domingo, 15 de septiembre de 2019

Madre adolescente


Hoy os traigo una nueva historia de superación, pero en este caso se trata de una mamá joven, una mamá muy joven que se quedó embarazada de forma inesperada pero que desde entonces su mundo gira entorno a su pequeña. Un debate social interesante, el embarazo adolescente contado desde la perspectiva de Jennifer (que podéis seguir en @srta_reyes_ ). Si tú también crees que tienes una historia que merece ser contada, escríbeme a @mi_arcoiris_guerrero
            Me quedé embarazada con 14 años, aunque me enteré unos meses después de cumplir los 15. Obviamente no lo buscaba pero me hizo ilusión saberlo y tanto mi pareja (con quien llevaba dos años y pico) como yo decidimos seguir adelante con el embarazo. Tengo que reconocer que en un primer momento me sentí abrumada, sobre todo porque no sabía cómo iban a reaccionar mis abuelos y mi tía, las personas más importantes para mí, pero tanto en esos momentos como durante el embarazo y la maternidad, el tener a mi pareja apoyándome desde el minuto uno ha sido un gran alivio y apoyo para mí

            A la familia no se lo conté como cabría esperar, todos sentados y con cara de circunstancia… a mi padre no se lo dije, no nos llevamos especialmente bien y hacía tiempo que no le veía y a mi madre se lo contó mi pareja tranquilizándola y haciéndole saber que iba a encargarse y hacerse responsable del bebé y para mi sorpresa ella no reaccionó nada mal. A mi suegra debo reconocer que le sentó peor, coincidíamos con el periodo y al preguntarme le enseñé directamente el test positivo, no supo cómo reaccionar aunque poco a poco se fue haciendo a la idea y aceptándolo.
            Con respecto a los amigos… la verdad es que al principio no se lo creían tampoco y se pensaban que estaba loca por seguir adelante con esta aventura. Durante el embarazo se preocuparon por mis ecografías pero la verdad, al final poco a poco se fueron distanciando, supongo que los intereses comunes cambiaron. Es ahora cuando he conseguido retomar relación con una de ellas.
           
Tuve un embarazo normal, con síntomas típicos de los primeros meses (vómitos, náuseas, algún mareo…) pero llevaderos, y quizás lo más duro y complicado fue compaginar mis estudios con mi embarazo. Yo me encontraba repitiendo segundo, y mis compañeros no entendían que tenían que cuidar sus movimientos estando yo cerca porque podía ser peligroso para mí: tiraban mochilas, libros… intenté hablar con jefatura cuando ya estaba de 6 meses para dejarlo, pero no me lo permitieron porque aún no había cumplido los 16 años por lo que estuve yendo a clase una vez a la semana que es lo que me exigían hasta que a los 7 meses, preocupada decidí dejar de ir al instituto. Paralelamente, me mudé a casa de mi pareja y su familia y aunque no me costó adaptarme sí noté que mi mentalidad cambió por completo, pasé de pensar sólo en mí a pensar en mi hija y lo que pudiera necesitar…porque sí, ¡era una niña! Y aún recuerdo la ecografía definitiva donde nos lo confirmaron y la ilusión que nos hizo a todos porque ¡estábamos deseando tener una pequeña en casa!
            En las revisiones iba todo perfecto, pero llegó la semana 41… y Esther, mi bebé, ¡no quería salir! Salía de cuentas el 24 de Abril de 2018 pero yo ni dilataba, ni rompía la bolsa, ni tenía contracciones…nada, así que en la revisión del 30 de Abril me dieron cita para provocación.
            El 1 de Mayo comenzó todo, me pasaron a monitores pero no tenía ninguna contracción, por lo que me pusieron una especie de tirita en la vagina con un gel para empezar a dilatar un poco y en ese momento sí empezaron las contracciones que aunque dolían se aguantaban. Continúe así y la matrona iba visitándome para ver cómo iba dilatando, y en una de las visitas le pedí por favor que me la sacaran ya que no aguantaba ese dolor. Estaba de sólo 2cm… así que me propusieron poner la epidural, y bendita la hora, me pararon el dolor e incluso me quedé dormida un rato. Cuando me desperté ya sentí las ganas de empujar, y en la madrugada del 2 de Mayo, tras media hora más o menos nació lo más bonito del mundo. Yo estaba muy feliz y fue algo fácil, ni me desgarré mi tuvieron que darme puntos.

            El próximo 2 de Octubre mi hija hará 17 meses, han sido 17 meses llenos de amor y pasión y deseo que así siga siendo. Y es cierto que en este tiempo he tenido que madurar, quizás más rápido de lo que esperaba, porque esto no es un juego ya no consiste en ir donde queríamos nosotros sino que hay que estar pendiente del bebé, darle de comer a su hora, cambiarle el pañal… yo por ejemplo ¡no había cambiado un pañal en mi vida! Reconozco que no es un camino fácil, sobre todo por lo juzgada que te sientes, probablemente en general, pero en mi caso al vivir en un pueblo pequeño las cosas se saben antes y me han llegado a decir que sería mala madre porque era muy pequeña y me creía que era un juguete la niña. A toda esa gente le querría decir que yo cuido de mi hija perfectamente a día de hoy, por las mañanas trabajo gracias a mi suegra que se puede quedar con su nieta, y por las tardes se las dedico en exclusiva a ella: merienda, juego, baño… Es cierto que al principio no se sabe que hacer, pero como nos ocurre a todas porque ninguna mujer nace sabiendo y de todo se sale, a veces más rápido, a veces más despacio pero se consigo. Por último, quiero aprovechar para decir que estoy orgullosa de ser madre y que no hay que juzgare tanto la situación de los demás pues tú como padre/madre no puedes asegurar de forma tajante que el día de mañana no te ocurrirá y si normalizamos estas situaciones podremos facilitar la vida a las madres adolescentes como yo.

 Gracias por compartir tu experiencia y como siempre podéis seguir nuestra historia en nuestro instagram (@mi_arcoiris_guerrero) y si tenéis alguna historia que queráis compartir podéis escribirme al mail miarcoirisguerrero@gmail.com

lunes, 24 de junio de 2019

Juguetes sensoriales

Cuando tienes un prematuro extremo te das cuenta de la importancia que tiene la estimulación para los bebes, y es cierto que con un bebé a término no hay que trabajar tanto, pero nunca está de más tener juguetes que permitan mejorar en su desarrollo. En casa somos partidarios de todo tipo de juguetes, tanto los electrónicos que ayudan en la mejora visual, motricidad fina...como los más clásicos de madera pues favorecen entre otras cosas la imaginación, por eso nos hizo mucha ilusión que Madresfera nos permitiese probar estos juguetes que, aunque son para los más pequeños de la casa (0 a 6 meses aproximadamente) la imaginación de los niños es infinita y por ejemplo Daniella también ha sabido sacarle partido.
La Llama Cojín Activity es muy útil en los primeros meses del bebé (incluso yo diría que puede usarse hasta el año). Dependiendo de la etapa en la que se encuentre vuestro hijo vais a poder realizar unas actividades u otras. Nosotros por ejemplo comenzamos con lo más básico, tumbándolo al lado de la Llama y dejando que se mire en el espejo que incluye; esto le permite comenzar a reconocerse (que por cierto le hizo mucha ilusión y le encanta, se pasa los minutos mirándose) y crear conciencia de él mismo como individuo. También trabajamos la motricidad, y es que ya he comentado en mi instagram que Alejandro es un poco vaguete para levantar la cabeza y aunque tiene 4 meses aún no la sujeta como debería, por eso con la Llama lo estamos trabajando muy bien, ya que la fisioterapeuta de su hermana nos comentó que cuando les cuesta este ejercicio en vez de colocarlos sobre una superficie totalmente plana es bueno que tenga algo de inclinación, le costará menos y lo trabajará igual. Con la Llama Cojín Activity podemos ponerle en esa posición para ayudarle a mejorar su postura de cabeza y si se cansa siempre tiene los juguetes a mano para poder entretenerse. Desde luego para nosotros ha sido todo un descubrimiento y según crezca seguro que encontramos mil actividades más para él.
Además, hemos podido probar la Nutria Hora de Dormir y para mí es de los mejores juguetes que podría tener (de hecho tuvimos un pequeño problema porque lo querían Daniella y Alejandro...)y es que para el momento sueño es estupendo. El pequeño de la casa está acostumbrado a dormirse con algo de música, nanas, luces no muy fuertes... le encanta y le relaja pero nuestro móvil se había estropeado así que estábamos en un apuro hasta que apareció esta pequeña Nutria en nuestras vidas. Además de tener un poco de luz, tiene música clásica y relajante o la opción de sonidos naturales (respiración, sonido del corazón o escuchar algo muy similar a lo que escucharían ellos en el vientre materno) y lo mejor de todo, un pequeño movimiento de respiración que yo creo es lo que más tranquiliza a Alejandro (vamos, yo porque soy su madre y tengo que actuar como un adulto pero si no me lo dejaba en mi habitación para ayudarme a dormir seguro). Cuando se va a dormir se lo pongo y mientras acaricia el peluche (muy suave por cierto) se va relajando hasta que cae dormido cinco minueots después. Es verdad que aún es pequeño y no se recomienda tener nada en la cuna, por lo que cuando se duerme yo se lo retiro y lo dejo en funcionamiento cerca de la cuna hasta que finaliza el ciclo, y según vaya creciendo se lo iré dejando para que duerma con él. Para nosotros un auténtico descubrimiento y que recomiendo 100% para aquellos bebes que necesiten una ayuda extra para tranquilizarse.
Si queréis conocernos un poquito más podéis seguirnos en @mi_arcoiris_guerrero

lunes, 17 de junio de 2019

El viaje de Tristán

Las redes sociales son grandes nexos de unión y yo gracias a ellas he conocido mamas maravillosas dentro del mundo de los prematuros y la muerte perinatal. Todas increíbles y con historias muy interesantes que contar (yo os cuento un poquito de la mía en mi instagram @mi_arcoiris_guerrero), como la de Yolanda y su pequeño Tristán que nació de 29 semanas.

A las 28 semanas de gestación empezó con complicaciones en su embarazo, pero como algunas veces pasa, los médicos que le atendieron no vieron más que quejas de primeriza histérica a pesar de que ella sabía que algo le estaba pasando. Efectivamente no se equivocaba, y es que tras muchas equivocaciones tuvo una eclampsia grave donde convulsionó durante 20 minutos y como consecuencia tuvo un fallo multiorgánico por el que tuvo que nacer Tristán. Con su nacimiento Yolanda mejoró, su cuerpo se estabilizó pero ahora entraba en la lucha diaria de la uci neonatal y durante setenta días estuvieron en esa montaña rusa emocional que todos los que hemos pasado por ello conocemos, pero finalmente pudo llevarse a su guerrero a casa para disfrutar de él.
Todo lo vivido dejó huella en ella, tanto que tuvo la necesidad de contar su historia de alguna manera para ayudar a su hijo a entender sus orígenes pero también a todos los luchadores que han pasado por una uci neonatal, prematuros o no. Con esa idea surgió El viaje de Tristán y tras dos años en un cajón pudo ver la luz gracias a un proyecto enorme de crowfunding, pero...¿de qué trata este magnífico libro? ¿es sólo para prematuros?
Tengo que reconocer que la primera vez que escuché de él pensé que era algo muy bonito para poder contar a Daniella como había sido su estancia en la uci y por qué había tenido que estar allí, pero cuando lo tuve en mis manos pude ver que su belleza va más allá, y es que permite que niños que han estado hospitalizados por otros motivos puedan sentirse identificados en su historia e ilustraciones, incluso me pareció muy útil para explicar qué sucede a esos hermanos mayores que ven como mamá vuelve a casas sin su hermanito o hermanita. Es apto para cualquier edad pues inicialmente se puede trabajar con él a través de las ilustraciones, todas ellas contando la uci desde un mundo de fantasía de astronautas y hadas (es el punto en el que nos encontramos ahora) y posteriormente con la historia escrita de Tristán, el astronauta.
Otra cosa que me encantó es que no basa la historia en el miedo, la tristeza o la pena sino en la superación, fuerza y lucha constante, reflejando muy bien como son estos grandes luchadores y su proceso, y es que al fin y al cabo aunque nacen pequeñitos están destinados a grandes cosas.

Para adquirirlo podéis escribir a la autora a su instagram y quiero terminar este post con una frase de Yolanda que tan bien describe este libro: "ellos nos dieron la gran lección de nuestra vida, qué mínimo que darles una historia en la que se vean reflejados y les ayude a entender el por qué de aspectos de su vida".
Si tienes una historia interesante que contar puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com

martes, 30 de abril de 2019

¿Cómo sé si mi hijo tiene un problema de alimentación?

El tema de la alimentación en general es todo un mundo y bastante complejo, pero no solamente existen problemas en los niños, sino también en los adultos desde una mala alimentación que de lugar a problemas de salud como diabétes hasta trastornos psicológicos como la ansiedad que alguno de sus síntomas puede generar sensación de "algo en la garganta" llevando a casos más extremos y graves a dejar de comer sólidos por miedo a atragantarse.
Y sabéis que nuestro punto débil con Daniella es el tema de la alimentación y va más allá de ser una una mala comedora, sino que hay un problema conductual de base que hay que trabajar con distintos profesionales (fundamentalmente con logopedas ya que el tema de crear el bolo alimenticio, deglución, masticar...puede resultar complejo para algunos de los pequeños de la casa). Tras mucha lucha conseguimos quitar la sonda hace ya más de un año, y poco a poco fue comiendo los purés de forma positiva, rápido (demasiado) pero al menos comía sin luchar con ella (es cierto que tiene que tener la televisión puesta para ello, pero cuando lleguemos al punto de comer correctamente todo y sin lucha ya continuaremos trabajando en las distracciones). Ahora tenemos días de luces y sombras con la introducción de los alimentos sólidos, algunos días come de maravilla, disfruta con sus trozos e incluso te pide más; y otros sin embargo, no hay forma de que coma ni el puré...y claro debido a su peso nos encontramos siempre en una balanza complicada ya que tiene que alimentarse para ver si conseguimos que engorde pero a la vez tiene que introducir sólidos por los beneficios que tiene para ella como por ejemplo mejorar los músculos encargados del habla y como consecuencia el habla. ¿Cuál es el problema? que los pediatras y neonatólogos no le dan valor a que coma sólidos, únicamente a que se nutra y engorde, sin embargo, desde mi opinión personal y profesional ambas cosas tienen que ir de la mano porque esto no es como el andar que "ya lo hará" sino que se puede llegar a cronificar provocando un problema de alimentación mayor  a largo plazo y encontrarnos con niños de 6 y 7 años que aún comen pures por no aceptar los sólidos... y como este problema ocurre mucho en niños prematuros e incluso en niños a término que aunque no tengan ese diagnóstico muchas veces están al borde del mismo he pedido a dos profesionales que aporten sus conocimientos en cuanto a esta materia.

¿Cómo sé si mi hijo tiene un problema de alimentación?

A menudo damos por buenas pautas disruptivas o erroneas de alimentación, asumiendo sin más que nuestro hijo es un mal comedor y no se puede hacer nada más que tener paciencia, sin embargo, hay grandes profesionales a los que podemos consultar. Laura, de Aumenta y logopeda de Daniella nos da las claves para identificar si nuestro hijo o hija tiene algún problema y si convendría por tanto realizar una valoración profesional.
  • Si tarda más de 30 minutos en comer
  • Si incluye grandes cantidades de comida dentro de la boca
  • Si aparecen fuertes rabietas o conductas disruptivas durante el momento de la comida
  • Si solamente come de dos/tres grupos de alimentos (verduras, carne, pescado, pasta...)
  • Si aparece tos/arcada durante el momento de la alimentación
  • Si a partir de los dos años continua comiendo únicamente purés/algún sólido blando
Pero...¿Cuáles son las causas de los trastornos?

Para ayudarnos un poco más en esta cuestión nos ha ayudado Jessica, que podéis encontrarla en instagram en @logopedaymama y que es consciente de los problemas que genera un mal comedor tanto para el niño como para los padres porque este tipo de situaciones puede suponer la desestabilización de la armonía convirtiendo la comida en momentos de estrés, ansiedad y desesperación. Esto nos lleva a un desgaste en la relación entre padres e hijos e incluso entre miembros de la familia. Además debemos tener en cuenta que la alimentación no es una simple ingesta de alimentos, es más bien una actividad relacionada con la experiencia de distintas sensaciones y emociones. Podemos decir por tanto que existen varias causas para que aparezcan estos trastornos, sin embargo, es algo orientativo y siempre que se tengan sospechas se deberá acudir a un profesional a que realice una valoración adecuada así como un buen plan de tratamiento: 
         Médicos
Puede aparecer un rechazo a la comida por motivos médicos como reflujo, problemas gastroinstentinales, efectos secundarios a medicamentos o presencia de algún tumor que haga sensación de cuerpo extraño en la laringe y/o ahogo (éste último lo he añadido hace relativamente poco por un extraño caso de una niña que asistió a consulta). Estos se deben resolver en consulta médica y, si después del tratamiento persiste el miedo, pueden ayudar los psicólogos infantiles
2.       Falta de costumbre
Sí, existe. Niños y niñas que por un motivo u otro no han introducido los sólidos antes de los dos años y ya después se niegan a probarlos.
Yo siempre explico: “si comes triturado, no conoces realmente el sabor de la comida. Siempre tomas la misma textura y de sabor parecido. Aunque tu puré lleve patata, calabacín y puerros, tú no sabes identificar cada alimento por separado ni cuál es su textura”.
Suele pasar que se nieguen a masticar, pero sí que suelen tolerar una galleta o patatas fritas, entre otras.
Una solución sería hacer cambios poco a poco, no intentar conseguir en un día lo que no ha podido en mucho tiempo. Mucha paciencia. Ofrecer trozos para que los toque, los huela. Que ayude en el cocinado y se manche las manos de manera divertida.
3.       Miedo
Miedo por parte del niño o de la familia. Si en alguna ocasión hubo un episodio de atragantamiento puede aparecer el miedo a que vuelva a ocurrir (por ambas partes o una de ellas). Estos serían de carácter más psicológicos y los recomiendo trabajar en conjunto con un psicólogo infantil.
4.       Trastornos de la motricidad oral
Niños y niñas muy lentos/as a la hora de comer. Cuesta masticar, se puede quedar en bolo un buen rato en el carrillo sin moverse. Se cae el cubierto, cuesta pinchar, la cuchara no llega llena a la boca, hipotonía facial, reflejo de la náusea excesivamente marcado, mala coordinación en el masticado, en definitiva, algo agotador.
Para solucionarlo, se necesitaría una evaluación logopédica a nivel miofuncional con un programa específico, puesto que cada niño es diferente.
Esto puede ir unido a dificultades en el lenguaje, ya que los músculos implicados en la masticación son los mismos que a la hora de hablar.
5.       Trastornos de origen sensorial
El aspecto sensorial es muy complejo. Puede ser agotador y frustrante y necesita mucha paciencia. No se va a saber cuánto tiempo va a durar ni siquiera si va a ser pasajero. Niños con un repertorio limitado de texturas, dos categorías:
-           Hiposensibilidad: tono muscular disminuido con dificultades de masticación. No perciben los estímulos, dificultando la diferenciación de sabores y texturas. Pobre conciencia dentro de la boca, por lo que puede dificultar a la hora de tragar. Rechazan la introducción de nuevas texturas por miedo a lo desconocido. En ciertos casos, el niño puede babear a causa de la falta de sensación.
-          Hipersensibilidad: presentan una mayor sensibilidad en la estimulación oral, siendo aversivo hasta el mínimo contacto, lo que lleva a rechazar nuevas texturas. Dificultades para cepillarse los dientes, no se dejan tocar la cara, rechazan texturas mixtas detectando los mínimos cambios, presentan arcadas, no soportan estar manchados, no solamente las manos y la cara. El niño o niña que presente hipersensibilidad oral tendrá diferentes dificultades en el comportamiento. Esto se extrapola a más situaciones del día a día; ropa, diferentes texturas para tocar, caminar en ciertos sitios.
Sin duda para saber si nuestro hijo o hija presenta un trastorno a nivel sensorial es necesario una evaluación en profundidad bien por un logopeda especializado trastornos de origen sensorial o un terapeuta ocupacional experto en integración sensorial.

Si con pautas en consulta no mejora la situación, lo ideal sería que el profesional acuda a casa del niño o niña a la hora de la comida para que pueda hacer las anotaciones oportunas. Con esta observación directa se puede ir elaborando y diseñando un programa de intervención individualizado que ayude en las limitaciones.

Por eso si vuestros hijos no comen como deberían y el momento de la comida es una lucha os recomiendo acudir a un profesional, bien cualificado y con el que vosotros os sintáis cómodos.

Para terminar y como siempre recordaros, si tenéis alguna historia que queráis que comparta en mi blog o eres un profesional que crees que puedes aportar algo a los lectores del blog escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail y para seguir nuestro día a día síguenos en instagram (@mi_arcoiris_guerrero)

viernes, 26 de abril de 2019

Dos almas unidas para siempre

Me encuentro frente al ordenador algo bloqueada e intentando ordenar y poner en palabras los sentimientos que el testimonio de hoy me genera...todas y cada una de las historias que he contado en este blog, de vuestras historias son sagradas para mí, una muestra de cariño y reconocimiento hacia vuestros pequeños ángeles y por eso siempre intento plasmarlas con el mayor respeto posible, pero la historia de hoy... tiene tantas similitudes con la mía que no he dejado de llorar mientras la leía... por eso, no quiero daros muchos detalles sino invitaros a leerla y decir que esta mamá es toda una mama en el cielo, valiente y luchadora; y como siempre si vosotras también queréis contar vuestra historia (de forma anónima o no) podéis escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com o por privado a mi instagram (@mi_arcoiris_guerrero).

"El embarazo llego rápido, después de un aborto.
A mis 25 años afrontaba el embarazo con miedos y muchas dudas, al ser un embarazo gemelar era consciente de que existía más riesgo que en un embarazo de un único bebe.

Tuve un embarazo muy complicado, no sabía lo malo que podía ser un embarazo hasta que viví el mío. Había crecido con la idea de que el embarazo era una de las etapas más bonitas en la vida de una mujer, me lo habían repetido tanto que hasta me lo había creído. No disfrute en absoluto, los primeros cuatro meses los vómitos y las nauseas fueron protagonistas, me impedían realizar cualquier actividad de la vida diaria. Podía vomitar hasta 20 veces al día y eso al final agota, además tuve un hematoma por el que tuve que estar en reposo absoluto casi dos meses. Mi embarazo no solo fue duro por las molestias físicas, sino porque me acompaño un sentimiento de miedo a que algo malo pasara prácticamente hasta que finalmente ocurrió. Cuando por fin las molestias físicas empezaron a desaparecer comencé a tener ciática y literalmente deje de caminar, me resultaba imposible. Después de dos semanas de un dolor que me impedía caminar y habiendo acudido varias veces al médico, decidimos acudir a urgencias.

Era un 18 de mayo cuando entraba en el hospital embarazada de mis dos niñas y no fue hasta la primera semana de septiembre cuando salí de allí, solamente con una de mis hijas.
Ingrese en el hospital en la semana 22 de embarazo, con acortamiento del cuello del útero y contracciones, recuerdo la sensación de miedo y angustia. El médico nos dijo que el parto parecía inminente y lo primero que pregunte es que ocurriría si mis hijas venían al mundo en ese momento y la respuesta fue tan dura como difícil de asumir. En la semana 22 no podrían hacer nada por ellas. Jamás había sentido tanto miedo, recuerdo que llore, llore mucho.
Ni siquiera recuerdo la gran cantidad de medicación que me pusieron, pero hizo su efecto y consiguieron parar las contracciones. Mi ingreso hospitalario duro casi cuatro semanas, llenas de miedos, de dudas, de mucha ansiedad y en reposo absoluto. En la semana 25 de embarazo la bolsa de mi hija Lía se rompió y comenzó una lucha a contrarreloj para parar nuevamente el parto. Hasta en cuatro ocasiones consiguieron pararlo. Pero finalmente en la semana 26 de embarazo, un 9 de junio mis hijas venían al mundo en un parto muy diferente al que había imaginado, recuerdo mucha gente, muchísima. Un parto donde no pudo estar mi marido y donde no pude ver, tocar ni estar con mis hijas. Llevaba ocho horas de parto y recuerdo el terrible vacio que sentí cuando se las llevaron. Lía nació con 640 gramos de peso y Lucía con apenas 680 gramos.

Mi hija Lía falleció a las tres horas debido a un neumotórax que le reventó un pulmón, tardaron dos horas en darme la noticia y las recuerdo como las más largas y amargas de mi vida. Me había preparado para muchísimas cosas, pero creo que jamás contemple la posibilidad real de que una de mis hijas se muriera. Tuve la oportunidad de despedirme de ella, de poder abrazarla y sigo volviendo a ese momento cada día, porque es el único que tengo con ella. Me he culpado muchas veces por no haber podido protegerla, por no haber estado cuando se fue, por no haber pasado más tiempo con ella, hasta que entendí que da igual el tiempo que pase con ella porque para mí jamás será suficiente. Siempre querré más tiempo con ella del que pude tener. Después de su muerte, entre en un huracán de angustia, rabia, dolor y muchas preguntas. ¿Por qué a ella, porque a nosotros, se podía haber evitado…? Son preguntas que me sigo haciendo. Es un dolor que ahoga, un vacio que a mí a veces me asfixia. Tienes que enfrentarte a las preguntas de mucha gente, a la falta de educación y de empatía muchas veces. Pudimos enterrarla y despedirnos de ella y eso a pesar del dolor, fue un alivio para nosotros.

Creo que no pude vivir de una manera sana el duelo por la muerte de mi hija Lía, ya que Lía se había muerto pero tenía otra hija que me necesitaba y creo que no me permití no estar a la altura. El ingreso de Lucía en la UCI comenzó el día de su nacimiento y termino casi tres meses después, la primera vez que la vi recuerdo que solo llore y le pedí que luchara. Se lo pedía cada día, mientras le hablaba a través de la incubadora, la lucha y la batalla de Lucía ha sido muy larga. Hubo muchos sustos, muchas posibles despedidas y vivir así es horroroso, es horroroso irse cada noche a casa sabiendo que puede ser la última vez que ves a tu hija viva.
En mi, género un sentimiento de angustia y ansiedad constante, dejas de dormir, de sonreír  apenas comes. Me pase cada día largas horas al lado de la incubadora, cada día durante casi tres largos meses. Donde cada avance de tu hija lo celebras como si de un premio se tratara. La primera vez que la pude coger fue casi tres semanas después de su nacimiento y fue un momento maravilloso. La muerte de Lía sin duda generó en mí un pánico constante a que Lucía también se marchara. Pero  a pesar de todo, la lucha de Lucía me enseño muchas cosas, a ser paciente, a saber esperar y Lucía es sin duda el mejor regalo que la vida pudo darnos después de la muerte de Lía. Es un camino durísimo, donde a veces faltan fuerzas y donde el miedo me paralizo en muchas ocasiones. También es un camino donde hemos conocido personas maravillosas, que nos han ayudado y nos han sostenido.

Recuerdo la vuelta a casa con Lucía con una mezcla de tristeza y alegría, yo quería entrar con mis dos hijas en casa, no con una. Cada vez que miro a Lucía, que contemplo sus primeras veces, soy consciente de que eso jamás ocurrirá con Lía. Es una mezcla de sentimientos difícil de gestionar a veces. Sigo sintiendo el mismo dolor y la misma rabia por la muerte de Lía pero tengo otra hija que me necesita a la altura, que se merece mis sonrisas cada día. Han sido meses muy difíciles, llenos de ansiedad, angustia, miedo y mucha desesperación. Ahora miro atrás y soy consciente de cuanto nos ha cambiado la vida, del largo camino que hemos recorrido y de lo poco que se habla de ello. El duelo muchas veces es sinónimo de silencio. Nadie me preparo para esto, en las charlas con las matronas y en el embarazo nadie contempla estas posibilidades.
No digo que haya que crear miedo ni alarma a las mamás, pero si dar a conocer que estas cosas ocurren. Porque sino cuando suceden, te sientes perdido. Los hijos también se mueren, pero eso a nadie le interesa contarlo.
Ahora diez meses después del nacimiento de mis hijas, aun queda un largo camino que recorrer.
El ingreso en la UCIN de Lucía dejo muchos miedos  y muchas inseguridades. Dejo paso a las temidas secuelas que sabes que pueden aparecer en cualquier momento. Decidí dejar de trabajar para dedicarme a Lucía y es la mejor decisión que he podido tomar. Es una niña que a pesar de todo está sana y es feliz, nos regala cada día momentos maravillosos. De alguna manera me ha hecho confiar aunque sea un poco otra vez en la vida. Apenas nació con 680 gramos y hoy es una niña maravillosa. La miro y todo ha merecido la pena, las largas noches sin dormir, con pánico a que nos llamaran del hospital, el dolor y la incertidumbre que nos acompaño largos meses ha quedado a atrás. Ella me hace sentir que podremos con todo, que Lía la cuida desde el cielo y que aunque no podamos disfrutarla de la manera que nos gustaría, también nos enseño muchas cosas antes de irse. Soy madre de dos niñas y lo peleare hasta el día que ya no este.

Lucía crecerá sabiendo que fue y es una gran guerrera, que le gano la batalla a la muerte y se aferro a la vida, que nos devolvió la luz y que es el mejor regalo. Crecerá sabiendo que tiene una hermana que también lo intento y a la que siempre que quiera podemos ir a ver. Que solo tiene que mirar al cielo para sentirla cerca.
Ser madre me ha cambiado la vida, estoy aprendiendo a ser mamá de una hija de la que no puedo disfrutar, no todos los días es fácil y muchas veces tengo que enfrentarme a situaciones que me generan dolor, pero Lía es y será siempre un regalo. Y Lucía nos enseña cada día lo que realmente es importante. He aprendido a valorar muchas cosas que antes pasaban desapercibidas y a dar gracias cada día por estar aquí. Nos toco esta batalla, me sigo preguntando a veces porque,  luego miro a mi hija y en su sonrisa encuentro la respuesta."

lunes, 22 de abril de 2019

Probamos Bebenube

El mes pasado decidimos probar las cajitas de Bebenube ya que llevaba tiempo viéndolas y me parecían una buena opción para obtener productos de bebes a precios más asequibles. Las cajas se distribuyen mensualmente (el envío se realiza a final de mes aunque antes de recibirlo puedes ver en su web o en sus redes sociales el contenido que corresponde a la de ese mes) y tienes varias opciones donde elegir: de 0-5 meses, 6-12 meses y 13-24 meses; así como distintas tarifas para elegir la que mejor os convenga, sin coste de cancelación en la suscripción mensual y teniendo siempre en cuenta que el valor total de los productos de la caja será superior a lo que estás pagando (y que incluirá entre 5 y 7 productos mensuales). Aunque si queréis beneficiaros de un 50% de descuento en vuestra primera caja podéis usar el código promocional que me han facilitado: miarcoiris (todo junto y en minúscula)

En su web tienen la opción también de regalar sus cajas, una muy buena opción para tener un detalle con padres recién estrenados que recibirán un mensaje vuestro totalmente personalizado y la sorpresa mensual de un nuevo envío; y además están disponibles para contactar con ellos a través del correo electrónico de forma rápida y cómoda para solventar cualquier duda que tengáis, eso sí, me adelanto y os digo que si vuestros pequeños tienen algún tipo de alergia no os preocupéis porque la caja se adaptará a vuestras circunstancias.
Y...¿qué traía la caja de Marzo?
  • Libro de baño de KIOKIDS: está plastificado por lo que resiste perfectamente al baño. En casa nos encantan los libros y si encima tenemos la opción de usarlos en el agua, mejor que mejor. Este concreto es para trabajar los números aunque al venir en inglés se puede empezar a "hacer el oido" con los números y además al ilustrarlo con animales y colores son conceptos que también se pueden trabajar. De momento Daniella está encantada con el librito, guardandoselo a su hermano para cuando pueda usarlo.
  • Champý y gel de Naobay: tiene un olor estupendo y además sus productos son "cruelty free" y la mayoría aptos para veganos.
  • Cangrejo de mar de Nuby: ideal para Alejandro aunque aún es pequeño para probarlo, además de servir como mordedor también ayuda a mejorar el agarre y es apto para el momento del baño también!
  • Puzzle giratorio de Nuby: otro de los productos que Daniella está guardándole a Alejandro, se entretiene girándolo y haciendo distintas formas con él aunque en cuanto el agarre de su hermano mejore lo trabajaremos para estimular gracias a sus colores y bolas que tiene en el interior.
  • Potitos de Babybio: ya los habíamos probado con anterioridad pero no estos sabores, el de melocotón y manzana le ha encantado a la pequeña
  • Lima de uñas de Dreambaby: ideales porque son más pequeñas de las normales y son muy útiles para esos picos típicos que quedan tras cortar las uñas o cuando no están muy largas pero aún así arañan
Ya sabéis... si os gusta la idea de obtener una de las cajas de Bebenube podéis usar el código promocional que me han facilitado: miarcoiris (y obtendréis un 50% de descuento). Y como siempre podéis continuar siguiéndonos en nuestra página de instagram: @mi_arcoiris_guerrero

martes, 9 de abril de 2019

Un ángel que voló muy pronto

Tras un pequeño tiempo de inactividad por resultarme imposible sentarme a escribir al ordenador por el embarazo vuelvo a retomar el blog y con ello vuestras historias de mamá en el cielo, historias que me escribisteis en su momento o que continuáis haciéndolo y no quiero que queden en el olvido ya que no sólo es una forma de mantener vivo el recuerdo de vuestros pequeños, sino que también ayuda a otras mamas que hayan pasado por esa situación a sentirse comprendidas y sobre todo, a sentir que no están solas. Si tú también quieres que comparta tu historia escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com o por privado a mi cuenta de instagram (@mi_arcoiris_guerrero), como ha hecho Erika (@erikadaluz16) una mamá valiente que demuestra que la maternidad aparece mucho antes de tener a nuestro bebé en brazos y es que ya desde el mismo momento en que sabemos de su existencia algo dentro de nosotras cambia. Además, muestra con su testimonio una vez más la necesidad que existe de crear protocolos médicos para actuar tanto en casos de pérdida prenatal como en casos de abortos ya sean del primer trimestre, tardíos o por elección personal, os dejo con su testimonio porque ella es otra mamá en el cielo:

"¿Conocéis esa sensación de dolor y rabia incontrolable dentro de tu pecho? Esa sensación la sentí yo el 4 de Enero de 2016 cuando me confirmaron que mi bebé había parado su desarrollo en la semana 11...
Cuando me enteré de mi embarazo no podía creerlo, había dejado ese mismo mes las pastillas anticonceptivas que llevaba tomando durante diez años y en esa misma ovulación se creó mi bello ángel. Sentía nervios, muchos nervios... aunque mi deseo de ser madre era bastante fuerte no lo esperaba tan rápido y de hecho aún estaba estudiando el último año de universidad, por eso cuando se lo conté a mis padres llorando no sabía si era por el miedo a su reacción o de los propios nervios que recorrían mi cuerpo... sólo sé que no paraba de llorar. Ellos desconcertados y también nerviosos me hicieron la misma pregunta varias veces... ¿lo vas a tener?... y a pesar de esa mezcla de emociones no lo dudé ni un instante, "claro que sí", contesté tajante.
Esos nervios continuaron hasta la primera ecografía, en la semana 4 que aunque no se pudo escuchar su corazón me dijeron que era normal y simplemente me mandaron a casa con la receta de ácido fólico y buena alimentación, como a cualquier embarazada... pero en la siguiente ecografía ya empezó la preocupación y el miedo... sí pudimos escuchar el corazón de mi bebé, había crecido mucho, pero la ginecóloga tenía malas noticias, había un pequeño desprendimiento de la placenta y eso significaba RIESGO DE ABORTO, y así sin nada para suavizar el golpe te lo dicen y te lo plasman bien grande en el parte médico, para ayudar a tranquilizarte... comencé a llorar, me invadió el miedo y lo pasé muy mal, pero poca cosa podían hacer los médicos más que mandarme reposo absoluto y demostrar la poca empatía que pueden tener ante estas situaciones: "si estás de perderlo lo perderás, mucho no puedes hacer. Eres jóven, no te preocupes", esa insensibilidad que muchas veces conocemos y que parece que por ser jovenes ya no nos duelen nuestros pequeños ángeles. 

Pasaron las semanas y me tocó la revisión de las ocho semanas, todo estaba bien aunque aún seguía ese pequeño desprendimiento así que el miedo y la incertidumbre continuaban...
Recuerdo perfectamente el 24 de Enero como uno de los peores días de mi vida, estaba haciendo cola en pull&bear y me dio un mareo enorme, tanto que pensaba que me moría. Sentí que mi cuerpo cambió de temperatura, me quedé helada, pálida y con ganas de vomitar... no sabía que en ese momento mi bebé se había ido al cielo... ahora si lo sé...
Esa misma noche empecé a sentir un dolor muy, muy fuerte de lumbago... era algo horroroso pero sabía perfectamente que el lumbago duele así porque lo suelo padecer... pero había algo extraño... y era una sombra rosa en el papel del baño al limpiarme... muy leve, casi imperceptible, pero yo la veía...Fuimos a urgencias y allí ni siquiera me hicieron una ecografía ni una analítica, nada de nada, embarazada de 12 semanas y prácticamente me ignoraron: "vete a casa, es un simple lumbago, si no hay sangrado abundante rojo no vengas". Gracias doctor... tuve a mi bebé muerto dentro de mí 12 días.
Llegó el día de la ecografía de la semana 12, la más importante del primer trimestre y todos con ilusión fuimos, acompañada de mi madre que venía desde Barcelona, mi hermana y mi novio.
Empezó todo bien, me hizo una ecografía vaginal donde se vio a mi bebé perfectamente formado, pero la cara de la ginecóloga ya era un poema...recuerdo que dijo que era muy pronto pero íbamos a confirmarlo con una ecografía. Yo ya sabía que algo iba mal, lo sabíamos mi novio y yo... la doctora mandó salir a todo el mundo de la sala y aquí vino el disparo directo a mi corazón "tu bebé ha dejado de latir su corazón, se ha parado en la semana 11. Lo siento. ERES JOVEN", otra vez con la edad, parece que sólo a partir de una franja de edad tienes derecho a que te duela una pérdida, que a partir de determinadas semanas de gestación es válido ese dolor...y escribiendo estas palabras me doy cuenta de lo que me sigue doliendo, del poco tanto de algunas personas, de la pérdida de empatia hacia los demás...porque tras darme esa noticia a los tres minutos, sin darme tiempo a asimilar todo lo que estaba sintiendo, me empezó a hablar de un legrado...legrado el cual rechacé y aborté en mi propia casa, ayudada por tres pastillas via vaginal que provocan contracciones iguales a las de un parto.

Perdí a mi bebé y con él toda esperanza, perdí la ilusión y confianza en los médicos. Me di cuenta que en este mundo hace falta más humanidad...
Mi ángel, mamá te ama"

Muchas gracias a Erika por compartir su experiencia con todos nosotros y si tu quieres dar voz a tu pérdida puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com o por privado a mi cuenta de instagram (@mi_arcoiris_guerrero)

domingo, 31 de marzo de 2019

Cuando la infertilidad aparece en tu vida...

A día de hoy parece que cada vez tenemos que recurrir más a técnicas de reproducción asistida, la mayoría de estudios culpabilizan a la mujer por retrasar el inicio de la maternidad, sin embargo, son muchos los factores que influyen en los problemas de fertilidad actual: peor calidad espermática, el ritmo de vida, la alimentación, los tóxicos del ambiente...así que no, no es culpa exclusivamente de la mujer como quieren hacernos creer aunque es cierto que el primer hijo se suele tener cada vez más mayor. Sin embargo, y a pesar del incremento de pacientes en este sector (un simple vistazo a las listas de espera de la seguridad social nos dará una ligera aproximación de la cantidad que hablamos) parece que sigue siendo un tema tabú en muchas ocasiones e incluso motivo de vergüenza.
Si bien es cierto que ya hemos superado ese término tan horrible de "niños probeta" aún se pueden escuchar comentarios tan despectivos como que si no podemos ser madres que nos aguantemos, que no usemos recursos económicos públicos para algo que la naturaleza no nos da o que simplemente asumamos nuestra esterilidad sin más, todo centrado en la inseminación artificial o la fecundación in vitro, ya que si nos metemos en el mundo de la gestación subrogada los comentarios son muchos más crueles y despectivos. Sin olvidarnos de los publireportajes que cada cierto tiempo salen en televisión o periódicos y que las que estamos dentro de este mundo vemos como locas intentando que de una vez se refleje la realidad de la infertilidad y los tratamientos, sin embargo, acaban mercantilizando y tachándolo de negocio casi abusivo más que mostrando lo que son las visitas reales al centro, los pinchazos, las dudas, miedos, fracasos...

En mi caso, nunca he negado que he tenido que recurrir a la ciencia para ser madre, ni lo he visto como un tema tabú o algo de lo que avergonzarse a pesar de que gente de mi entorno cuando empezamos con el proceso se sentía cohibida a la hora de preguntar o explicar a la gente por qué no teníamos hijos aún (y eso que somos jóvenes, pero ya se sabe, después de la boda siempre viene la famosa pregunta). A pesar de vivirlo como una situación más o menos normalizada nunca he contado abiertamente cómo fue nuestro proceso, dentro de lo que cabe sencillo y rápido porque fuimos afortunados.
Al poco de casarnos, con casi 27 años yo y 30 mi marido, fuimos al médico para ver la situación reproductiva de mi marido, ya que él es diabético tipo I y en muchas ocasiones este factor puede influir en la calidad espermática. Es cierto que dentro del mundo de la diabetes mucha gente puede conseguir un embarazo de forma natural, pero nosotros no tuvimos suerte; la verdad es que lo que nos dijo el médico directamente fue que nos olvidaramos de tener hijos de forma natural o de cualquier otra forma (incluyendo las técnicas de reproducción asistida). ¿Os imagináis que, queriendo ser padres os digan algo así?, ese día no paramos de llorar primero porque habíamos empezado un camino en solitario donde nadie de la familia lo sabía y por tanto en ese primer momento no contábamos con ningún tipo de apoyo (por decisión nuestra ya que no pensábamos que fuera tan grave la situación), y segundo por la poca empatía del "profesional" que nos atendió que no supo ni decirnos cómo podíamos acceder al equipo de reproducción asistida de la seguridad social.
Tras ese diagnóstico tuvimos un par de meses raros, no queríamos hablar de ello aunque cada uno por su cuenta intentaba hacerse a la idea de que quizás jamás seríamos padres, y aunque es cierto que no entraba en nuestros planes a corto plazo era algo que teníamos muy claro los dos que deseábamos. Mi marido se encerró en sí mismo, incluso se culpabilizó y parecía que de repente algo nos había separado un poco porque yo también me encerré en mi misma, negando mi deseo tan grande de ser madre y evitando el tema por si él se sentía culpable... sin embargo, un día exploté, me dio un ataque de ansiedad por haber tenido esas emociones ocultas tanto tiempo y confesé algo que debí hacer en el momento en que salimos del médico: quería ser madre y quería serlo ya. Y como me ha pasado con este segundo embarazo, mi marido me sorprendió confesándome que él también estaba en ese mismo momento, que buscásemos opciones porque él también quería ser padre ya.
En la seguridad social directamente nos descartaron, nos dijeron que eramos muy jóvenes y estaríamos al final de la lista, muchos años de espera por delante que no nos aseguraban al final entrar en el proceso, por lo que empezamos a investigar clínicas privadas. Durante este proceso (que podéis consultar aquí ) también nos planteamos la adopción pero por aquel entonces yo no me sentía preparada psicológicamente para enfrentarme con ese proceso, porque en el mundo de la infertilidad tan importante es la parte física como psicológica, y sí, nosotros decidimos ponernos en manos de profesionales en ambos ámbitos.

Nos enfrentamos al primero tratamiento ilusionados y positivos sin saber que el camino que se recorre es muy complicado, sin embargo, repito, nosotros tuvimos suerte. Al tener yo la edad de las donantes de óvulos decidieron usar el mismo tipo de medicación pensando que mi respuesta sería buena ya que también tenía muchos folículos, sin embargo, la primera decepción llegó tras la punción, sólo cinco óvulos sanos y no eran de una calidad estupenda pero aún así había que esperar 24 horas para ver si habían fecundado o no... y fue que no. Un jarro de agua fría, el primero y único que nos llevamos del mundo de la reproducción, pero lo más habitual es que exista baja respuesta en la punción, problemas de coagulación u hormonales o betas negativas entre otras cosas...
La doctora nos dejó el verano para que desconectáramos y volviéramos al siguiente intento con más fuerza, mientras tanto probamos el ovusitoll para mejorar mis óvulos y la acupuntura (algo que he hecho en los dos tratamientos) pero la desconexión no llegó... fue el verano más triste que recuerdo a pesar de tener que estar con una máscara alegre todos los días, en muchas ocasiones llegaba a casa y me derrumbaba llorando, y más trabajando con niños... Finalmente en septiembre volvimos a la carga, esta vez 18 óvulos y fecundaron 16 que al ser tan buena la respuesta los dejaron llegar hasta día 5, hasta convertirse en blastoscistos dejandonos en reserva cinco de ellos de muy buena calidad. Tuvieron que dejarme pasar dos reglas porque me generaron hiperestimulación, pero de esos cinco, a día de hoy tres tienen nombre: David, Daniella y Alejandro; todos ellos se quedaron con nosotros en la primera transferencia, algo muy poco habitual.

lunes, 11 de febrero de 2019

¿Miedo al parto?

Parece mentira que después de haber pasado ya por un parto complicado (vaginal y cesárea de urgencias con sedación en algún momento) me encuentre ahora a días de mi segundo parto muerta de miedo y nerviosismo. Quizás es por lo aprendido en este último año, no sólo por mi experiencia personal sino por tantas mamás en el cielo con las que he hablado que me han hecho abrir los ojos y saber que no siempre sale todo bien; quizás es porque en el anterior no me dio tiempo a pensar en lo que iba a pasar, ni siquiera tenía en mente ese momento del embarazo... o quizás es porque prácticamente sé el día y la hora en la que se va a producir ese maravilloso encuentro.
Las que me seguís por Instagram ( @mi_arcoiris_guerrero ) sabéis que me provocan el parto en la semana 37 porque llevo con un cólico biliar y muchos dolores desde la semana 20 aproximadamente. Tengo que reconocer que por un lado me siento débil por no poder haber aguantado hasta que Alejandro quisiera nacer, fuese en esta semana en la 40 o en la 42; pero por otro lado tengo que ser lógica y consecuente con la situación, físicamente no estoy bien desde hace muchos meses (¿os imagináis que cada vez que comieseis algo tuvieseis un dolor insoportable en la boca del estómago o en el lado derecho? pues así llevo yo todo este tiempo), pero es que emocionalmente tampoco, sobre todo estas últimas semanas que están siendo una prueba dura de gestionar. Me siento poco útil, no puedo cuidar a mi hija sola y necesito estar bastante tiempo en reposo, no sólo por la amenaza de parto prematuro que tuve sino porque cuando hago esfuerzos el dolor es más intenso y me deja doblada de dolor, por eso creo que la mejor opción para evitar desgastarme más es provocar el parto en estas semanas (teniendo en cuenta que el digestivo inicialmente quería provocarlo y operarme en la semana 24 y después en la 34 o 35). Lo positivo es que hemos llegado a término, semana 37 ya está dentro de los límites que se consideran válidos, tiene buen peso y además partimos de las inyecciones de maduración pulmonar que pusieron en la semana 31. Todo positivo, pero el miedo no se va, al final, hay tantas cosas que pueden salir mal...
 
A pesar de todo, sé que él estará bien, gordito, fuerte, sano... pero tengo mis dudas sobre como estaré yo, cómo lo haré pues al final el momento de empujar sólo le corresponde a la madre, y claro, mucha gente me dice que me deje guiar por el proceso, que el cuerpo es sabio y sabrá lo que hacer pero ¿sabéis qué? no estoy tan segura porque en el anterior parto no supe cómo empezar. Es verdad que fue rápido y me dijeron que lo hice muy bien, pero ahora mismo siento que estoy bastante bloqueada, quizás también porque ese momento no lo vivo como algo bonito y trascendente como mujer sino más bien como un mero trámite para conocer a mi pequeño que, contra todo pronóstico, lleva dentro de mi nueve meses como todo un campeón.
Sea como sea, mis escritos como siempre me sirven para generar un poco de desahogo emocional, y el miércoles tendré la fecha exacta, ¿jueves o viernes? lo que valore la ginecóloga aunque sería bonito que naciese el 14 de Febrero, aunque no celebre San Valentín es una fecha rodeada de mucho amor ¿no?
Iré informando por mis redes sociales, mientras tanto y como siempre os digo, si tenéis alguna historia de superación o interés que queráis compartir no dudéis en escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com y en breve os contactaré; igual que continuaré en breve con las historias de "mamas en el cielo" que tengo pendiente pero por mi salud física me ha sido imposible poder sentarme a escribir de forma tranquila hasta ahora.

viernes, 14 de septiembre de 2018

La lactancia tras la muerte del bebé: el prematuro que necesitaba

Tras estar unos meses ausente por las vacaciones, el embarazo... retomo las entradas del blog con una historia que me hace especial ilusión pues junta dos de los temas con los que obviamente más implicada estoy: los prematuros y el duelo perinatal. Conocí a Olaya a través de instagram, sólo sabía que había perdido a su bebé, y al poco me enteré de la labor que está realizando ayudando tanto a mamas y bebes prematuros como a otras mamas que están pasando el duelo por la muerte de sus bebes. Su movimiento se centra en la donación de leche tras una pérdida gestacional y en cómo este pequeño gesto puede ayudar a ambas partes, a quién lo recibe y a quien lo dona, honrando así la memoria de su pequeño fallecido. A raíz de la muerte de Rubén se han creado tres movimientos claros: #movimientorubén que nace gracias a la red de apoyo por y para un duelo social, compartido con normalidad, respeto, amor y libertad; #cadenadelaleche creado a partir del feedback de madres que han escuchado nuestra historia deciden sacarse una toma extra para el banco de leche y nos lo transmiten ayudando a mantener vivo el recuerdo de Rubén y creando hermanos de leche; y el grupo de whatsapp #donantesconestrella que surge ante la necesidad de encontrar a mamas que pasaron por lo mismo que ella, en este grupo Olaya reconoce que "mujeres únicas, generosas, fuertes, extraordinarias me ayudaron a sentirme más normal, en casa. Lugar donde por supuesto aquellas madres que decidan hacerse donantes de leche tras la muerte de sus bebés puedan encontrar nuestro apoyo, contención y amor. Entre todas estamos gestando un libro con nuestras historias, porque no encontré literatura en su día al respecto y para mí era fundamental leer sobre otras mamás en nuestra situación"
Si como ella tenéis algo interesante que contar y queréis que lo comparta en mi blog podéis escribirme a mi instagram: @mi_arcoiris_guerrero 

LA LACTANCIA TRAS LA MUERTE DEL BEBÉ.
EL PREMATURO QUE NECESITABA

  • Solicitud de un espacio interno donde las familias nos podamos despedir de nuestros hijos difuntos
  • Actualización de los valores endocrinos de la Seguridad Social
  • Las 5 posibles formas de actuación ante la subida de la leche tras el parto cuanto el bebé muere.
El día que conocí a M. estaba en la cuna de la UCI Neonatal junto a la cuna de mi hijo Rubén. A su lado, mi bebé que había pesado 3825g parecía enorme, y es que M. con sus 750g de amor y fuerza luchaba por su vida también.
En ese momento me centré en mi hijo y no mi vas más allá. Era con quién tenía que estar. Mi misión: atraerle a la vida como sólo una madre puede hacer. Le canté nuestras canciones, le leímos cuentos y susurramos te quieros. Quería que Rubén supiera que no me había ido. Quería empezar pronto nuestra andadura como madre e hijo lactantes, quería tantas cosas para él que no pudieron ser... Rubén tenía otros planes y todos nuestros sueños se fueron con él... 
Sin embargo, el destino quiso que M. y yo siguiéramos en contacto, y un buen día en el lactario conocí a su mamá.
El lactario era la sala que tenía el hospital HUCA para sacarte leche. Puede haber un máximo de 4 mamás (dos por sacaleches) y tiene todas las facilidades para la tarea encomendada: un lavamanos, papel para secar, mascaras, gorritos... el día que me reencontré con la mamá de M. ya me había hecho donante y aprovechaba las visitas al hospital para utilizar el Symphony y dejarles allí esa toma (éste es un sacaleches muy potente recomendado por mi asesora de lactancia y para una lactancia sin bebé ya que te ayuda a sacarte el máximo partido al tiempo de succión y te vacía bien el pecho que es lo que una donante quiere conseguir eficacia y eficiencia en cada toma). Aquel día la sala estaba vacía. Fue un alivio. Soy una persona tremendamente social y empática o más bien lo era, pero allí... donde van otras mamas cuyos bebés se debaten entre la vida y la muerte por una gota de ORO BLANCO...allí agradezco el silencio, la invisibilidad... no quiero que sepan que mi bebé se murió. Me siento mal por eso. Pero tampoco quiero transmitirles mi pena ante un momento así.

Aquella vez, al salir me crucé con la mamá de M. una mujer fuerte, sonriente y con una mirada cargada de amor y pasión por su bebé. Me reconoció super rápido y aluciné. ¿Eres la mamá de Rubén?, me preguntó. Pocas personas, si no nadie, me volverían a preguntar eso en toda mi vida, así que me quedé boquiabierta a la vez que mi triste cerebro intentaba encontrar sin conseguirlo de qué conocía yo a aquella mujer que con tanto cariño me miraba. Y es que la tenía que conocer... Mi cerebro no encontró la respuesta a mi llamada de auxilio, así que tuve que disculparme y preguntar.
Me contó cómo vivió ella nuestro momento con Rubén, y cómo la había impactado que leyéramos cuentos. Comentaba que en los meses que M. había estado allí vio partir a más bebés, pero Rubén y nuestra familia se le quedaron grabados a fuego. Tiene que ser muy duro estar en una situación de riesgo para tu bebé y ver cómo otros se mueren, no lo consiguen; de hecho, desde aquí me gustaría reclamar un espacio íntimo donde las familias nos podamos despedir de nuestros bebés, lo primero por nuestro derecho a la intimidad y lo segundo porque para estas madres y padres que viven la peor de sus pesadillas, no tengan que ver escenas que deberían estar reservadas para la familia y/o amigos que quieran y deseen despedirse del bebé que se muere o ya se ha muerto.
M.P. la mamá de M. y yo hablamos y parloteamos de un montón de cosas e hicimos migas súper rápido...M. era sin duda ese prematuro que necesitaba para seguir donando leche, pues de aquella mi objetivo de llevar una neverita al hospital ya lo había superado.
Para mí era muy importante establecer la lactancia materna con mi hijo, sabía de los beneficios que existía tanto para los bebés como para las madres (reduce el riesgo de cáncer de mama, de ovarios, de diabetes tipo 2, de depresión postparto, de osteoporosis después de la menopausia, ayuda a bajar de peso y a eliminar los loquios tras el parto [datos obtenidos de la OMS]), por eso, al quedarnos desgraciadamente sin poder darle estos beneficios a nuestros hijos/as que menos que disfrutar nosotras de su regalo y de sus beneficios si esto es lo que decidimos. Es un regalo muy saludable y que indica que todo va bien. Enhorabuena, tu cuerpo funciona perfectamente. Él no sabe si nuestro bebé a sobrevivido o no, pero envía recursos para alimentarlo, para su supervivencia.
En cualquier grupo de lactancia (o incluso matronas durante del parto) te pueden explicar que la subida de leche (lactogenésis) es un proceso fisiológico y natural que se produce cuando la placenta se desprende del útero. En situaciones de estrés se puede retrasar un poco, no temas porque pronto notarás calor y presión que indica que la magia se está produciendo. Sin embargo, en pocos sitios te informan sobre cómo inhibir la producción de leche o incluso te "fuerzan" a realizar esta inhibición, la mayoría de las veces de forma química sin explicarte otras alternativas o incluso beneficios que puede tener continuar con la extracción de leche aún sin tu bebé.
Cuando tu hijo se muere, como norma general nos suministran Cabergolina, una pastilla popularmente conocida como "la pastilla para cortar la leche". Yo no es que esté en contra de hacer una inhibición farmacológica, que para nada lo estoy pues creo que la decisión es personal y respetable, lo que sí reprocho es que existiendo un abanico enorme de soluciones, acciones preciosas y más saludables para algunas madres, nos la administren a todas y sin preguntar.
Yo me libré de tomarla porque la enfermera que me la traía dos días después de la muerte de mi hijo, me pilló sacándome leche. Pero según comentaba ella, el ginecólogo me la había prescrito sin mirar mi historial, ni preguntarme nada.
Aunque conseguir que no nos den la pastilla por protocolo y que nos expliquen qué más se puede hacer o han hecho otras mamas parece una batalla perdida, si contamos con información previa o preguntamos y podemos imponer nuestro criterio, porque somos nosotras las que vamos a sufrir las consecuencias. Somos soberanas de nuestro cuerpo, nadie debería decidir por nosotras. Quizás algún día no muy lejano consigamos que cambien las cosas. Yo desde aquí pongo mi granito de arena para que esto suceda.
En estos años de búsqueda de bebé me llegaron a diagnosticar infertilidad de causa desconocida, cuando desde hace años se sabe que tengo hipotiroidismo autoinmune. Por poco que busques en internet puedes encontrar artículos médicos en los que el aborto de repetición es uno de los síntomas. Así que me puse a investigar más y gracias a A.L. conocí el grupo de Hipotiroideos España. Un grupo de pacientes que como yo han detectado un enorme retraso en nuestro sistema en lo que a valorar los niveles tiroideos se refiere, y aunque no detallaré más en este post sobre este tema, quien este interesado puede buscar el grupo Hipotiroideos España en Facebook, documentarse con la enorme biblioteca de la que disponen en sus archivos y mostrar su apoyo para que se actualicen en la seguridad social española en este campo. Gracias a la existencia de este grupo, sus administradoras/es y de todos los estudios científicos que encontré y leí allí, sabía que cortar la leche con cabergolina no era para mí una buena solución entre otras cosas porque la pastilla es mala para nuestro tiroides, por eso, sin ninguna duda, este grupo fue una parte importantisima para que Rubén llegara a mi vida.
Pero, entonces, ¿qué métodos hay para realizar la inhibición de leche? ¿qué puedo hacer con mi lactancia si mi bebé fallece? Las dos posibles formas de actuación son continuar con la lactancia materna a hermanos mayores o la inhibición fisiológica o farmacológica.


Inhibición farmacológica

Generalmente con Cabergolina. Suele administrarse en las primeras 6-12 horas tras el nacimiento, si se realiza más tarde su efectividad se reduce muchísimo. A mí me la querían administrar dos días después... Hubiera sido poco efectiva pero sin duda en mi caso un grandísimo incordio que me hubiera agregado aún más sufrimiento. Además, según la encuesta que realicé a través del Grupo de Apoyo "Donantes con Estrella" no es un medicamento eficaz ya que al 31,1% de las que lo tomaron no les funcionó y del 68,9% que sí le funcionó volvió a la producción láctea al volver al domicilio. Aproximadamente 31 de cada 100 mujeres se encuentran sin información adecuada, apoyos ni contención emocional.
Un dato importante es que no se puede donar leche habiendo tomado este medicamento (se excreta por la leche), ni tampoco amamantar a otro bebé lactante; no debe usarse en mujeres con preeclampsia ni hipertensión posparto. Sus contraindicaciones desde mi punto de vista fueron muy relevantes en mi toma de decisión como es la depresión, la ansiedad y el estrés.
Para mí, sabiendo esto y mi posible movimiento hormonal tras el parto… Después de tanta búsqueda lo que más quería es ser una mamá lactante y hacerme un buen control de tiroides a los pocos días del parto evitaría así una posible depresión postparto. Al morir Rubén podéis imaginar depresión más duelo lo que podría suponer... yo no quería ni acercarme a poder experimentar las dos cosas juntas...
Pero ademas de todo lo señalado, el problema en la inhibición farmacológica es que no se suele dar toda la información a los pacientes por lo que están tomando una decisión a ciegas. En el congreso de Fedalma de 2011, de las 21 mujeres encuestadas a las que se les administró la pastilla solamente dos la habían solicitado y a 18 de ellas no se les pidió el consentimiento informado. Además, ante la pregunta de si se podía hacer de otro modo la respuesta era tajante, NO. 
En 2018 presenté en el V Foro de maternidad de Vía Láctea la encuesta que realicé a 77 mujeres tras la muerte de sus hijos/as, los datos se reflejan en la gráfica, y aunque aún queda mucho camino, dispuestos a ser positivos podemos decir que en 7 años hemos conseguido que se informe al 9,5% de las madres, dato que para mí es muy deficiente y por ello sé que queda mucho campo que abonar y sembrar entre todos/as, pero al menos es un algo frente a la respuesta dada en 2011, donde "no se podía hacer de otro modo" más que cortando la leche con la pastilla.
Inhibición fisiológica
Se fundamenta en la extracción de mínimas cantidades de leche para evitar las molestias de la ingurgitación y conseguir que el Factor de Inhibición de la Lactancia (FIL), haga su función. El uso de un sostén que sujete las mamas pero que no restrinja la circulación es recomendable.
Es necesario remarcar que independientemente de la edad gestacional puede existir lactogénesis. Hasta ahora el más temprano conocido es en la semana 12 (Fedalma 2011).
En muertes gestacionales tempranas se puede tener una conducta expectante hasta comprobar si existe lactogénesis. La supresión se produciría mediante el FIL contenido en la propia leche.
Durante la inhibición fisiológica para evitar la mastitis u otras complicaciones se debe comprobar los síntomas, recurrir a analgésicos si fuera necesario, teniendo en cuenta que lo más importante es el vaciado manual de los pechos o con sacaleches (este lo suelen facilitar en el hospital si te haces donante, aunque también los grupos de lactancia suelen disponer de este material que bien alquilan o lo dejan en préstamo por un tiempo).
Esta extracción debe ser la justa para aliviar la presión de las mamas. Con un vaciado excesivo conseguimos el efecto contrario, producir más leche.
Puede recurrirse a frío local entre las extracciones para aliviar, si hay dolor y a calor húmedo durante la extracción si la salida por los conductos galactóforos es dificultosa.
En mi caso, aprovechaba la ducha diaria para aliviar, descongestionar, preparar el pecho para después hacer la extracción para el banco de leche. (Fue lo más parecido a una ducha con mi bebé que podría tener en la vida) En la inhibición fisiológica con la descongestión es suficiente.
El calostro y la leche extraídos son oro blanco, pues es algo que no todas las mamás suelen donar al Banco de Leche, ya que te suelen recomendar que hagas esa toma extra cuando tengas tu lactancia establecida con tu bebé y es lo mejor que se le puede dar a un prematuro/a.
Si tu bebé desgraciadamente muere cuando ya tienes una producción establecida y eliges hacer una inhibición fisiológica se puede ajustar los horarios para que, con el tiempo, se saque cada vez menos. Por ejemplo, te sacas leche 6 veces en 24 horas, en unos días puedes sacarte 5 veces (durante unos días), y luego 4, 3, 2 y 1. Continúa este proceso hasta que ya no necesites sacarte más leche.
Y te preguntarás, ¿Y qué hago yo con esta leche? Muchas madres hacen rituales con ella como regar un árbol o un lugar que os traiga algún recuerdo juntos, llevar leche a la lápida de nuestro/a hijo/a o al lugar donde hayamos soltado sus cenizas o directamente extraerse allí cuando nadie te mira (yo también lo he hecho)… lo que vosotras sintáis y queráis hacer en ese momento. Y, sobre todo, aquello que os llene de paz, alegría y conexión con vuestros hijos.
En mi caso concreto, la leche que no pude donar la he guardado para hacerme una joya, jabones, cremas y para jugar con mi bebé dejando su huella allá donde surgía (haciendo pequeños rituales espontáneos).
Para mí, estos juegos con la leche, me hicieron feliz, fue lo más cercano a jugar con mi hijo que podía tener y dejar su sello, su huella. Rubén ha estado aquí. Porque sin duda nuestros hijos siempre estarán a nuestro lado, aunque en este caso no de la forma que habíamos soñado. Necesitamos cosas materiales para verificarlo, para ver aquello que nuestro corazón siente tan fuertemente. Ese amor infinito desea salir por nuestros poros, por nuestros pechos en este caso.

Explicado todo esto...¿qué podemos hacer si queremos donar leche? hay dos opciones, por banco de leche o a través de la donación casera/particular:
Donación de leche materna al banco de leche
Si queremos hacernos donantes lo primero es ponernos en contacto con el Banco de Leche y concertar una cita para la entrevista y el análisis de sangre. Tras la misma nos dirán si somos aptos o no. Te mandan una carta a casa y también un correo electrónico.
La entrevista es sencilla, fumas, bebes, tipo de medicación que tomas, cantidades de las mismas…cuánto o cada cuánto. Si ya eres donante de sangre te parecerá similar y si no, no te preocupes es pura rutina, han de asegurarse del bienestar y salud para los prematuros. Lo más habitual es que sí puedas donar leche.
En el caso de estar tomando algún medicamento incompatible como me pasó a mí por los antibióticos que tomé, simplemente guardé esa leche que me sacaba para otros menesteres que ya narré anteriormente. Cuando mi cuerpo estuvo limpio de antibiótico y sano comencé a guardar leche para el banco de leche.

Esta alternativa, la de donar leche, según hemos comprobado en las respuestas de la encuesta realizada, en el grupo “Donantes con estrella”, por Olaya Rubio (¿Con qué fin empezaste a donar Leche tras la muerte de tu bebé?), muchas mujeres sentimos que “de tanto dolor tiene que renacer algo bueno”, “podemos darle sentido a la vida de nuestros hijos, haciendo algo bello en el mundo”, “honrar su memoria”, “rendirles un homenaje”, “mejorar nuestra autoestima”, “sentirnos útiles”, “reducir la fase de culpa”, “despedirnos de nuestro bebé a nuestro ritmo".Desde el punto de vista neurobiológico, esta opción puede tener claros efectos beneficiosos sobre la intensidad y duración del duelo, ya que las dos hormonas implicadas la oxitocina y la prolactina, son neuromoduladores. Así la prolactina tiene un efecto ansiolítico interviniendo en la regulación del eje HHA (hipotálamo-hipofisario-adrenal) mediante disminución de los niveles de hormonas del estrés, entre ellas el cortisol; se ha comprobado que niveles altos de prolactina sérica se asocian con puntuaciones más bajas en las escalas de estrés, ansiedad y depresión.
La oxitocina tiene también alto poder ansiolítico, mejora la memoria social, el interés por las relaciones sociales y el humor.
El protocolo a seguir en una donación de leche es algo diferente dependiendo siempre de cuánto tiempo queramos o necesitemos donar. Ahora se trata de vaciar por completo ambos pechos en cada extracción, etiquetar con fecha y volumen cada biberón y congelar. Además debemos cumplir otros criterios/protocolo de extracción que nos facilitaron en el Banco de Leche, como la higiene, el uso de máscara, gorro, la esterilización del sacaleches etc.
En mi comunidad autónoma somos las donantes las que nos desplazamos al hospital para llevar los biberones e intercambiarlos por el material necesario. Aunque sé que en otros lugares como Cataluña o Zaragoza tienen servicio de recogida a domicilio y eso sería genial que algún día lo podamos hacer en Asturias y en otras comunidades autónomas como en Madrid donde a pesar de que existe Banco de Leche y dos puntos de recogida las usuarias me comentan que les lleva mínimo una hora acercarse hasta allí y muchas se lo piensan dos veces antes de llegar a comprometerse con la causa.
Donación casera/particular
Llamamos donación casera o particular a aquella que se hace entre madres, bien directamente o a través de algún colectivo, asociación o grupo de lactancia. Puede darse el caso que las interesadas en hacer la donación y la recepción se conozcan. O también que estas madres recurren a su grupo de lactancia local o más cercano que además haga banco de leche para casos en que las madres lo necesiten/soliciten .No es algo que se suele contar pero se hace y no daré nombres reales pero sí contaré tres casos que conozco de primera mano para que puedan servir de ejemplo, que seguramente hay muchísimos casos más que desconozco y si queréis compartirlos que os invito a comentar:
Caso 1.- Mamá con hipogalactia hizo todo lo posible y por haber para darle leche materna a su hija/o pero ante su impotencia y con muchos duelos de por medio sacó fuerza para recurrir a un banco de leche "casero" de su grupo de lactancia habitual donde le brindaron su apoyo y su leche para esa lactancia. Hoy en día ese bebé se puede decir que tiene además de su mamá dos mamás de leche, que fueron las que la ayudaron a cumplir su sueño de alimentar a su hijo/a con leche materna.
Caso 2.- Madre muy enferma con bebé lactante que además tenía que acudir a sesiones de quimio regulares. Ante la imposibilidad de esta madre para alimentar durante esos periodos a su bebé recibe leche de una madre donante que había perdido a su bebé y de otras madres más por medio también de su grupo/asesora de lactancia.
Caso 3.- Madre que sufre una pérdida postnatal y realiza donaciones particulares a diferentes familias que la necesitan. Creándose así un mecanismo perfecto y precioso de ayuda mutua.
Podríamos agregar un subgrupo en este apartado de donación, la voy a llamar Donación particular o casera en circunstancias especiales. Un caso que puede os resulte familiar es el de la mujer policía Venezolana llamada Celeste Ayala que amamanta a un/a bebé abandonado/a. Este caso que hace poco salió en las noticias y se ha repetido a lo largo de la historia con Maira Acuña o MªIsabel Rojas por ejemplo que son otras de las mujeres policía que han amamantado a bebés en situaciones especiales.
Personalmente para mí esto no es lo más recomendable tras la muerte de nuestros hijos/as, me tocó una vez pasar por ello y aunque lo hice y lo repetiría si fuera estrictamente necesario fue impactante hacerlo. También es cierto que no he tenido que volver a pasar por ello y de tener que hacerlo el ser humano es increíble la capacidad de adaptación y resiliencia que tiene. Quien sabe…
Esto me remonta a comentar un poco de historia, pues aunque en los casos anteriores la donación es totalmente altruista hubo una época en que las mujeres recibían compensación económica dinero, especies, ropa, comida y estatus. Fue así hasta que a mediados del siglo XX fueron desplazadas por el biberón y mandadas al paro (Os invito a ver este vídeo muy completo del Museo de Amas de Cría  en Valvanuz, Cantabria)
Lactancia a hermanos mayores
Es curioso este tema. Porque en el Congreso de Fedalma 2011, de las 21 mujeres que fueron encuestadas que habían perdido a sus hijos/as, existía un caso de una mamá que continuaba con la lactancia de su hijo/a mayor y aún así se le administró la pastilla para cortar la leche, sin pedirle el consentimiento, ni preguntarle por la existencia de más hermanos/as mayores a los que alimentaba. Y hay que tener en cuenta que una vez que se le suministre la pastilla para cortar la leche no es recomendable en absoluto dar de mamar a ningún bebé ya que el fármaco se transmite a través de la leche.
Cuando hay hermanos lactantes durante el curso del embarazo en el que se ha sufrido la pérdida, es posible e incluso recomendable, continuar dando el pecho el tiempo que madre e hijo/a deseen, así la inhibición será fisiológica con la ayuda del hermano/a mayor.
Puede suceder que se desee inhibir la lactancia y no continuar dando el pecho al hermano/a mayor, lo cual indica la necesidad de una conversación con la madre para llegar a un acuerdo que no perjudique a ninguna de las partes.
Os invito a utilizar esta página www.e-lactancia.org/ siempre que tengáis dudas sobre medicamentos o sustancias que vayáis a tomar durante vuestra lactancia.

Por último, quiero compartir con vosotras tres movimientos que surgieron tras la muerte de mi hijo Rubén.
El primero es el #movimientoRubén que nació gracias a nuestra red de apoyo por y para un duelo social, compartido con normalidad, amor, respeto y libertad.
La #cadenadelaleche también creado a partir de vuestro feedback, donde madres que han escuchado nuestra historia deciden sacarse una toma extra para el banco de leche y nos lo transmiten. Gran detalle que a Rubén y a mí nos encanta, además de ayudarnos a mantener vivo su recuerdo, creando así más lazos de unión gracias a sus nuevos/as hermanos/as de leche.
El grupo de WhatsApp #donantesconestrella que surgió como una necesidad de búsqueda de iguales mía, en el que mujeres increíblemente únicas, generosas, fuertes, extraordinarias me ayudaron a sentirme más normal, en casa. Lugar donde por supuesto aquellas madres que decidan hacerse donantes de leche tras la muerte de sus bebés pueden encontrar nuestro apoyo, contención, amor. Entre todas estamos gestando un libro con nuestras historias, porque no encontré literatura en su día al respecto y para mí era fundamental leer sobre otras mamás en nuestra situación.
#RUBÉNSIEMPREENNUESTROCORAZÓN


Para terminar quiero agradecer a Olaya que haya compartido su historia y todos los datos recogidos en torno a la lactancia materna, algo de lo que como ella muy bien dice se habla muy poco y que ayuda a muchas mamas que continúan tras la muerte de su bebé. Personalmente pude dar leche materna a mi hija prematura pero sé de muchas madres que no ha podido y gente como ella ayudan a esos pequeños guerreros que vienen antes de tiempo. Podéis leer el artículo completo aquí.