lunes, 22 de abril de 2019

Probamos Bebenube

El mes pasado decidimos probar las cajitas de Bebenube ya que llevaba tiempo viéndolas y me parecían una buena opción para obtener productos de bebes a precios más asequibles. Las cajas se distribuyen mensualmente (el envío se realiza a final de mes aunque antes de recibirlo puedes ver en su web o en sus redes sociales el contenido que corresponde a la de ese mes) y tienes varias opciones donde elegir: de 0-5 meses, 6-12 meses y 13-24 meses; así como distintas tarifas para elegir la que mejor os convenga, sin coste de cancelación en la suscripción mensual y teniendo siempre en cuenta que el valor total de los productos de la caja será superior a lo que estás pagando (y que incluirá entre 5 y 7 productos mensuales). Aunque si queréis beneficiaros de un 50% de descuento en vuestra primera caja podéis usar el código promocional que me han facilitado: miarcoiris (todo junto y en minúscula)

En su web tienen la opción también de regalar sus cajas, una muy buena opción para tener un detalle con padres recién estrenados que recibirán un mensaje vuestro totalmente personalizado y la sorpresa mensual de un nuevo envío; y además están disponibles para contactar con ellos a través del correo electrónico de forma rápida y cómoda para solventar cualquier duda que tengáis, eso sí, me adelanto y os digo que si vuestros pequeños tienen algún tipo de alergia no os preocupéis porque la caja se adaptará a vuestras circunstancias.
Y...¿qué traía la caja de Marzo?
  • Libro de baño de KIOKIDS: está plastificado por lo que resiste perfectamente al baño. En casa nos encantan los libros y si encima tenemos la opción de usarlos en el agua, mejor que mejor. Este concreto es para trabajar los números aunque al venir en inglés se puede empezar a "hacer el oido" con los números y además al ilustrarlo con animales y colores son conceptos que también se pueden trabajar. De momento Daniella está encantada con el librito, guardandoselo a su hermano para cuando pueda usarlo.
  • Champý y gel de Naobay: tiene un olor estupendo y además sus productos son "cruelty free" y la mayoría aptos para veganos.
  • Cangrejo de mar de Nuby: ideal para Alejandro aunque aún es pequeño para probarlo, además de servir como mordedor también ayuda a mejorar el agarre y es apto para el momento del baño también!
  • Puzzle giratorio de Nuby: otro de los productos que Daniella está guardándole a Alejandro, se entretiene girándolo y haciendo distintas formas con él aunque en cuanto el agarre de su hermano mejore lo trabajaremos para estimular gracias a sus colores y bolas que tiene en el interior.
  • Potitos de Babybio: ya los habíamos probado con anterioridad pero no estos sabores, el de melocotón y manzana le ha encantado a la pequeña
  • Lima de uñas de Dreambaby: ideales porque son más pequeñas de las normales y son muy útiles para esos picos típicos que quedan tras cortar las uñas o cuando no están muy largas pero aún así arañan
Ya sabéis... si os gusta la idea de obtener una de las cajas de Bebenube podéis usar el código promocional que me han facilitado: miarcoiris (y obtendréis un 50% de descuento). Y como siempre podéis continuar siguiéndonos en nuestra página de instagram: @mi_arcoiris_guerrero

martes, 9 de abril de 2019

Un ángel que voló muy pronto

Tras un pequeño tiempo de inactividad por resultarme imposible sentarme a escribir al ordenador por el embarazo vuelvo a retomar el blog y con ello vuestras historias de mamá en el cielo, historias que me escribisteis en su momento o que continuáis haciéndolo y no quiero que queden en el olvido ya que no sólo es una forma de mantener vivo el recuerdo de vuestros pequeños, sino que también ayuda a otras mamas que hayan pasado por esa situación a sentirse comprendidas y sobre todo, a sentir que no están solas. Si tú también quieres que comparta tu historia escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com o por privado a mi cuenta de instagram (@mi_arcoiris_guerrero), como ha hecho Erika (@erikadaluz16) una mamá valiente que demuestra que la maternidad aparece mucho antes de tener a nuestro bebé en brazos y es que ya desde el mismo momento en que sabemos de su existencia algo dentro de nosotras cambia. Además, muestra con su testimonio una vez más la necesidad que existe de crear protocolos médicos para actuar tanto en casos de pérdida prenatal como en casos de abortos ya sean del primer trimestre, tardíos o por elección personal, os dejo con su testimonio porque ella es otra mamá en el cielo:

"¿Conocéis esa sensación de dolor y rabia incontrolable dentro de tu pecho? Esa sensación la sentí yo el 4 de Enero de 2016 cuando me confirmaron que mi bebé había parado su desarrollo en la semana 11...
Cuando me enteré de mi embarazo no podía creerlo, había dejado ese mismo mes las pastillas anticonceptivas que llevaba tomando durante diez años y en esa misma ovulación se creó mi bello ángel. Sentía nervios, muchos nervios... aunque mi deseo de ser madre era bastante fuerte no lo esperaba tan rápido y de hecho aún estaba estudiando el último año de universidad, por eso cuando se lo conté a mis padres llorando no sabía si era por el miedo a su reacción o de los propios nervios que recorrían mi cuerpo... sólo sé que no paraba de llorar. Ellos desconcertados y también nerviosos me hicieron la misma pregunta varias veces... ¿lo vas a tener?... y a pesar de esa mezcla de emociones no lo dudé ni un instante, "claro que sí", contesté tajante.
Esos nervios continuaron hasta la primera ecografía, en la semana 4 que aunque no se pudo escuchar su corazón me dijeron que era normal y simplemente me mandaron a casa con la receta de ácido fólico y buena alimentación, como a cualquier embarazada... pero en la siguiente ecografía ya empezó la preocupación y el miedo... sí pudimos escuchar el corazón de mi bebé, había crecido mucho, pero la ginecóloga tenía malas noticias, había un pequeño desprendimiento de la placenta y eso significaba RIESGO DE ABORTO, y así sin nada para suavizar el golpe te lo dicen y te lo plasman bien grande en el parte médico, para ayudar a tranquilizarte... comencé a llorar, me invadió el miedo y lo pasé muy mal, pero poca cosa podían hacer los médicos más que mandarme reposo absoluto y demostrar la poca empatía que pueden tener ante estas situaciones: "si estás de perderlo lo perderás, mucho no puedes hacer. Eres jóven, no te preocupes", esa insensibilidad que muchas veces conocemos y que parece que por ser jovenes ya no nos duelen nuestros pequeños ángeles. 

Pasaron las semanas y me tocó la revisión de las ocho semanas, todo estaba bien aunque aún seguía ese pequeño desprendimiento así que el miedo y la incertidumbre continuaban...
Recuerdo perfectamente el 24 de Enero como uno de los peores días de mi vida, estaba haciendo cola en pull&bear y me dio un mareo enorme, tanto que pensaba que me moría. Sentí que mi cuerpo cambió de temperatura, me quedé helada, pálida y con ganas de vomitar... no sabía que en ese momento mi bebé se había ido al cielo... ahora si lo sé...
Esa misma noche empecé a sentir un dolor muy, muy fuerte de lumbago... era algo horroroso pero sabía perfectamente que el lumbago duele así porque lo suelo padecer... pero había algo extraño... y era una sombra rosa en el papel del baño al limpiarme... muy leve, casi imperceptible, pero yo la veía...Fuimos a urgencias y allí ni siquiera me hicieron una ecografía ni una analítica, nada de nada, embarazada de 12 semanas y prácticamente me ignoraron: "vete a casa, es un simple lumbago, si no hay sangrado abundante rojo no vengas". Gracias doctor... tuve a mi bebé muerto dentro de mí 12 días.
Llegó el día de la ecografía de la semana 12, la más importante del primer trimestre y todos con ilusión fuimos, acompañada de mi madre que venía desde Barcelona, mi hermana y mi novio.
Empezó todo bien, me hizo una ecografía vaginal donde se vio a mi bebé perfectamente formado, pero la cara de la ginecóloga ya era un poema...recuerdo que dijo que era muy pronto pero íbamos a confirmarlo con una ecografía. Yo ya sabía que algo iba mal, lo sabíamos mi novio y yo... la doctora mandó salir a todo el mundo de la sala y aquí vino el disparo directo a mi corazón "tu bebé ha dejado de latir su corazón, se ha parado en la semana 11. Lo siento. ERES JOVEN", otra vez con la edad, parece que sólo a partir de una franja de edad tienes derecho a que te duela una pérdida, que a partir de determinadas semanas de gestación es válido ese dolor...y escribiendo estas palabras me doy cuenta de lo que me sigue doliendo, del poco tanto de algunas personas, de la pérdida de empatia hacia los demás...porque tras darme esa noticia a los tres minutos, sin darme tiempo a asimilar todo lo que estaba sintiendo, me empezó a hablar de un legrado...legrado el cual rechacé y aborté en mi propia casa, ayudada por tres pastillas via vaginal que provocan contracciones iguales a las de un parto.

Perdí a mi bebé y con él toda esperanza, perdí la ilusión y confianza en los médicos. Me di cuenta que en este mundo hace falta más humanidad...
Mi ángel, mamá te ama"

Muchas gracias a Erika por compartir su experiencia con todos nosotros y si tu quieres dar voz a tu pérdida puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com o por privado a mi cuenta de instagram (@mi_arcoiris_guerrero)

domingo, 31 de marzo de 2019

Cuando la infertilidad aparece en tu vida...

A día de hoy parece que cada vez tenemos que recurrir más a técnicas de reproducción asistida, la mayoría de estudios culpabilizan a la mujer por retrasar el inicio de la maternidad, sin embargo, son muchos los factores que influyen en los problemas de fertilidad actual: peor calidad espermática, el ritmo de vida, la alimentación, los tóxicos del ambiente...así que no, no es culpa exclusivamente de la mujer como quieren hacernos creer aunque es cierto que el primer hijo se suele tener cada vez más mayor. Sin embargo, y a pesar del incremento de pacientes en este sector (un simple vistazo a las listas de espera de la seguridad social nos dará una ligera aproximación de la cantidad que hablamos) parece que sigue siendo un tema tabú en muchas ocasiones e incluso motivo de vergüenza.
Si bien es cierto que ya hemos superado ese término tan horrible de "niños probeta" aún se pueden escuchar comentarios tan despectivos como que si no podemos ser madres que nos aguantemos, que no usemos recursos económicos públicos para algo que la naturaleza no nos da o que simplemente asumamos nuestra esterilidad sin más, todo centrado en la inseminación artificial o la fecundación in vitro, ya que si nos metemos en el mundo de la gestación subrogada los comentarios son muchos más crueles y despectivos. Sin olvidarnos de los publireportajes que cada cierto tiempo salen en televisión o periódicos y que las que estamos dentro de este mundo vemos como locas intentando que de una vez se refleje la realidad de la infertilidad y los tratamientos, sin embargo, acaban mercantilizando y tachándolo de negocio casi abusivo más que mostrando lo que son las visitas reales al centro, los pinchazos, las dudas, miedos, fracasos...

En mi caso, nunca he negado que he tenido que recurrir a la ciencia para ser madre, ni lo he visto como un tema tabú o algo de lo que avergonzarse a pesar de que gente de mi entorno cuando empezamos con el proceso se sentía cohibida a la hora de preguntar o explicar a la gente por qué no teníamos hijos aún (y eso que somos jóvenes, pero ya se sabe, después de la boda siempre viene la famosa pregunta). A pesar de vivirlo como una situación más o menos normalizada nunca he contado abiertamente cómo fue nuestro proceso, dentro de lo que cabe sencillo y rápido porque fuimos afortunados.
Al poco de casarnos, con casi 27 años yo y 30 mi marido, fuimos al médico para ver la situación reproductiva de mi marido, ya que él es diabético tipo I y en muchas ocasiones este factor puede influir en la calidad espermática. Es cierto que dentro del mundo de la diabetes mucha gente puede conseguir un embarazo de forma natural, pero nosotros no tuvimos suerte; la verdad es que lo que nos dijo el médico directamente fue que nos olvidaramos de tener hijos de forma natural o de cualquier otra forma (incluyendo las técnicas de reproducción asistida). ¿Os imagináis que, queriendo ser padres os digan algo así?, ese día no paramos de llorar primero porque habíamos empezado un camino en solitario donde nadie de la familia lo sabía y por tanto en ese primer momento no contábamos con ningún tipo de apoyo (por decisión nuestra ya que no pensábamos que fuera tan grave la situación), y segundo por la poca empatía del "profesional" que nos atendió que no supo ni decirnos cómo podíamos acceder al equipo de reproducción asistida de la seguridad social.
Tras ese diagnóstico tuvimos un par de meses raros, no queríamos hablar de ello aunque cada uno por su cuenta intentaba hacerse a la idea de que quizás jamás seríamos padres, y aunque es cierto que no entraba en nuestros planes a corto plazo era algo que teníamos muy claro los dos que deseábamos. Mi marido se encerró en sí mismo, incluso se culpabilizó y parecía que de repente algo nos había separado un poco porque yo también me encerré en mi misma, negando mi deseo tan grande de ser madre y evitando el tema por si él se sentía culpable... sin embargo, un día exploté, me dio un ataque de ansiedad por haber tenido esas emociones ocultas tanto tiempo y confesé algo que debí hacer en el momento en que salimos del médico: quería ser madre y quería serlo ya. Y como me ha pasado con este segundo embarazo, mi marido me sorprendió confesándome que él también estaba en ese mismo momento, que buscásemos opciones porque él también quería ser padre ya.
En la seguridad social directamente nos descartaron, nos dijeron que eramos muy jóvenes y estaríamos al final de la lista, muchos años de espera por delante que no nos aseguraban al final entrar en el proceso, por lo que empezamos a investigar clínicas privadas. Durante este proceso (que podéis consultar aquí ) también nos planteamos la adopción pero por aquel entonces yo no me sentía preparada psicológicamente para enfrentarme con ese proceso, porque en el mundo de la infertilidad tan importante es la parte física como psicológica, y sí, nosotros decidimos ponernos en manos de profesionales en ambos ámbitos.

Nos enfrentamos al primero tratamiento ilusionados y positivos sin saber que el camino que se recorre es muy complicado, sin embargo, repito, nosotros tuvimos suerte. Al tener yo la edad de las donantes de óvulos decidieron usar el mismo tipo de medicación pensando que mi respuesta sería buena ya que también tenía muchos folículos, sin embargo, la primera decepción llegó tras la punción, sólo cinco óvulos sanos y no eran de una calidad estupenda pero aún así había que esperar 24 horas para ver si habían fecundado o no... y fue que no. Un jarro de agua fría, el primero y único que nos llevamos del mundo de la reproducción, pero lo más habitual es que exista baja respuesta en la punción, problemas de coagulación u hormonales o betas negativas entre otras cosas...
La doctora nos dejó el verano para que desconectáramos y volviéramos al siguiente intento con más fuerza, mientras tanto probamos el ovusitoll para mejorar mis óvulos y la acupuntura (algo que he hecho en los dos tratamientos) pero la desconexión no llegó... fue el verano más triste que recuerdo a pesar de tener que estar con una máscara alegre todos los días, en muchas ocasiones llegaba a casa y me derrumbaba llorando, y más trabajando con niños... Finalmente en septiembre volvimos a la carga, esta vez 18 óvulos y fecundaron 16 que al ser tan buena la respuesta los dejaron llegar hasta día 5, hasta convertirse en blastoscistos dejandonos en reserva cinco de ellos de muy buena calidad. Tuvieron que dejarme pasar dos reglas porque me generaron hiperestimulación, pero de esos cinco, a día de hoy tres tienen nombre: David, Daniella y Alejandro; todos ellos se quedaron con nosotros en la primera transferencia, algo muy poco habitual.

lunes, 11 de febrero de 2019

¿Miedo al parto?

Parece mentira que después de haber pasado ya por un parto complicado (vaginal y cesárea de urgencias con sedación en algún momento) me encuentre ahora a días de mi segundo parto muerta de miedo y nerviosismo. Quizás es por lo aprendido en este último año, no sólo por mi experiencia personal sino por tantas mamás en el cielo con las que he hablado que me han hecho abrir los ojos y saber que no siempre sale todo bien; quizás es porque en el anterior no me dio tiempo a pensar en lo que iba a pasar, ni siquiera tenía en mente ese momento del embarazo... o quizás es porque prácticamente sé el día y la hora en la que se va a producir ese maravilloso encuentro.
Las que me seguís por Instagram ( @mi_arcoiris_guerrero ) sabéis que me provocan el parto en la semana 37 porque llevo con un cólico biliar y muchos dolores desde la semana 20 aproximadamente. Tengo que reconocer que por un lado me siento débil por no poder haber aguantado hasta que Alejandro quisiera nacer, fuese en esta semana en la 40 o en la 42; pero por otro lado tengo que ser lógica y consecuente con la situación, físicamente no estoy bien desde hace muchos meses (¿os imagináis que cada vez que comieseis algo tuvieseis un dolor insoportable en la boca del estómago o en el lado derecho? pues así llevo yo todo este tiempo), pero es que emocionalmente tampoco, sobre todo estas últimas semanas que están siendo una prueba dura de gestionar. Me siento poco útil, no puedo cuidar a mi hija sola y necesito estar bastante tiempo en reposo, no sólo por la amenaza de parto prematuro que tuve sino porque cuando hago esfuerzos el dolor es más intenso y me deja doblada de dolor, por eso creo que la mejor opción para evitar desgastarme más es provocar el parto en estas semanas (teniendo en cuenta que el digestivo inicialmente quería provocarlo y operarme en la semana 24 y después en la 34 o 35). Lo positivo es que hemos llegado a término, semana 37 ya está dentro de los límites que se consideran válidos, tiene buen peso y además partimos de las inyecciones de maduración pulmonar que pusieron en la semana 31. Todo positivo, pero el miedo no se va, al final, hay tantas cosas que pueden salir mal...
 
A pesar de todo, sé que él estará bien, gordito, fuerte, sano... pero tengo mis dudas sobre como estaré yo, cómo lo haré pues al final el momento de empujar sólo le corresponde a la madre, y claro, mucha gente me dice que me deje guiar por el proceso, que el cuerpo es sabio y sabrá lo que hacer pero ¿sabéis qué? no estoy tan segura porque en el anterior parto no supe cómo empezar. Es verdad que fue rápido y me dijeron que lo hice muy bien, pero ahora mismo siento que estoy bastante bloqueada, quizás también porque ese momento no lo vivo como algo bonito y trascendente como mujer sino más bien como un mero trámite para conocer a mi pequeño que, contra todo pronóstico, lleva dentro de mi nueve meses como todo un campeón.
Sea como sea, mis escritos como siempre me sirven para generar un poco de desahogo emocional, y el miércoles tendré la fecha exacta, ¿jueves o viernes? lo que valore la ginecóloga aunque sería bonito que naciese el 14 de Febrero, aunque no celebre San Valentín es una fecha rodeada de mucho amor ¿no?
Iré informando por mis redes sociales, mientras tanto y como siempre os digo, si tenéis alguna historia de superación o interés que queráis compartir no dudéis en escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com y en breve os contactaré; igual que continuaré en breve con las historias de "mamas en el cielo" que tengo pendiente pero por mi salud física me ha sido imposible poder sentarme a escribir de forma tranquila hasta ahora.