé, le explico que lo amo y que me perdone por las lagrimas, la rabia y el dolor, que son por su hermana Nathalia y que si él, ella o ellos estaban allí me harían muy feliz. Sin embargo aparece un sangrado finalmente, no estaba embarazada y ya planeamos intentarlo el próximo mes.

Domingo 11 de marzo, siento intensos dolores durante el día y como continúan durante la noche vamos al hospital por sospecha de apendicitis. Me atienden en ginecología, hacen eco y piden Beta: estoy embarazada, pero es un embarazo ectópico. Aquel que sería mi arcoiris se convirtió en la peor tormenta de mi vida: mis labios han perdido color, tengo taquicardia, tensión baja, miro mis uñas que sin esmalte se ven diferentes... es evidente mi dificultad para respirar y grito porque el dolor es insportable. Mi hermana me da ánimos, me dice que luche y que todo va a salir bien y en ese momento despierto de mis ensoñaciones porque tiene razón, he sido egoista, me he perdido, les pido fuerzas a mis bebés porque sé que no es mi momento. Sentí temor, pidiendo perdón oré a Dios, ellos se merecían lo mejor de mí pero respirar dolía y entre gritos me llevaron a quirófano.
Al despertar me tranquilizan y me dicen que está todo bien, consiguieron salvar mis ovarios por lo que podré volver a ser madre aunque tendré que cuidarme mucho. El dolor había desaparecido y al levantar mi bata veo que en mi vientre estreno una hermosa cicatriz: me invade un sentimiento de amor roto e incompleto, ha sido el único recuerdo de Minichicle (así le nombre porque era pequeñito de sólo 3 semanas, no supe su sexo y se pego a mi como un pequeño chicle, donde no debía ser pero tan aferrado que casi me lleva consigo.
Muchos dirán que no cuenta como bebé, pero realmente no me importan esas opiniones. Esta es mi historia, ellos son mis hijos, este es mi duelo y me siento orgullosa de ser una mamá en el cielo. No temo ser juzgada porque no pretendo cumplir las expectativas de nadie, mis prioirdades desde Nathalia son otras. Con estas experiencias te transformas, aunque te mutilen creces como persona, aprendes a ver sin necesitar tus ojos, a sonreir quebrada, a amar con un corazón roto e incompleto.
Estoy tan agradecida y celebraré esta oportunidad con llanto y risas. Mi vida, la cual comprendí que nunca había sido mía sino de ellos: mi amada familia, GRACIAS.

Quiero agradecer nuevamente a Naileth que comparta su historia, para dar visibilidad a este duelo que pasamos muchas y que es negado o silenciado en muchas ocasiones, y si tú como ella quieres compartir tu historia de mamá en el cielo (o cualquier otra) escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com o por privado a mi instagram: @mi_arcoiris_guerrero

lunes, 14 de mayo de 2018

Estas pegatinas sí que molan

Hoy os traigo una novedad muy chula de esas que además de ser bonitas son útiles, y son las etiquetas de stikets que puedes personalizar con el nombre, el color, la textura y el dibujo que tú quieras y que sirven tanto para calzado como para ropa o mochilas como el caso de los tags que vienen incluidos en el pack básico. Son termoadhesivas, es decir, que se quedan colocadas directamente cuando las planchas unos diez segundos sobre la ropa (sin cola o pegamento) lo que hace que se integre al tejido y como consecuencia sea más resistentes y cómodas porque no tienen nada de relieve así que los más pequeños de la casa se evitan el picor tan incómodo de las etiquetas clásicas. He estado probándolas recientemente y además del diseño tan bonito que tienen me ha encantado la resistencia y lo duraderas que son, a pesar de los lavados. Son muy útiles para cuando el peque va a la guarde, con amigos... o las extraescolares por ejemplo donde insisten mucho en que se etiquete correctamente la ropa por si se pierde.
Pero no sólo tienen estas etiquetas con el nombre sino que en su web podéis encontrar unas pulseras que yo creo pueden salvarnos de circunstancias peligrosas: las pulseras SOS. Son pulseras que aunque sirvan también para adultos (para eventos corporativos por ejemplo), los principales usuarios son los niños, ya que incluyes los datos que quieras (dirección, número de teléfono...) y en caso de que el niño se pierda por ejemplo, tienen forma de que los adultos que le ayuden puedan contactar con la familia. Se pueden mojar por lo que para la playa vienen genial ya que los que tenéis pequeños que ya andan muchas veces al estar metidos en su juego se despistan y se alejan de la familia.

Y otra novedad que me ha gustado muchísimo son las cintas para colgar batas y babis que con un solo click queda colocado y así no tenemos que coserlas (algo extremadamente útil para gente como yo que no sabe ni coser un botón)
Disponen de muchos otros productos como medidores, vinilos decorativos o de pizarra, parches...y además han renovado su packaging conteniendo menor plástico porque no sólo se preocupan de nuestros pequeños sino del entorno que les estamos dejando. Os animo a que miréis su web porque seguro que hay algo que os interesa, además que te ayudan con cualquier duda que tengas y son muy rápidos en el envío. ¡Ya me contaréis que tal os va!

viernes, 11 de mayo de 2018

El primer año de Daniella

El 10 de Mayo a las 10.28 de la mañana Daniella llegaba a este mundo, como todos sabemos de forma precipitada y antes de tiempo, pero hoy no os voy a dejar nada escrito, sólo os quiero enseñar el vídeo que he querido hacerle a mi pequeña como regalo, como recuerdo, que espero pueda atesorar para ella durante toda su vida.



martes, 8 de mayo de 2018

Probando pañales nuevos...

Como dato curioso descubrí en la uci neonatal que los pañales se pesan para calcular cuánta orina hacen los bebés y si está dentro de los rangos normales, esto me costó averiguarlo yo sólo veía números apuntados en los pañales y no sabía a que se debía; y como consecuencia probé muchísimos pañales lo que hacía que volviese locas a las enfermeras (también es cierto que hasta que no fui a casa no compré ni un sólo paquete de pañales todos me los regalaban la familia) y al final me quedé con los del Carrefour y los de Dodot, más con los primeros que con los últimos por el precio. La elección fue fácil, me gustaban, le iban bien a Daniella y tenían un "chivato" de pis lo que nos ayudó mucho durante el fallo renal que tuvo y a la obsesión posterior con el pis.
Hemos seguido usando los pañales de Carrefour, hasta hace poco que Madresfera nos permitió probar los nuevos pañales de Dodot con canales de aire para evitar rojeces e irritaciones en el culete fundamentalmente, lo que pasa que hemos empezado a usarlos hace relativamente poco porque me equivoqué de talla y le venían grandes pero, ¡por fin conseguimos probarlos porque Daniella ha ido engordando! y tengo que decir que aunque contienen bastante el tema caca y lo mantiene en su sitio y sin fugas, con el pis estamos teniendo más problemas, no sé si porque la niña está haciendo más pis o porque absorben peor pero la noto más mojada y con más olor. En cuanto a la irritación es verdad que no aparece, pero también es cierto que la niña no ha sido muy propensa a esas irritaciones salvo cuando le han molestado los dientes por lo que no puedo valorarlo al 100%. Un balance un tanto neutro tirando a negativo, y es que cuando pruebo algo me gusta contaros la verdad esperando que os sea de utilizad pero también para que la marca pueda valorarlo, evaluarlo y quizás modificarlo.

martes, 1 de mayo de 2018

Feliz día mamá prematura

Recuerdo el día de la madre de hace dos años, fue un recordatorio de que no podría ser madre nunca según decían los médicos, nos lo habían dicho hacía unos meses y fue un golpe durísimo. Ese día estuve con un nudo en la garganta hasta que pude soltarlo y llorar tranquilamente yo sola, desahogarme por la pérdida de algo que nunca había llegado a tener. El año pasado, en este día me encontraba haciendo reposo prácticamente absoluto porque ya tenía acortamiento del cuello del útero y había empezado a expulsar el tapón mucoso (justo al día siguiente rompí la bolsa), así que la celebración quedó en un segundo plano. Por eso este año para mí... va a ser especial porque es verdad que vendrán otros días, otras celebraciones parecidas pero este 6 de Mayo es el recordatorio de que, aunque de forma prematura soy madre y que gracias al tesón y la cabezonería de mi hija puedo disfrutarlo a su lado.
 Me convertí en madre cuatro meses antes de tiempo, y aunque ha habido momentos duros y difíciles (os cuento el día a día de mi pequeña guerrera aquí) me han ayudado a ser la madre que mi hija necesita, porque no es fácil serlo de un bebé prematuro, te obligan a aprender cosas nuevas a una velocidad enorme, a cambiar prioridades y a descubrir la fortaleza interior que todas llevamos dentro. Aprendes a disfrutar de la vida y entiendes que aunque esos bebés parecen tan indefensos, son más fuertes que mucha gente, y sobre todo, son más fuertes que sus madres. Por todo ello, aunque sé que todas las madres son maravillosas y hacen una labor estupenda con sus hijos (recordad, no hay una madre perfecta pero vosotras sois perfectas para vuestros pequeños) hoy quiero dedicarles este post a las mamas prematuras que han tenido que luchar contra viento y marea y que tienen una luz especial y por eso, les pedí que me dijeran qué significa para ellas ser madres prematuras y cuál es el peor y el mejor momento que recuerdan en este tiempo:



Manoli, mamá de Cristian (prematuro de 28+5)
@mimamiesenfermera
Ser madre prematura ha sido uno de los grandes palos y retos de mi vida. Me imaginaba el embarazo y el estreno de la maternidad como algo bonito e ilusionante y de pronto te conviertes en madre, mucho antes de lo deseado y se te rompen todos los esquemas. Y ahí te ves tú, mamá primeriza en el mayor medio hostil para ti y tu bebé: la UCI neonatal. Se te cae el mundo encima pero tienes que levantarte y empezar a luchar con él, la lucha entre la vida y la muerte. Y te ves en un postparto doloroso, anormal, sin bebé en casa... Para mi supuso un desgaste emocional y psicológico que jamás hubiera imaginado. Una lucha entre el deber y el poder, entre el levantarte y el caerte, entre el miedo y la esperanza. Ser madre de un bebé prematuro me enseñó a madurar, a sacar fuerza de donde no lo había, me enseñó a que en ésta vida nada es fácil pero con esfuerzo podemos conseguir grandes cosas. Ser mamá de un bebé prematuro es ser mamá del ser más especial que existe en la tierra, por su tesón y por su fuerza a pesar de ser tan diminutos. Pelean como jabatos, es admirable. Ser mamá de un bebé prematuro es tener una espina clavada de por vida, por no haber podido disfrutar de un embarazo normal pero es haber podido observar como se formaba mi bebé y haber podido experimentar muchas cosas que otros padres no han tenido el privilegio de vivir. Ser la mamá de mi bebé prematuro es sentirme muy afortunada y es dar las gracias a la vida por haberme permitido ser su mamá, el mayor regalo y mi mayor triunfo.
El peor momento que recuerdo fue cuando me dijeron que lo tenían que sacar de urgencia, arrebatarlo de mis adentro... otro momento malísimo fue un diagnóstico que nos dieron a los pocos días de nacer, relacionado con la visión y que afortunadamente quedó en un susto cuando en la resonancia magnética que le hicieron salió todo bien, npero tuvimos que esperar dos meses y medio a que se la hiciesen por eso el mejor momento también fue el resultado de esa resonancia donde decían que estaba todo bien y no había nada raro.




Noelia, mamá de Manuel en la tierra y de David en el cielo (prematuro de 31)
@nforrate
Ser madre de prematuro significa valentía, tristeza, paciencia, desesperación, superación, preocupación... pero al igual que otras mamas mucho amor, incluso a lo insignificante. Lo peor fue en el momento que llegaron a la habitación donde estaba ingresada y dos ginecologas me dijeron que tenían que hacer una cesárea de urgencias porque Manuel estaba en peligro ya que se estaba produciendo la trasfusión feto-fetal muy rápida, de ahí que a David ya no le latiera el corazón y ahora era Manuel quién también corría peligro. El mejor momento fue el día que lo pude coger en brazos, pasó una semana hasta que lo pude hacer pero nunca lo olvidaré.


Cintia, mamá de Ibrahim, Aya e Ismael (prematuros de 31 semanas)
@trillizosmasdos
Bueno... vaya pregunta, te puedo contestar con una frase: ha significado una bofetada de realidad en toda regla. Porque la maternidad que tenía en mi cabeza no fue para nada lo que ocurrió. El pero momento sin duda fue el parto porque tenía un gran disgusto porque eran prematuros y porque en el momento que los sacaron no me los enseñaron, no pude ni verlos ni de lejos, se los llevaron corriendo. El mejor momento el día que me los lleve a casa desde luego. Due un día super feliz como si hubieran nacido ese día



Marina, mamá de Mariam (prematura semana 36)
@marina_umm_mariam
Para mí ser madre prematura ha significado un aprendizaje a marchas forzadas, el darte cuenta de que puedes, aunque a veces el camino es largo y muy duro. Mi aprendizaje hoy tiene cuatro años y tres meses.

Aroa, mamá de Zaira (prematura de 32 semanas)
@arv_zpr
Para mí la palabra clave es fortaleza, ha marcado mi vida por completo en partes buenas y malas, es lucha constancia, valentía... es el momento más duro y bonito a la vez, que he pasado en la vida... pero el significado en sí para mí es luchar por la vida de tu hijo día a día, permanecer fuertes para transmitirles ese sentimiento. Lo más bonito fuer ver esa carita y saber que dentro de lo que se podía esperar está todo bien. El pero fue vivir con un constante control por todo y ver como compañeros de uci de mi bebé fallecían... siempre pensé...¿y si mañana es la mía?es una preocupación constante pero le agradezco muchísimo a la vida y a todo el personal del hospital por tener a mi hija aquí al lado.



Laura, mamá de Laura (prematura de 33 semanas)
@mama_de_una_guerrera
Ser madre prematura ha significado miedo, preguntas, incertidumbres, alegría, miedo por no saber cómo evolucionará, preguntas con algunas respuestas y otras sin ellas, incertidumbre ante ciertas circunstancias que van pasando, alegría de saber que después de todo el proceso va evolucionando, son muchas sensaciones pero si pongo en una balanza me pesarían más las cosas buenas sin duda, porque gracias a haber pasado por esta dura experiencia he sabido mejorar incluso como persona al ver más experiencias a parte de la mía, he conocido mucha gente buena que nos ha ayudado y sin duda un pedacito de nuestros corazones se encuentra allí, en esa cuna número 12 dentro de ese cristar lleno de recuerdos.
El peor momento fue cuando llegamos un día y le vimos con sonda puesta, pensamos que estaba dando pasitos hacia atrás ya que ella nunca había necesitado apoyo de ninguna clase pero todo fue por una negligencia ya que cuando se enteró la doctora le dio una buena regañina; y el mejor momento fue cuando nos dijeron que ya podíamos ir a la habitación juntos después de dos duras semanas.



María, mamá de Lola y Lucía (prematuras de 29 semanas)
@lucia_y_lola
Son muchos sentimientos juntos... lo primero es miedo junto a felicidad pero te puede más el miedo porque puedan salir adelante... pero ser madre de prematuras me ha enseñado que luchando todo es posible, me han dado el mejor ejemplo de fuerza. El peor momento que recuerdo cuando vi que tenían que quedarse ingresadas y pasar 35 días sin ellas...se me hizo corto y largo a la vez; y el mejor momento cuando nos pudimos ir a casa los cuatro juntos.


Clara, mamá de Marcos y Lucas (prematuros 35 semanas)
@claraesmon
Lo que significa para mí ser madre prematura... al principio sufrimiento y noches sin dormir pensando en si algo salía mal... ahora satisfacción y mucha, mucha alegría al ver que mis chicos están bien y son dos campeones.
El peor momento que recuerdo es cuando me fui del hospital dejandolos allí ingresados... sentía que los abandonaba y el mejor... ¡hay muchos! cada mañana cuando se despiertan y los voy a coger de su cunita y me regalan su mejor sonrisa, y cuando llego del trabajo que estén con quien estén, cuando oyen mi voz aunque no me vean se vuelven loquitos a gritar super contentos.


Marina, mamá de Saúl Santiago (prematuro de 29 semanas)
@marinakike
Ser madre prematura es alegría y tristeza al mismo tiempo, un cúmulo de sentimientos a flor de piel. 24 sobre 24 en un hospital celebrando cada avance que hacía y animándolo en cada pasito que daba hacía atrás olvidándote de que hay un mundo más allá y que tu mundo gira alrededor de él y solamente de él. Cosas que no se pueden explicar.





Mónica, mamá de Ekai (prematuro de 26+5)
@monica_mamideunguerrero
Para mí ser madre prematura significa que he crecido como madre y como mujer, que mi hijo me ha enseñado lo que es la fuerza y la lucha que por más cosas que pasen no perder las ganas de seguir adelante. Ser madre prematura me ha hecho darme cuenta de lo que realmente pasa en muchas vidas y que hasta que no lo vives es algo que no puedes explicar. Lo mejor de ello es ver a mi hijo luchar cada día por seguir a mi lado, y lo peor, la noche espantosa en la que nadie aportó por él y me dijeron que de la noche no saldría, pero yo confíe en él y salió adelante porque su madre no iba a dejarlo solo en ningún momento. Es mi gran luchador y a día de hoy seguimos la lucha. Mi mejor momento... ver sus sonrisas y ver como me busca con la mirada cuando le hablo.


Carmen, mamá de Daniela y Claudia (prematuras de 31+3)
@carmen_mami_mellis
Ha sido una forma de comprobar que mi fortaleza es real. Tener a las peques en UCIN y con cesárea, ir y venir de casa al hospital, sacaleches, comer, hospital... y así durante los primeros 21 días que le llevé a Daniela a casa, y casi sin dormir fue mortal. Pero después de estar con Daniela en casa y durante catorce días ir y venir con Claudia fue lo peor...¡pero se puede!
El mejor momento que recuerdo es ver como alguien tan pequeñito se aferra a la vida y sabe perfectamente quién es su madre. Lo peor... que te "quiten" a tus hijas y no poder verlas hasta pasados cuatro días.


Cristina, mamá de Daniela (prematura de 27+4)
@criss8808
No me imaginé que se adelantara 13 semanas, maduré a pasos agigantados, la tuve con 20 años, me di cuenta del valor que tienen unos gramos y la felicidad que conlleva, tienes miedo a todo pero cuando te agarra tan fuerte se te olvida todo, ser madre de una prematura es ser madre de una princesa guerrera que me enseñó a no rendirme y que siempre hay que luchar. Mi mejor momento es cuando me la puse en el método canguro y el peor cuando parecía que estaba bien y me llamaron corriendo del hospital porque necesitaba una transfusión de sangre porque no tenía hierro.

Sara, mamá de Daniela (prematura de 24)
@mimama_memima
Para mí ha sido la experiencia más dolorosa de mi vida. Tanto que el dolor se hacía físico: ataques de ansiedad, pánico, pérdida de apetito... Todo eso bajo una coraza de madre coraje entera e invencible. Aquí una mami prematura de 24 semanas (ahora mi niña tiene 14 meses cronológicos) que todavía se asombra de que todo halla salido bien...lección de vida número uno: lucha hasta el final.
El peor momento que yo recuerdo sin duda fue cuando tuve que salir corriendo porque a mi pequeña le estaba dando un paro cardiorespiratorio. Yo la vi, la vi espumear por la boca, ponerse morada y convulsionar. Vi como saltaba en la incubadora por la reanimación manual que le hizo rápidamente su neonatólogo... y entonces ya fuera en el pasillo me desplomé y dejé de sentirme mis piernas y mis brazos. Sentía hormigueo por la comisura de los labios, hasta que una enfermera me atendió y me puso oxígeno. Según ella fue un ataque de ansiedad muy fuerte. Recuerdo pensar que ahí estaba el final. Ese fue sin duda mi peor momento.

El mejor... bufff... hubo muchos grandes pasitos. Muy importantes. Cuando bajaban la cantidad de oxígeno. Su primer bibe. El paso para la cuna. La salida de UCIN a intermedios. La retirada de las gafas nasales... pero el mejor momento sin duda fue salir por la puerta. Subirla al coche. El viaje a casa con esa sensación tan extraña... y los primeros instantes... ya eramos oficialmente una familia.


Cheila, mamá de Martina (prematura 34 semanas)
@familiamelon_viviendo_canada
Ser mamá de una bebé prematura para mí, significa miedo, mucho miedo. Es lo que más sentí desde el momento que me puse de parto hasta mucho tiempo después, incluso teniéndola en casa. Recuerdo los primeros días en casa con tristeza, porque perdía peso, porque no ganaba, porque cualquier cosa era síntoma de alarma, síntoma de llamar al hospital.
No era primeriza, ya tenía otro hijo y puedo decir que con mi prematura volví a sentirme primeriza pero con el miedo multiplicado por cien. Sacas fuerzas de donde no las tienes para no caer, tuve la inmensa suerte de poder quedarme con ella en el hospital durante su estancia, otras mamas no tienen ese "derecho" considero injusto llamarlo suerte y no me lo puedo ni imaginar.
El mejor momento lo viví a sus cuatro meses de vida o así, cuando empezó a ganar peso al ritmo normal, como cualquier otro bebé. Sin duda ser madre de un bebé prematuro creo que te hace ver la maternidad desde otra perspectiva.

Rocío, mamá de Vega (prematura 29 semanas)
@roci2812
Para mí ser madre prematura es lo más bonito y difícil que me ha podido pasar. Aprendes tantísimo de todo lo que te toca vivir...aprendes a estar fuerte y sonreír en los momentos más duros, a sacar fuerzas de donde no las tienes para estar cada segundo a su lado, a interpretar ese odioso monitor... para mí ha sido un regalo ya que ha cambiado tanto mi forma de ver la vida... antes siempre me enfadaba, todo me importaba y te das cuenta de la pérdida de tiempo cuando lo más duro es lo que te ha pasado. Creemos que lo duro se acaba cuando salimos por la puerta de ese hospital y lo que nadie sabe es que la batalla continúa...Mamá de prematura de 29 semanas y 990g que en marzo hizo un año.

El peor momento que tengo es la primera noche que tuvimos que irnos a casa sin ella (Vega no tuvo ninguna complicación durante su ingreso, su tiempo de cpap y luego oxígeno y poco más). Y el mejor momento fue cuando pasé mi primera noche con ella en el hospital, por fin podía sentirla toda la noche sin enfermeras vigilando, sin monitores y sin cables.



Irene, mamá de Irina y Valeria (prematuras de 27+5)
@mami_superguerreras
Uff... son sentimientos de todo tipo...ser madre luchadora pero también una con muchos miedos. Porque eres primeriza y te toca pasar por cosas que jamás habías visto ni oído. El peor momento fue el primer día cuando las vi e hicieron apneas a punta pala. No sabíamos qué era eso y fue horrible. Estuve casi un mes con depresión. Verlas tan pequeñas e indefensas sin saber qué hacer por ellas. Sin entender el por qué estaba ahí cuando mi embarazo había sido de 10. El mejor moment fue el día que le dieron el alta definitiva después de tres meses sin ver a mi familia, ya que nacieron en Granada estando de vacaciones y nosotoms somos de Barcelona.

María, mamá de Nel (prematuro de 28)
@mipequenogranheroe
Para mí ser mamá de un prematuro fue en su momento un golpe fuerte, muy, muy fuerte, como un jarro de agua a -25º así de repente y sin avisar. Sin esperarlo Nel estaba en la puerta esperando a que le facilitasen el salir para así poder conocernos y yo, que no estaba preparada aún para ello se me vino el mundo encima.
Nada fue como esperábamos, mejor dicho, como hubiésemos imaginado o querido, pero así fue, y la respuesta a la pregunta la puedo resumir en que ha sido un camino muy duro tanto física como mentalmente.
Para contestar lo peor que pasamos con Nel o que yo recuerde debo aclarar que Nel estuvo bien dentro de lo que cabe, sin complicaciones, así que no puedo contestar que lo pasamos realmente mal por su salud o que temiésemos por su vida, pero a mi este tema sí que me pasó factura emocionalmente, por lo que diría que lo peor fue el cúmulo de sentimientos y emociones negativas como la culpa, por ejemplo, que no nos dejaron disfrutar de ciertos momentos importantes. ¿Y lo mejor? lo mejor evidentemente mi pequeño, y la fuerza, valentía y lucha que nunca hubiese creído que podían llegar a tener estos pequeños grandes héroes.





Muchas gracias a todas las que habéis participado en este post, muchos momentos emotivos y mucha lucha detrás de cada una de vuestras palabras. Muchos guerreros que han luchado día tras día por salir adelante y que hoy podemos disfrutar de sus risas, su alegría y alguna que otra lagrima. Sabemos lo valientes que son, la fuerza que tienen y todo por lo que han pasado pero hoy, no quiero terminar este post sin recordaros a vosotras, mamas de prematuros (entre las que me incluyo) que esa fortaleza y valentía de vuestros hijos viene de vosotras, que de repente os convertisteis en madres, mucho antes de lo esperado pero, a pesar de las hormonas, el post parto y el choque emocional supisteis recomponeros para ser el pilar y el apoyo que vuestro hijo/a necesitaba.

Feliz Día de la Madre Mamas Prematuras




Si tienes alguna historia que crees puede ser interesante para el blog ponte en contacto conmigo a través del mail miarcoirisguerrero@gmail.com





miércoles, 25 de abril de 2018

Matías, el pequeño ángel que lo intentó

Hoy os traigo una historia de #mamaenelcielo que me ha removido especialmente porque tiene tantas cosas en común conmigo... Su historia de pérdida comienza el 8 de Agosto de 2017 el mismo día que mi pequeña guerrera por fin se pudo venir a casa con nosotros. Además su ángel nació prematuro extremo y con problemas que tuvimos que vivir nosotros en la UCI con otros pequeños...muchos recuerdos asociados a su historia, mucho dolor y un mensaje que os quiere transmitir.
Alejandra cuenta su historia para ayudar a otras mamas como ella porque siente que, gracias a las historias, el camino está siendo algo menos duro, se siente comprendida; por eso, si tú también quieres contar tu historia puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com o contactar conmigo a través de mi instagram o facebook y sin más, os dejo con su historia:


Recuerdo aquel 8 de Agosto como uno de los días más extraños de mi vida, fue el día que la vida me empezaba a demostrar que los mejores sueños se pueden volver pesadilla de repente.
Ese día me caí, después de haber pasado un buen día pintándome la tripita para papá que al día siguiente era su cumpleaños y quería hacer una felicitación graciosa y emotiva. Fue la primera caída de mi vida que yo recuerde y sentí que el mundo se me venía encima porque aunque realmente fue una caída tonta tuve el presentimiento de que algo pasaría. Me vi en el suelo, sola, las personas mirando... y sólo un señor mayor que pasaba tuvo la amabilidad de preguntarme si me ayudaba. Me levanté y llorando como una niña pequeña llamé a mi pareja y a mi madre para contarles lo que había pasado. Inmediatamente me mandaron a urgencias y nos fuimos mi marido y yo con mi barriga de 25 semanas. Nos aseguraron que todo estaba bien, me pusieron monitores por primera vez en mi vida y mi pequeño Matías estaba bien, ni rastro de contracciones, latidos perfectos... ojalá hubiese seguido todo así.
Llegamos de madrugada, 9 de Agosto día del cumpleaños de su papi y estábamos ilusionados y tranquilos, al fin y al cabo nos habían dicho que no era nada así que me puse a preparar una tarta para disfrutar al día siguiente los tres felices. Si me hubiesen dicho en ese momento que ese día mi vida iba a cambiar y que era la última noche que nos metíamos en la cama felices de tener a Matías con nosotros, os lo juro que no me lo creería.

A la mañana siguiente al despertar, sentí como un líquido salía de mí, me desperté corriendo y fui al baño y a despertar a su padre llorando que algo malo estaba pasando. Me arrodillé llorando, pidiéndole a Dios que por favor no le pasase nada a mi niño, no lo podía creer, me parecía todo una pesadilla y no entendía nada, ¿por qué? si me dijeron que el bebé estaba bien y que un golpe no podría romper su bolsa... Corriendo nos fuimos a urgencias nuevamente, desesperados... y yo veía a mi madre llorar y sentía que era grave porque ella siempre ha sido mi modelo de fortaleza. Entramos en el hospital ese mismo 9 de Agosto a las 9.30 de la mañana y no volví a salir hasta el 19 de Agosto pero sin él, sin mi bebé...
Cuando llegamos estaba en shock, no sabía la gravedad del asunto (después tampoco supe mucho porque tampoco me detallaban gran cosa), nadie me explico un por qué... me dijeron que tenía rotura de membranas prematura, que había perdido mucho líquido amniótico... me dijeron que iba a estar en cama, sin poder moverme, pero nadie me dijo que el pasto se iba a desencadenar en cualquier momento...

Durante 7 días pudimos aguantar, día a día era un sufrimiento, yo cada día estaba peor, ya no era sólo líquido sino también sangre... todos los días ir a monitores, la angustia, pinchazos... en fin... una pesadilla. Recuerdo el día que vinieron los pediatras a preguntarme qué hacer si Matías nacía con vida, si luchaban por su vida... que era un bebé demasiado prematuro... sin olvidar aquel ginecólogo que me dijo que mi niño pasase lo que pasase iba a morir... así de cruel fue, pero quién me diría que ese hombre tenía razón...
Yo lloraba aunque sabía que debía ser fuerte, le hablaba, le ponía sus canciones y le cantaba sus favoritas... mi familia le hablaba siempre en la barriguita, su padre no me dejó sola ni un momento, eramos tres, esta vez más que nunca, luchando codo con codo, haciendo fuerza, pidiéndole que aguantase, que por favor no naciese todavía... me dediqué a que mi niño me sintiese tranquila y fuerte... todos los días le decía lo mucho que le amábamos...Recuerdo que no podía dejar de tocarme la barriga aunque me regañaban las enfermeras porque provocaba contracciones pero yo no podía dejar de "protegerlo", ya sabéis...esa manía amorosa que tienen las embarazadas, de frotarse y abrazar la barriguita...
El miércoles 16 de Agosto a las 8.30 de la mañana, me bajaron a monitores... después de haber pasado la peor noche de mi vida, sin dormir, retorciéndome de dolor... llevaba desde el lunes por la noche con contracciones. Me habían puesto medicación para frenarlas, pero no pudimos pararlas... Tenía fiebre, me sentía débil, ya no podía más, solo quería llorar, sabía que ya algo pasaría, tenía mucho miedo, me dijeron que tenía CORIOAMNIONITIS y que mi vida ya empezaba a correr peligro... Recuerdo que quería ir al baño, que pedía por favor que me dejasen ir, sentía la necesidad de pujar, pensando que eran mis necesidades... y sí también quería escaparme de todas esas personas que me rodeaban, de las caras de desespero que tenían mi pareja y mi mamá... quería llorar una vez mas a solas con él... pero para sorpresa de todos, cuando vieron que quería ir desesperadamente al baño se dieron cuenta que Matías ya tenía casi sus nalguitas ahí y estaba pidiendo que lo sacaran.

Nació a las 10.30 de la mañana, fue lo primero que pregunté antes incluso de saber si estaba bien ya que me tuvieron que sedar.
Para que naciese me llevaron corriendo a quirófano, recuerdo a una matrona muy dulce y amable que me dijo que estuviese tranquila, que no me asustase con tanta gente... estaba nerviosa pero a la vez tenía una sensación de paz y tranquilidad... estaba orgullosa de él, de mí... sabía que había aguantado muchas horas (18 horas) de dolor solo por protegerlo pero que al final tenía que ser así. Sólo tuve que pujar 3 veces y cuando desperté había pasado todo. Hoy en día me pregunto por qué, por qué tuvieron que sedarme y privarme de ver el momento que mi pequeño ángel salía de mí. Eso es lo único que lamento de mi parto porque a pesar de todo lo malo, fue más rápido y fácil de lo que esperaba.
Al dar a luz quedé débil, muy débil, me subieron a planta, quise ir a verlo inmediatamente pero me levanté y un chorro de sangre salió de mí... me convencieron de dormir y así lo hice... me desperté triste, muy triste pero a la vez con una gran sensación de orgullo por él y ese amor que no cabía en mí, me llenaban de felicidad.
El momento de verlo por primera vez lo recuerdo algo borroso... pero sí recuerdo claramente que me temblaban las piernas, ahí en esa silla de ruedas, el momento en que me acercaba a verlo lo recuerdo como su fuese a cámara lenta, se me hizo eterno... al final de esa enorme sala, llena de bebés... estaba mi niño solito,con una luz ultraviolenta alumbrándolo. Me acerqué y lo primero que dije al verlo fue "ES MÍO" Sí, mío, mi niño, mi hijo, mi ángel...lloraba, reía, pero por dentro solo gritaba ¿por qué?¿ por qué la vida nos había puesto esa zancadilla?¿por qué me lo había arrebatado de mí? él tenía que estar dentro, no ahí, lleno de cables y tubos... le conté todos sus deditos, lo miraba asombrada, pesó 900g, era más grande y gordito de lo que todos esperábamos...
No sé si a alguna más os pasó pero yo quería salir corriendo de ese sitio, todo lo valiente que había sido y ahora me convertía en una mamá cobarde. No soportaba ver a mi niño así, cada sonido de esas maquinas me torturaba el alma, cada movimiento de él, ya no lo podía sentir sino que me hacía sufrir, verlo ahí solo... sin mí...
El peor día aún estaba por llegar... sin duda fue el día que me tuve que volver a casa sin él; quería morirme, sólo quería gritar y no podía parar de llorar, y entendí dos cosas ese día; una que nunca antes había entendido lo que era llorar de pena de verdad y dos que es cierto eso que "no sabes lo fuerte que eres hasta que la vida te obliga a serlo".  Mi familia me intentaba tranquilizar, me decía que decía que debía ser fuerte porque Matias necesitaba a su mamá bien pero yo dentro de mí sabía que Matías no vendría a casa y no conocería ese hogar que lo esperaba con tanto amor...llamadme pesimista o realista, o quizás me entenderéis porque sabéis que el corazón de una mamá nunca se equivoca... pero a medida que pasaban los días una angustia se apoderó de mí... hasta sueños que me anunciaban que mi niño se iba a ir... aunque eso no quita que hasta el último momento tuve esperanza de que algún milagro pasase...

El lunes 21 de agosto, llegamos su papá y yo a verlo y nos dieron la peor noticia que escucharé en mi vida: MATÍAS NO PUEDE VIVIR...Ese día nos dijeron que había tenido un derrame en la cabecita del grado más alto... que en cuestión de horas mi bebé se me iría... no entendía nada... a día de hoy sigo sin entenderlo...
El martes 22 de agosto sabía que me iba a despedir de él. Llegué a neonatos con mi mamá ya sin fuerzas, rota de dolor, pero con la esperanza que me dijesen que Matías estaba mejor... hay algo que tengo dentro de mí y me cuesta perdonármelo y es que quería haber pasado toda la noche con él, mirandolo, abrazandolo... pero mi familia quería tenerme en casa tranquila y realmente no tenía fuerzas de nada... pero no me lo perdono, me siento "mala mamá" por no haber pasado el último día de su vida con él, al ladito...
Me dijeron que Mati no estaba teniendo fuerzas... que en cuestión de horas se iría... sólo pedí que me dejaran tenerlo en brazos y tuve la "suerte" de poder despedirme de él, lo tuve en mis brazos antes que su corazón se apagase y os digo que no sé por qué, pero siento que él me estaba esperando para que nos pudiésemos despedir y darle un poquito de los miles de besos que yo tenía guardados para darle toda su vida... También su abuela, y su papá se despidieron de esa carita hermosa que tenía llenándola de besos entre lagrimas... nos regalo sus últimos suspiros, le canté todo lo que pude, le besé todo lo que pude y le pedí mil perdones... mientras lo tenía en brazos no quería romper en llanto, aunque mis lágrimas ya caían solas, quizás fue ese momento íntimo de los dos, esos besos, sentir su cuerpecito y su alma ahí tan cerquita mío que me decían que tenía que ser fuerte, que él siempre iba a estar conmigo... Matías apagó su corazoncito después de dos horas y unos minutos más conmigo, y os digo de verdad que siento que fueron sólo 10 minutos. Se me hizo demasiado corto ese tiempo con mi niño en brazos y aún sin vida ya, yo no quería soltarlo... pero me tocó despedirme para siempre de su cuerpecito y salir de esa sala con el alma rota... todas las enfermeras fueron muy amables conmigo, su pediatra me preparó una sala para tener intimidad con él... Me dijeron que podía quedarme el tiempo que quisiera, que podía sacarle fotos, que podría entrar todos los familiares que quisieramos... aunque yo solo quise a mi lado a su papá y a su abuela.

Os cuento mi historia porque a mí lo único que me ha ayudado es leer historias de mamas que al igual que yo somos unas valientes y guerreras, que tuvimos unos ángeles en nuestro vientre y su luz nos guiará por siempre...mi niño ne enseñó muchas cosas, quién me diría que sería él... y una de ellas es a valorar más la vida y el tiempo que tenemos para ser felices aquí en la tierra porque aunque sintamos un vacío enorme y una pena que sólo nos ayudará a disiparla el tiempo, hay que seguir luchando y viviendo en honor a ellos porque estoy segura que desde el cielo no quieren vernos tristes.
Hoy después de 6 meses y medio, os juro que me duele más, no sé como dejar de sentirme vacía y de quitarme y de quitarme este miedo... que puede volver a pasarme algo malo, y hasta peor...esta vez me salvé, pero nadie puede asegurarme que todo va a salirme bien, nadie puede hacer que recupere la inocencia... pero me toca seguir luchando día a día, por él, por su papá, por mí... y porque me merezco sonreir...
No quiero terminar este relato sin agradecer este espacio que me ha permitido desahogarme y contar mi historia y agradecer a todas las mamas que me han leído y que me han regalado su cariño. Un abrazo con todo mi cariño a todas y a las que esperan a sus bebes acroíris, a las que ya lo tienen en brazos...
Y a ti pequeño, sólo me queda decirte que mamá y papá te amaran por siempre, gracias por elegirme para que fuese tu mamá, sé que estás bien allá en el cielo y mientras tanto aquí en la tierra siempre serás la historia más bonita que yo tendré que contar.
Por siempre Matías
16-08-2017/22-0802017


Agradecer nuevamente a Alejandra por contar su historia, que para mí ha sido dura de escribir pero liberadora.
Recuerdo que si quieres utilizar este espacio para escribir tu historia solo tienes que escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com